Guerra 1939 42 10 17 24 31
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Guerra 1939 42 10 17 24 31
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 Privilegiados y encadenados. Prisioneros y cadenas  La SI 17/10/42 p. 5
La guerra entra en otoño La SI 17/10/42 p. 6-7
Tragedia sobre el Volga. Tragedia sobre las aguas del Volga La SI 24/10/42 p. 5-7
Tres derrotados conferencian. La Conferencia de los tres derrotados La SI 24/10/42 p. 7-8
Un millón de “los otros” contra Rommel. Otra vez en África La SI 31/10/42 p. 1-5
Como marcha la guerra  Desastre yanqui en el Pacífico La SI 31/10/42 p. 5-6

Las cosas de Sumner Welles
La SI 17/10/42 p. 1-4
ver Estados Unidos
Dictaduras aliadas
La SI 17/10/42 p. 4-5
ver Inglaterra
Privilegiados y encadenados. Prisioneros y cadenas
La SI 17/10/42 p. 5
 El caso es simple. Y hay que limpiarlo de comentarios largos para que su misma simplicidad frape al que desea informarse objetivamente.
 Meses atrás, a raíz de la broma pesada de Dieppe, un General británico daba la orden de que fuesen atadas las manos de los prisioneros alemanes, como otro, en África, había establecido que no se les diese de comer ni de beber si no declaraban. El Gobierno alemán encontró esta orden. Protestaba. El Gobierno británico aceptando la verdad, añadía que la orden no había sido aplicada, y que, desde luego, la anulaba oficialmente. Pasan días, y salen testigos de haber sido maniatados muchos prisioneros contra lo que el Ministro afirmaba.
 Ante esta comprobación –que el mismo Churchill ha reconocido a última hora- tomaba el Gobierno alemán la medida menos grave que podía tomar. Y menos objetable por parte británica: atar las manos a prisioneros británicos. Y así se ha hecho, hasta que el Gobierno británico pruebe que no afirma lo contrario de lo que acontece, como pasaba en este caso.
 La amenaza de represalias por parte británica quedan sin efecto, desde que son doce veces más en número los prisioneros aliados que los del Eje.
 Han menudeado en estos últimos meses actitudes aliadas que no se comprende cómo no han movido protestas de los neutrales, especialmente de almas sensibles que protestan por cualquier cosa. Rusia se ha negado a dejar entrar en el país a la Cruz Roja Internacional, así como a dar noticia alguna sobre los prisioneros alemanes. Sospechan mucho que les hayan dado muerte. En Tobruk muestran los italianos una orden de un bárbaro jefe ordenando que “cuando sea tomado el blockhouse 082, todos los soldados que hayan en él han de ser inmediatamente muertos”.
 Mr. Churchill, en una declaración de última hora, confiesa otra vez la veracidad del hecho: añade que esas ligaduras son “para favorecer al soldado maniatado” y amenaza a Alemania si toma represalias, exigiendo una declaración de Berlín.
 Dudamos de que ni el mismo jefe del Gobierno británico entienda ese lío que ha enredado. De él, en el terreno de la justicia, solo queda en pie que los ingleses en realidad maniataron y que ahora se indignan si se les exige garantías de que no se repetirá ese salto a la zona bárbara, que en un ejército que conoce su oficio no puede darse jamás.
Tomar el pelo a los chinos. Les toman la cola a los chinos.
La SI 17/10/42 p. 5-6
ver Asia países China
La guerra entra en otoño
La SI 17/10/42 p. 6-7
 a) La tragedia rusa entra en los pórticos de Otoño. Después de una ofensiva alemana de cien días, el mapa adjunto pone de relieve los progresos hechos, que representan no solo un esfuerzo extraordinario y una capacidad directiva genial, sino también lo peor que podía pasar a la Unión Soviética, que, según cuentan desde Estados Unidos, ha tenido ya que comprar como medio millón de toneladas de trigo a América. No ha recibido una buena parte de él, por causa del cementerio de convoyes en que va convirtiéndose el gran mar. Si el desiderátum de esta guerra en Rusia era agarrar las tierras fértiles, para la doble finalidad de nutrir a Europa y dejar sin base alimenticia al régimen soviético, hay que confesar, como lo hacen ya los rusos, que esa finalidad ha sido plenamente lograda.
 Y así, con la Ucrania totalmente perdida como también el ante-Cáucaso, la lucha entra en la estación otoñal, que es muy recia en Rusia, durante hasta medio Diciembre. Es el Otoño