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La defensa del Castellano y los derechos de los idiomas  ME  06/32 p. 26-29

1. Puerto Rico se organiza

            Desde que los norteamericanos controlan soberanamente la hermosa isla castellana de Puerto Rico –van, ya, para 24 años- no han parado en un constante ataque al idioma natural  de los habitantes de aquellas islas. Los medios han sido varios y bien organizados. Han sobresalido tres que, al fin, comienzan a ser resistidos por los puertorriqueños.

            a) Primero, una propaganda continua en sentido de la necesidad de la unicidad idiomática en todo el país norteamericano. “Una nación –dicen- debe tener un solo idioma. El alma de la nación es el idioma. Pluralidad de idiomas delata febles vínculos nacionales”.
            El sofisma es evidente. Confunden el concepto de Patria o Nación con el de Estado Político. Nadie ha demostrado que un Estado, para ser fuerte, y menos para existir, deba ser semi-idiomático. Contrariamente: siempre han existido fuertes Estados  con distintos componentes lingüísticos. En Gran Bretaña, por ejemplo, todavía los hay, y bien marcados, y bien cuidados. En Checoslovaquia, se hablan tres lenguas grandes, además de otras menos conocidas. En Yugoslavia, exteriorizan sus ciudadanos sus deseos en idiomas bien distintos.
            Refuerzan su falacia nacionalista con una comparación volumétrica. Dicen: son menos de dos millones los habitantes de Puerto Rico que, comparados con los 126 millones de norteamericanos que hablan inglés, resultan una minoría ínfima. Luego ¿qué tiene que ver la importancia  de un idioma hablado hoy por más de 500 millones de hombres, con la extensión del castellano, hablado apenas por 80 millones de habitantes? Las ventajas del primero saltan a la vista.
            Más ¿qué tiene que ver la extensión y volumen de una lengua? Es esta algo íntimo, espiritual, formal, de fuerza y vigor.  Su extensión hablada o escrita no tiene, bajo ese aspecto –aunque lo tenga bajo otros- importancia alguna.
            De ahí la oposición al idioma inglés, cada día más manifiesta en la hermosa isla. No aceptan el cambio de idioma bajo ningún pretexto. Y hay en esto una casi unanimidad.

            b) Segundo medio de hostilidad al castellano ha sido introducir modismos impropios, exóticos y bárbaros en la conversación usual insular.
            Comenzaron los mismos legisladores yankees estrafalariamente barbarizando el nombre oficial de la isla: “Puerto Rico” quedó convertido en “Portorico”, italianizando el nombre con incomprensión completa del caso. Oportunamente, el Congreso norteamericano mismo ha desandado este camino, aprobando el mes pasado el cambio oficial de nombre de la isla y legalizando el nombre español.
            En las conversaciones familiares en la prensa poco seria, en las escuelas, los barbarismos han ido aumentando, a través de los años, con abundancia extraordinaria. “Puerto Rico –escribe ”La Democracia”, periódico de San Juan- ha visto con una indiferencia que sorprende la invasión de su idioma por una serie de vocablos exóticos que lo afean y tienden a destruir su vitalidad. Esos vocablos, que parecen no tener más importancia que la estética superficial, están socavando nuestra personalidad como pueblo, destruyendo nuestro orgullo colectivo, despersonalizando nuestro espíritu y contribuyendo al aniquilamiento de nuestro vigor espiritual”. Añade ese diario:
            Se usan a diario palabras como “statement”, que puede traducirse por manifestación, declaración, nota, información, según el sentido en que se use. “Attorney general” es, dentro de nuestros sistemas de gobierno,  procurador general. “Currency”, es numerario, moneda en circulación. “Bill”, en el sentido en que aquí usamos este vocablo inglés, es un proyecto de ley. “Issue”, se traduce por disyuntiva o punto de controversia.  “Recelver” es un síndico, aunque “trustee” también lo es, y conviene especificar, tanto en español como en inglés, qué clase de síndico. Apuntamos solamente algunas palabras del léxico político y comercial, que han invadido, como una plaga, los diarios de Puerto Rico. La lista, desde luego, es mucho más extensa”.