Martinica 43
Elecciones, la Martinica y democracia La SI 15/05/43 p. 7

Elecciones, la Martinica y democracia
La SI 15/05/43 p. 7


    Cuando amamos el régimen verdaderamente democrático hemos de ver con sentimiento sucesos que han tenido lugar estos últimos días, unos de aspecto bélico internacional; otros de faz interna electoral. No era posible que los acontecimientos hablasen más claramente sobre las ampulosidades de la pseudo-democracia.
    Meses atrás, una alta autoridad norteamericana se dirigía a la Martinica a hablar con el Gobernador francés, almirante Roberts, para acordar algo entre él y Estados Unidos. El almirante rechazaba de plano el tratar él, bajo su autoridad, con Estados Unidos, “camino inmoral –decía en su Comunicación- que un funcionario honesto y patriota no podría aceptar jamás”. La lección era merecida. Mr. Roosevelt invitaba a un funcionario a rebelarse. Era una invitación poco elegante, que fue rechazada.
    Ante el permiso de Petain para entrar en tratos, eran acordadas ciertas conclusiones, que firmaban ambas partes.
    Han pasado pocos meses, y Estados Unidos, sin consultar a la otra parte, da por nulos esos tratos. Y da permiso al almirante de la flota norteamericana en el Caribe para que se apodere, cuando le plazca, de las islas francesas de ese mar.
    El procedimiento es antijurídico y anárquico. Es por encima de todo, antidemocrático.  Cuando hay pacto entre dos naciones, y la preponderante los desconoce obrando en consecuencia, quiere decir que estamos en pleno imperialismo y fuera de la zona democrática.
    Esas muestras antidemocráticas de los Gobiernos que se dicen democráticos en casos de guerra vienen reafirmadas en el terreno electoral, según hechos de estas horas.
    En Irlanda del Norte no ha habido elecciones desde hace más de cuatro años. El Gobierno actúa fuera de la ley y en plena dictadura. Igualmente, aquel Parlamento. No se dan por entendidos. Pasa lo mismo en Gran Bretaña. Es la singular democracia de esos Gobiernos que no de esos pueblos tiranizados.
    Van a celebrarse en toda la Siria las elecciones que aquella Constitución determina. Precisamente en unos instantes en que aquel pueblo está más irritado contra los democráticos que militarmente lo ocupan. Y el general Catroux, supremo gobernante de las democracias, declara públicamente:
    1º Que no tolerará otros candidatos que los que expresamente se proclamen partidarios de Gran Bretaña y Estados Unidos;
    2º Que no permitirá que presente candidato alguno el Bloque Nacionalista, que en las últimas elecciones obtenía el 57% de los votos, contra todos los demás partidos juntos (43%);
    3º Que, para hacer respetar el orden y la democracia, estas elecciones se realizarían bajo el régimen de estado de sitio…
    Mientras de una manera tan convincente muestran los democráticos su democracia invertida, tienen –lugar elecciones municipales en Dinamarca, país ocupado por Alemania. Días atrás se celebraban elecciones parlamentarias, con resultados idénticos a los comicios celebrados antes de la ocupación. Ahora, las elecciones municipales han obtenido también cifras sensiblemente iguales a las anteriores a la guerra, no saliendo de las urnas en Copenhague más que un nacional-socialista, bajo la protección los triunfantes –socialistas y de otros partidos- de las bayonetas ocupantes.
    Son hechos desconcertantes, realmente,  para cuantos se paguen de palabrerías y no sepan proyectarlas sobre el fondo de los hechos vivos, únicos que cuentan. Mientras los demócratas pisotean en todas partes la democracia, esta ha de salir airosa bajo las bayonetas nacistas. Y diga ahora el que quiera que no estamos en los tiempos benditos del Mundo al Revés.