Guerra 1939 43 06
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Guerra 1939 43 06
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Truena el cañón en el Yang-Tzée. Gran ofensiva en China. La SI 05/06/43 p. 1-5
La fortaleza europea La SI 19/06/43 p. 1-5
El poeta y la estilográfica  La SI 19/06/43 p. 6-7
3ª prueba de un plan fracasado La SI 26/06/43 p. 1-2

Truena el cañón en el Yang-Tzée. Gran ofensiva en China.
La SI 05/06/43 p. 1-5



    a) El Yang-Tzée es la arteria aorta china. y decir China es decuplicar los habitantes de todas las Américas, incluidos los Estados Unidos. Fantástica arteria aorta. Primero, en sí. Segundo, por el cuerpo del cual es arteria vital. Hay en América el Amazonas y en África el Nilo. El primero es más largo y más ancho que el Yang-Tzée. No tiene la mitad de la vida del enorme río chino, ni el tercio de sus aguas… p. 1 col. 1

    …El lector debe especialmente fijarse en la línea gruesa del mapa (p. 1), que separa la China del Eje de la China aliada, especialmente en la región de I-Chang, donde varias flechas dirigen su punta hacia Chung-king… p. 1 col. 5

    …Este es el campo de batalla de estos días, que será bueno poner de relieve, por cuanto nos vienen las noticias completamente tergiversadas –como probaremos luego- por las agencias aliadas. Estamos en el corazón de la maravillosa China, cuya arteria vital –el Yang-Tzée- lo atraviesa completamente... p. 1 col. 5

    b) Hemos notado en diversas ocasiones que el Japón tiene necesidad de liquidar cuanto antes el problema chino.
    Mientras se trataba de la invasión del país por las fuerzas armadas niponas, no era menester la aceleración. Entraba seguramente en los objetivos japoneses hacer esta guerra parsimoniosamente, sin acelerar un ritmo que no necesitaba prisa. Se trataba de aprovechar para el Japón y el resto asiático los suelos y las riquezas chinas –también: de dar un empujón a aquella raza demasiado dormida. Y era suficiente el natural avance realizado poco a poco con fuerzas escasas.
    Pero, llegado el problema a las alturas de guerra mundial, en la cual todo el porvenir de la raza amarilla entra en juego; tratándose de echar a sus madrigueras al imperialismo obstruccionador y sin ideales de la raza blanca, manipulada por unos pocos gobiernos, el problema chino cambiaba completamente. La raza china podía convertirse en uno de los más eficaces Cireneos de esa raza blanca imperialista contra el Asia misma. Y no se podía realizar ofensivas seguras en otras direcciones, si detrás, o en un flanco, quedaba alzada una parte de China. Preguntábamos en otra ocasión ¿se determinaría el Japón a iniciar operaciones serias aquí o allá, sin antes llegar a una solución en China: solución de paz o de guerra?
    Porque no podía hacerlo, ha emprendido desde principios de este año operaciones que acaban de llegar a hora, fines de Mayo, a un instante que necesita ponerlas en evidencia.


La fortaleza europea
La SI 19/06/43 p. 1-5


    a) La prensa aliada ha estado quince días hablando. Un hablar de repeticiones ingenuas, frases de alma pueril y vocabulario de espantajo. “Perro que ladra no muerde” canta un adagio. Si nos atuviésemos a su consejo, decidiríamos que no habrá asalto a la fortaleza europea. ¡Hablan demasiado de ello!
    En medio mismo de ese hablar entonado y vanidoso, propio de quien estampa lo que le ordenan estampar, se alzan voces que dicen lo contrario. Una alta autoridad británica estudia punto por punto los lugares de posible invasión, y se complace en enumerar sus dificultades, algunas de ellas, a su parecer, casi invencibles. Mientras que otro comentarista, también británico, explica que hay que realizar las cosas de tal modo que, si hay invasión, sea como consecuencia de previo rendimiento: es decir, gozar de la rendición y de lo que tras ella vendría, sin las dificultades y peligros de realizarla.
    Hablan, hablan, hablan. Hablan desde Churchill y Roosevelt hasta el último mono de los diarios. Dicen cosas sin fondo, que tal vez satisfagan el pobre paladar de los