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Iniciativas científicas para una nueva conquista de América  ME  07/32

            Se ha celebrado hace poco el centenario del famoso naturalista P. Mutis, que durante el coloniaje fue el más eminente buscador de cosas nuevas por las selvas de Sud América.  En todos estos países el nombre del sabio español ha sido ensalzado en estos meses en toda la prensa del habla española, y en Colombia, donde los trabajos del eminente naturalista fueron de enorme trascendencia, se ha levantado al gran investigador un verdadero monumento de alabanzas.
            La memoria del P. Mutis es un ejemplo de lo que sucedía en aquellos buenos tiempos de la colonización. Cierto que a estas Américas venían sabios de todos los países, a contribuir al estudio de su naturaleza. Basta recordar a Darwin y a Humboldt. Pero los sabios investigadores españoles, no sólo no faltaron jamás, sino que fueron siempre numerosos, atrevido y de primera línea.
            ¿Por qué esa noble tradición de investigación científica se interrumpió puede decirse con la independencia de estos países? Una razón política podría aducirse, si es que las razones políticas no fuesen absolutamente inaceptables por la ciencia. Pero, sea cual sea la causa de ello,  el hecho es que aquella tradición ha sido cortada,, y sólo uno que otro españolo estudioso, muy raros, campea durante los últimos cien años en la historia de los avances científicos de estas Américas.
            En cambio son no escasos, y cada día más numerosos, los sabios de otras nacionalidades que llegan a estas Américas para investigar alguna de sus especialidades naturales, desde su flora y su fauna, hasta su gea y su atmósfera; desde sus razas y costumbres, hasta sus tradiciones más arcaicas y su folklore integral.
            He ahí una noticia reciente, que es una de tantas como pueden leerse en las Revistas serias sobre cosas americanas:
            “Seis destacados alpinistas y hombres de ciencias de Alemania van en viaje a Lima, con el propósito de descubrir los secretos de las cumbres nevadas de la Cordillera Blanca del Perú.
            El jefe de la expedición es el doctor P. H. Borchers, miembro del directorio de la Sociedad  Germano Austriaca de Alpinismo.
            Edwin Schneider, que conquistó renombre en Himalaya, será el jefe de ruta. Lo acompaña Hermann Hoerlin, que fue su camarada en la expedición del año pasado al Dyhrenfurt Kanchenjunga.
            También forma parte del grupo Edwin IEM, un austriaco residente en Bolivia, que ha realizado notables ascensiones sin acompañantes en los Andes bolivianos.
            Como miembros científicos de la expedición figuran el señor Th. Hertzog, botánico de la Universidad de Jena, que tiene gran experiencia andina; el geógrafo de Heidelberg, señor Kuenzel, y el médico tirolés, doctor Bernhard.
            El primer objetivo será el Huascarán que hace 24 años desafió los esfuerzos de una expedición norteamericana-suiza. Se espera obtener valioso material científico de este viaje”.
            He ahí un ejemplo de lo que realizan muchos sabios extranjeros en América, especialmente alemanes y norteamericanos, en continuas misiones científicas por este continente. Actualmente hay no menos de quince expediciones, ninguna de ellas españolas, y otras varias en organización.
            Una de éstas, afortunadamente, es española. La  están planeando un famoso aviador, el capitán Iglesias, y de ella tendremos que hablar próximamente.
            Pero ello es tan poco, que casi es nada. Tiene la España actual centenares de hombres de iniciativa científica: geólogos, cosmógrafos, pre-historiadores, folkloristas, filólogos, astrónomos, artistas.  No se les ve en estas Américas, dejando abandonadas esas nobles tareas a sabios de otras razas.
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            Otro aspecto de los avances científicos sobre América lo realizan en Europa misma los institutos especialmente americanistas. Digamos dos palabras sobre el “Instituto de Estudios Hispánicos”, de París, y el “Instituto Iberoamericano de Berlín”