Página Militar 37
Índice del Artículo
Página Militar 37
Página 2
UN AÑO Por Luis Serey Pizarro La SI 15/05/37 p.1

Hoy es Ejército la nación entera   PAGINA MILITAR   Ejército-Marina-Aviación 

UN AÑO
Por Luis Serey Pizarro
La SI 15/05/37 p.1



    Sí. Un año ha cumplido nuestra Página Militar
    Un año hace que nació en estas columnas bajo este título genérico, amalgamando en un solo haz al Ejército, Marina y Aviación. Germinó la idea al soplo de brisas fecundadoras que llevaron el polen de felices iniciativas y la conjunción fue realidad.
    Era necesario alcanzar, como fines inmediatos, entre otros objetivos, el de disponer de un órgano prestigiado por la ética periodística que permitiera tratar problemas de la defensa nacional a fin de divulgar materias que por su índole son para cualquier pueblo de importancia capital. Las revistas técnico-profesionales, que por su naturaleza están sólo destinadas a quienes tienen que ver directamente con tales problemas, no pueden llenar un cometido como era el previsto. Así se unían las fuerzas armadas con las fuerzas vivas del país. Así, como se planteaban otros que son vitales para la vida de la sociedad, también a través de esta Página Militar, con altura de miras, con conocimiento de causa, con patriotismo, se irían difundiendo estos otros que como aquellos tienen tal importancia, que su desatención traería consigo males irreparables.
    Era también fin inmediato proporcionar a los miembros de las instituciones de la defensa nacional una fuente permanente de informaciones resumidas, que siempre al día, sirviera para seguir la evolución que en el mundo experimentan el material de guerra, los principios tácticos y las manifestaciones que en política internacional se operan en todas las naciones.
    Ahondar los sentimientos de confraternidad para con los otros pueblos hermanos del Continente, realizar aunque fuese en espíritu el sueño dorado de Simón Bolivar, estrechar los vínculos de amistad que permitan una intercambiabilidad más práctica y positiva con los afines del orbe, en bien y en provecho de todos, constituyeron otras de nuestras aspiraciones más sinceras.
    Fuerza es decirlo que, dentro del país, existe una desorientación que nos puede ser fatal, acerca de la función específica que le corresponde a las instituciones de la defensa nacional. Esto, unido a la pérdida paulatina de sentimientos patrios, a la crisis ya evidente, que en el orden moral nos azota, al extremo de existir renegadores del concepto patria para dar paso a otros, cuya significación se adultera, es un problema grave que imperativamente impone una solución definitiva.
    No existen regímenes, ni estructuraciones, ni sistemas de gobierno que para ser tales, releguen a segundo plano la atención que requieren las organizaciones de las fuerzas armadas. No existe ni ha existido poder sin fuerza. Y los que amparándose en las doctrinas marxistas sostienen con énfasis lo contrario, han dejado sin duda confirmados sus sofismas al contemplar la obra de Lenín y de Stalín, ante el cuadro que nos depara la U.R.R.S., cuyo poderío militar supera a todas las posibilidades económicas y materiales del Estado comunista.
    Un pueblo sin armas -o lo que es lo mismo con armas inservibles- es una mansa oveja en presencia de un lobo hambriento. Los acontecimientos mundiales de la hora presente nos están enseñando que para sobrevivir, ya lo había dicho Darwin, es menester contar con fuerzas armadas eficientes sin que esto signifique amenazas para nadie. Los intereses, la maldad, la perfidia y la ambición de los hombres entretejen aquella telaraña infernal que acabará con aquellos pueblos que tengan la candidez, ante la evidencia, de creer que pueden vivir sin aquellas fuerzas que les imponga a los agresores el respeto a sus fronteras y a sus derechos.
    Hemos cumplido nuestro primer año de vida. Creemos íntimamente que, no obstante lo arduo de la labor en que nos hallamos empeñados, la vamos encauzando dentro de aquellos fines que han sido nuestro norte. Al menos, los juicios que en todos los círculos se han emitido en esta oportunidad, nos permiten formarnos esa convicción.
    Nuestros agradecimientos para nuestros fervientes colaboradores, sin cuya colaboración nada habría sido posible de realizar.
    Y aquellas palabras con que la opinión nos honra en este primer aniversario al calificar esta obra, que es de todos, justifican nuestros fines, que aceptamos como estímulo sin vanagloria,