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“Chilenidad” por el Tte. Coronel Guillermo Toro Concha La SI 24/05/41 p. 12
Culto a la bandera Por Luis Serey Pizarro La SI 02/08/41 p. 13
La Defensa Nacional Por el general Arturo Ahumada B. La SI 01/11/41 p. 12

“Chilenidad”
Por el Tte. Coronel Guillermo Toro Concha
La SI 24/05/41 p. 12


Este modismo que recién adquiere carta de ciudadanía en el léxico criollo, parece romper los moldes tradicionales para completar o amplificar el concepto de nuestro clásico y legendario “Patriotismo”
Su aparecimiento simula la necesidad  de llenar un hueco indispensable para interpretar el verdadero sentido de un juicio que constituye todo el raigambre espiritual de la raza chilena, y, más que nada, manifiesta una falta de conocimiento de la significación profunda que tiene el término “Patriotismo”.
Es este el motivo por el cual los soldados –que viven animados por las glorias de Chile y cuya razón de ser es mantener y dar brillo a las heroicas tradiciones de la Patria- sienten una especie de estafa espiritual cuando ven que se tergiversa un concepto, se varía una noción o se deja al margen de la popularidad indispensable, a una palabra o un juramento, que ha recorrido triunfante toda la escala ascendente de nuestra evolución.
“Patriotismo” no necesita ampliación ni complemento. Su interpretación vibra en todos los corazones chilenos y es una herencia preciosa de nuestros antepasados. Con esa palabra en los labios se rompieron los lazos de la esclavitud y nació la libertad abonada por el espíritu patriótico de la raza, floreciendo en el abrazo de O’Higgins y San Martín y haciéndosa heroica en cada uno de los campos de batalla de nuestra larga y brillante historia guerrera.
Se ha dicho que el vocablo “chilenidad” acepta dos interpretaciones: la primera, amor a la patria, o sea, patriotismo y la segunda define el orgullo que debe tener todo chileno de formar parte de la noble colectividad nacional.
No es cuestión de palabras, es un ferviente anhelo de justicia lo que impulsa a señalar un error que nos inclina siempre a “dejar lo viejo por lo mozo”. Hoy una palabra, mañana una frase emblemática que adquiere ropajes nuevos y ellos parecen cubrir una sepultura para que se pierda de la vista y veneración de sus descendientes. Se nos ocurre ese espíritu innovador inconsciente que necesita de la destrucción total del pasado, para poder edificar un porvenir. Fuera de ser peligroso el procedimiento, ya que es más fácil destruir que edificar, signifiquen una falta de experiencia para aquilatar el valor de las tradiciones.
Los pueblos viven de sus tradiciones. En el concepto integral, se puede asegurar que sobre las cenizas honrosas del pasado se edifica el más vigoroso futuro de las naciones. Así como la raíz de las plantas saca de la tierra la savia fecundante  que robustece las ramas, da vida a las hojas y hace florecer los brotes que se transforman en sabroso fruto, así también el país y el Gobierno encuentran fuente fecunda para impulsar sus avances hacia el futuro, junto a la cuna y adolescencia de su propia vida ciudadana. Lo mismo pasa con las palabras o las frases que personalizan un hecho determinado y ejemplar. Ellas tienen vida propia y marcan una línea de conducta, y, a veces, definen la característica primordial de un pueblo.
Para el chileno, el patriotismo ha sido el más alto exponente de las virtudes ciudadanas. Siempre tuvo un orgullo especial en que el mundo le reconociera este emblema de la raza. Y tiene razón más que suficiente. Solo con mucha dificultad puede encontrarse otro pueblo que sea hijo más legítimo de un verdadero patriotismo. Esta cualidad especial, se formó a lo largo de tres generaciones y en medio de un campo de batalla permanente, entre españoles y araucanos. De esa confusión de dos razas que luchan a muerte y que entre los escombros de su propia grandeza cimientan la aurora de otra vida independiente, nació el “patriota”, vigorizó sus sentimientos y solo por patriotismo adquirió su independencia. Esa sola palabra interpreta todos sus deberes y endulzó todos sus magnos sacrificios.
Hoy parece haberse encontrado una panacea que puede mantener este mismo sentimiento y con un nombre distinto. Aparece, en los senderos de la modernidad, una palabra que cree amplificar  un concepto infinito, en cuanto a virtudes nacionales se refiere. Y no hay tal. Solo se puede traducir como una muestra de incomprensión.
El amor a la Patria que interpreta la palabra “Patriotismo”, es aquel que en todo instante está dispuesto al sacrificio en bien de la tierra chilena, en cualquier forma y en toda