Bolivia 43
Índice del Artículo
Bolivia 43
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
La movilización boliviana y los problemas alrededor de los ejércitos La SI 24/04/43 6
La broma del puerto “boliviano” de Santos. El puerto retórico de Santos La SI 10/07/43 p. 1-2
Bibliografía. Ávila, Federico. Tierra y alma boliviana. Asunción La SI 16/10/43 p. 10

La movilización boliviana y los problemas alrededor de los ejércitos
La SI 24/04/43 6


    Un gran problema se está agitando ahora –en un viejo problema, sin embargo- alrededor de las fuerzas que constituyen los ejércitos y de lo que se llama actualmente Trabajo Obligatorio. Es una cuestión compleja, que los hechos nos obligan a presentar, dejando toda crítica para los entendidos en achaques militares de índole económica.

    a) En Septiembre pasado se publicaba en Francia la Ley de Trabajo Obligatorio. La refrendaba el mariscal Petain, siguiendo el camino de reformar las bases estructurales sobre que debe asentarse una Francia Nueva, distinta de la Francia carcomida de los “affaires”.
    El Decreto tenía 14 artículos, cuya esencia era ésta: todos los hombres entre los 18 y 50 años, así como las mujeres solteras entre los 20 y 35 años, están sujetos a trabajar obligatoriamente. Los trabajadores se dividirían en tres grupos:
    1º Los que trabajen ya en una industria actualmente necesaria. Realizarán su trabajo como lo realizan ya, en el mimo lugar y bajo las mismas condiciones
    2º Los que trabajen en trabajos considerados superfluos en estos instantes serán enviados a trabajar en otras faenas agrícolas, mineras o industriales, según sus habilidades, donde sean necesarios. Podrá ser ya en empresas normales, ya en campamentos de trabajo, especialmente estos para la juventud en formación.
    3º Los que voluntariamente se presten, así como los que no hallen colocación en los dos grupos anteriores, serán enviados a trabajar a Alemania en industrias de guerra o en trabajos pacíficos. Con ello se logrará la libertad de determinado número de prisioneros franceses.
    Todos gozarán de los salarios usuales, pero la disciplina será estricta. Multas entre 500 francos y 50.000, así como cárcel 3 tres meses y 5 años, serán aplicados a los que falazmente regían el cumplimiento del trabajo obligatorio.
    Esta ley francesa responde a la ya implantada en la mayor parte de países, siendo mucho más humana –y. económicamente, mucho más social- que las vigentes en Gran Bretaña y Estados Unidos.      Francia había quedado rezagada en eso del Trabajo Obligatorio, ya vigente en Bulgaria, Alemania y otros países desde hace más de quince años, y en Estados Unidos el semiobligatorio desde hace siete, para la juventud en formación.
   
    b) El general norteamericano Albert L Cox, en unas manifestaciones hechas en Enero de este año, expresaba su sentir acerca de lo que él llama conflicto entre las necesidades militares y las necesidades industriales del país. Parte ese general de la base de que todos los brazos de Estados Unidos se necesitan para la industria y la producción bélica, pero que también los necesitan los cuarteles como soldados. Y, tirando por el camino de en medio, nos da una solución salomónica antisalomónica: partir el soldado en dos, para que sirva medio día en las fábricas como obrero  y medio día en los cuarteles como soldado.
    Los norteamericanos son gente simplista, hallando soluciones por toneladas. Cierto que, siendo las cosas menos sencillas, se trata de soluciones que no lo son.  En las manifestaciones de Mr. Cox late un problema interesante. Pero él no lo acaba de entender y se lanza a esa solución absurda del “soldado de medio día”.
    El aludido solucionador de problemas podría ser embestido así:
    - Pero ¿cree usted que un soldado es un joven que hace ejercicios al pie de la muralla de la fábrica? ¿Cree usted que se puede estar en las trincheras en Túnez y a la vez en la fábrica de Chicago?
    A lo cual respondería con gran extrañeza el general Cox con palabras no menos interesantes:
    - Pero ¿es que parte usted de la base de que los soldados norteamericanos han de hacer la guerra? ¿Está usted loco? ¿No hay chinos en China, rusos en Rusia, negros en África, franceses en Francia, sudamericanos en Sud América para que ellos nos hagan la guerra? ¿Desde cuándo nosotros hemos de ir a la pelea?
    A lo cual replicaría el opositor anticoxiano: