Rusia 43
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Rusia 43
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Rusia elimina las elecciones. Rusia también democracia La SI 10/07/43 p. 6-7
Los Urales, forja China del Soviet. La gigantesca forja rusa  La SI 06/11/43 p. 1-4

Rusia elimina las elecciones. Rusia también democracia
La SI 10/07/43 p. 6-7


    En varias ocasiones hemos hecho resaltar el hecho absurdo –si no fuese el pueblo inglés el que lo sufre- de que en Gran Bretaña, desde 1939, no hay Gobierno ni Parlamento, sino un pelotón de políticos que se han proclamado a sí mismos Gobierno y Parlamento. Estados Unidos ha salvado las formas realizando en plena guerra aquellas elecciones cuya médula cohechante  exponíamos en estas columnas en su día. Gran Bretaña ha sido más franca. Mr Churchill -en nombre de la democracia, por supuesto- se ha negado a celebrar comicios, negándose a consultar al pueblo y a cumplir las leyes fundamentales del país. Una Dictadura a la vista, que charla todos los días –y hay quien lelamente escucha- de democracia y voluntad popular.
    Pero lo bueno es ahora otra cosa. Rusia no ha realizado jamás, en 26 años, elecciones democráticas. Han sido electores solo los adheridos al parlamento gobernante,  formado por un cierto 5% del censo electoral. Y había tenido siempre la hombría el Soviet de confesar la necesidad de esa dictadura que, en el terreno científico moderno, no deja de tener asidero en algunos sectores de las ciencias políticas de los últimos años.
    Pero el contacto pega los vicios. Desde que el Soviet se ha codeado con el capitalismo sajón, ha perdido las agallas antidemocráticas, enrojeciendo ahora de vergüenza cuando alguien le achaca costumbres dictatoriales. Se ha entusiasmado con la Simulación, y de todos modos quiere aparecer disfrazado de democrática su dictadura perfecta.
    Pero ahora le será difícil mantener esa careta. Por decreto de Stalin, 28 de Junio, ese eminente personaje se nombra a sí mismo jefe de la nación, y a sus ministros, ministros eternos. Eliminando de un plumazo las elecciones para el Supremo Consejo del Soviet (Gobierno) que debían tener lugar estos días.
    Sabíamos que los gobernantes rusos eran elegidos solo por una pequeña minoría del país, eminentemente dictatorial por lo mismo. pero ¿qué ha pasado que Stalin tiene miedo de que ni aún los de su mismo partido lo confirmen en el cargo, o lo substituyan por otro libremente?
    Según la Constitución rusa, Stalin ya no es nadie. Y no se hará esperar un telegrama del Presidente Roosevelt, haciéndole saber que, no pudiendo tratar con dictadores, deja de reconocer al actual gobierno ruso, que se ha generado a sí mismo a espaldas del país.


Los Urales, forja China del Soviet. La gigantesca forja rusa
La SI 06/11/43 p. 1-4


    a) Los rusos están a la puerta de Krivoi Rog (mapa 5) más allá del gran recodo del Dniepper. En Crimen han iniciado un ataque de frente sobre su puerta, el istmo de Perekop, y habrán de acelerar su retirada los alemanes y rumanos de la península –iniciada hace ya diez días- para escapar a esa amenaza. Y los Comunicados alemanes, siempre los más amplios y sinceros, hace día que no ocultan la gravedad con esa frase muchas veces repetidas: “La batalla es gigantesca, con enormes masas de hombres y material bolchevique pero continuamente llegan nuevos refuerzos del interior de Rusia, que se suman a los atacantes”. Es decir, millones de muertos en batallas anteriores. Millones que actúan ahora. Nuevos refuerzos añadiéndose constantemente. Montañas de material perdido. Montañas de material actuando. Más material ininterrumpidamente añadiéndose al que está ya en lucha…
    Y la gente se pregunta ¿cómo es posible esa inagotabilidad rusa en material muerto y en material humano? ¿De dónde se saca todo esto?
    Teníamos pendiente la respuesta a esta pregunta, cuando menos provisional. Ella está, por lo demás, dentro de nuestra tesis, demasiadamente comprobada por los hechos, del inmenso poder ruso en hombres, materias primas y organización militar. Veamos, pues, de rastrear una contestación adecuada, poniendo de relieve hechos gigantescos de estas horas, que los rusos son los más interesados en ocultar, y de los cuales respondemos absolutamente.
    El régimen bolchevique era presentado por la prensa burguesa de Gran Bretaña y Estados Unidos, especialmente en la década 1929-1939 como modelo de desorganización, como