Guerra 1939 43 07
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Guerra 1939 43 07
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¿Se acerca la invasión de Europa? Dicen que será el 3 La SI 03/07/43 p. 5-6
La bomba sobre la filigrana La SI 10/07/43 p. 8
¿Qué pasará en Sicilia? Los aliados invaden Italia La SI 17/07/43 p. 1-4  
La Guerra en los 3 Frentes La SI 24/07/43 p. 1-4
Documentación. Los famosos 14 Puntos Aliados (1918), ninguno de los cuales fue respetado por ellos. La SI 24/07/43 p. 11

¿Se acerca la invasión de Europa? Dicen que será el 3
La SI 03/07/43 p. 5-6


    De las grandes capitales aliadas se están dando al mundo noticias aterrorizantes. Conocemos el sistema, que solo puede hacer mella en multitudes de pequeño cerebro. Y no se crea que van destinadas estas noticias exclusivamente a ver de meter miedo en la población italiana. Es aquel hecho psicológico –que no conocen, por supuesto, los directores de la publicidad aliada- según el cual uno grita para espantar el propio miedo.
    En una crónica anterior (a) afirmábamos que, hablando del nerviosismo ajeno, miraban los aliados de dominar –siquiera de disimular- el nerviosismo propio. Apenas habíamos escrito esto, confirmaba nuestra opinión nada menos que un corresponsal británico, que repetía en el fondo lo que habíamos anunciado: es para los aliados tan grave ese acontecimiento, que es natural que los nervios se les crispen a la sola consideración de que pueda resultar ineficaz.
    Hablan demasiado sobre el futuro, que les ha sido siempre ingrato, salvo en el pequeño paréntesis africano, para que no teman quedar otra vez derrotados. Hay que recordar lo que decían los diarios británicos cuando la invasión de Noruega, tan absurdamente mal dirigida; lo que contaban sobre decisivas victorias en Holanda, en los mismos instantes en que eran aplastados, para no temer una rechifla. Al fin y al cabo, en épocas anteriores, si bien hablaban demasiado sobre triunfos futuros, había excusa de la no preparación. No existiría ahora.
    En Londres dicen que hay 11.000 aviones listos para caer sobre Italia y un corresponsal añade que pronto serán 80.000 aparatos. Se multiplican las tropas británicas y norteamericanas (sin británicos ni norteamericanos) y se explican infinidad de cosas para dar a entender que se trata de algo muy próximo y de magnitud de volumen catastrófico.
    Sin embargo, hay síntomas que valen más que todas esas exageraciones. Decíamos que no habría invasión  mientras no hubiese los dos millones de “los otros” preparados, mitad por mitad, en Palestina-Chipre y Argel-Orán. Un telegrama de Londres explica que las tropas hindúes del 8º ejército han salido del África hacia Siria, mientras que han ocupado su puesto en África tropas norteamericanas. Esto, ya dice algo: responde claramente al criterio otrista, y es, por lo mismo, un buen síntoma. Se confirma que los hindúes serán los atacantes por el lado de Oriente, y que los norteamericanos, como siempre, han pasado a ocupar regiones en que no habrá combates.
    Telegramas de Londres afirman que la flota italiana ha salido de sus bases trasladándose a alta mar, para presentar batalla. La noticia, como tantas otras, parece absurda. Lo que parece natural es que está todo preparado para salir al encuentro de los supuestos invasores, especialmente mediante aviones y submarinos, según aquel plan de las 8 barreras que grafiábamos en un mapa en números anteriores.
    Ciertamente que un peligro se presenta a los aliados, peor que la invasión misma, siempre que ésta, saliendo triunfante, quedase relegada a las costas: el del municionamiento de las tropas desembarcadas, especialmente si en el Atlántico han quedado bandadas de submarinos. Quien recuerde la invasión de los Dardanelos durante la otra guerra, y la de Noruega en ésta, ambas desgraciadas empresas ideadas por Churchill, tendrá motivos para ahora estar nervioso, y no precisamente por el lado del Eje.
    Tales cosas pueden afirmarse, desde luego, como seguras: la simultaneidad de varios desembarcos a la vez; la preeminencia que se procurará dar a la aviación, al menos en la acción inicial; y la sincronización del desembarco con la nueva ofensiva germano-rusa.
    Los desembarcos principales serán seguramente cuatro, o, al menos dos. Avanzaríamos los nombres de Cerdeña, Sicilia, Salónica y Dodecaneso o Creta. Es indudable que el Mediterráneo sería la mira principal, para la finalidad de separar a Italia de Alemania. Pero habría al mismo tiempo demostraciones, más o menos engañosas, en algunas partes del Atlántico, especialmente Noruega, y tal vez por los dos lados: el británico y el ruso.
    La aviación ha de jugar aquí un papel que puede decidir la primera fase, es decir, si se logra o no poner pie en el continente. Más, una vez esta primera fase transcurrida, la primacía será naval, si la invasión es rechazada, o terrestre, si sale victoriosa en cuanto a pisar suelo europeo.