diplomáticas 43 07 09
Índice del Artículo
diplomáticas 43 07 09
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El soviet se adorna La SI 10/07/43 p. 10
Daladier-Giraud La SI 10/07/43 p. 10
Nueva vida en Asia La SI 10/07/43 p. 10
Cursi La SI 10/07/43 p. 10
Karoly otra vez La SI 24/07/43 p. 9
Roma La SI 24/07/43 p. 9
Zurich, seis bombas aliadas La SI 24/07/43 p. 9
Delicadeza La SI 24/07/43 p. 10
Tres a la vez La SI 07/08/43 p. 10
Contradicción La SI 07/08/43 p. 10
España y África La SI 21/08/43 p. 9
El Libro Negro egipcio La SI 21/08/43 p. 9
Esa ignorancia La SI 04/09/43 p. 9
Roma, ciudad abierta La SI 04/09/43 p. 9
Armour versus Welles La SI 04/09/43 p. 9
El vocablo “nacional” La SI 04/09/43 p. 9
Mentirosos La SI 25/09/43 p. 9
Sofisticación La SI 25/09/43 p. 9
¿Gobierno español in partibus? La SI 25/09/43 p. 9

El soviet se adorna
La SI 10/07/43 p. 10

    Cuando Trotzky organizó, a la sombra de Lenin, el ejército soviético, hizo gran hincapié en suprimir todo aquello que significara “decoración bárbara”, como afirmaba en un decreto aquel político. Sucedía lo mismo respecto a los diplomáticos. Ellos tenían prohibido el uniforme y debían concurrir a las fiestas como hijos del pueblo.
    Comenzaron los diplomáticos a romper la orden respecto al “traje del pueblo”. Y en las crónicas diplomáticas europeas siempre se hacían comentarios elogiosos acerca de la suntuosidad y los regios vestidos de la embajada en Estocolmo, del lujo de Litvinof y luego Maisky en Londres, así como de la mayor parte del cuerpo diplomático ruso.
    Cuatro meses atrás Stalin ha restablecido las insignias de la oficialidad militar en el ejército, así como la abundancia de charreteras, bandas y medallas. Y ahora acaba de disponer que los diplomáticos rusos usen vistosos y policromados uniformes “para que ellos colaboren al respeto que han de mover tales personas”.

Daladier-Giraud
La SI 10/07/43 p. 10

    El 6 de Septiembre de 1939 el jefe del Gobierno izquierdista francés, M. Daladier, acatando una orden de Londres (según decía en su tiempo un diputado comunista) cancelaba al partido comunista francés su personalidad legal.
    Esta semana el general Giraud, después de una larga conferencia con el representante del Gobierno británico en África, anulaba aquella ley francesa, restableciendo la calidad legal del partido comunista.
    Los dos actos parecen contrarios, y lo son respecto al comunismo: un radical-masón lo prohíbe y un general católico lo restablece. Pero en la realidad francesa, todo es uno y lo mismo: acatar órdenes de un Gobierno extranjero.

Nueva vida en Asia
La SI 10/07/43 p. 10

    El jefe del Gobierno japonés anunciaba en la Cámara de que antes de fin de año Filipinas será declarada independiente, así como Birmania.
    Inmediatamente era entregada a los chinos la Ciudad Internacional de Shanghai, que fue, durante decenas de años de imperialismo democrático, la puerta de dominación de las grandes potencias blancas sobre ese infeliz pueblo chino.
    La gran ciudad asiática, actualmente de tres millones de habitantes, gozará por vez primera desde que Gran Bretaña entraba en el país a cañonazos, de una verdadera independencia    

Cursi
La SI 10/07/43 p. 10

    Los traductores en castellano de los noticiarios que pasa la Dotación Carneggie a todos los diarios del mundo –con criterio torcido casi siempre- habrían, además, de ser imparciales, de dejarse de vocablos huasos, como en la siguiente frase: “Los communiquées de guerra del Gobierno…”.
    Era la diplomacia de un ayer remoto la que rapaba a los analfabetos con vocablos capaces de hacer latir de admiración a una cocinera. Estamos en otra época y sabemos que existe la palabra Comunicado.

Karoly otra vez
La SI 24/07/43 p. 9

    Estados Unidos ha realizado en Londres no leves esfuerzos para que al menos algunos de los Gobiernos “in partibus” que vivaquean en la capital británica se trasladen a Washington.
    Alrededor de la Corte británica y de la Downing Street 18 pululan docena y media de grandes señores caídos: grandes señores de la sangre, como la reina de Holanda; grandes señores de la política muerta, como los dictadores polaco y servio; grandes señores de los