Periodismo 37 39
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Periodismo 37 39
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Congreso de Prensa en Valparaíso La SI23/01/37 p. 7
Notas La SI 08/04/39 p. 7
Notas La SI 09/08/39 p. 11

Congreso de Prensa en Valparaíso
La SI23/01/37 p. 7


    Acaba de morir en Estados Unidos un insigne periodista que tuvo la mala idea de poner su pluma magnífica al servicio del gangster de la prensa norteamericana, el famoso especulador Hearst. En los mismos instantes, se celebraba en Valparaíso un Congreso en el cual varios periodistas, en nombre propio y de otros ausentes reclamaron “contra los gobiernos dictatoriales que privan a los escritores del sacrosanto derecho de decir lo que les parece conveniente”. Una requisitoria contra cuantos coartan la libertad de palabra.
    Acerca de ello se podría escribir un libro. La mitad de él estaría dedicado a casos como el de Salengro, contra el cual acaba de protestar incluso el arzobispo de Lille: un periódico de derechas “Gringoire”, que calumnia a sabiendas y contra el cual no hay arma legal esgrimible: y la víctima se suicida. Esta mital del libro trataría del siguiente problema: “de la cultura necesaria y de la moral indispensable para poder escribir libremente”.
    La otra mitad del libro trataría del siguiente tema, que es algo, parece: “de la constante censura de las empresas periodísticas contra la libertad de escribir de sus redactores”.
    Ahí está el caso inmoral de Brisbane. El gobierno de Estados Unidos concede libertad máxima de pensamiento. Pero Brisbane no podía ejercerla. El patrón Hearst, se la quitaba. Hearst, que es, repetimos, un gangster al cual el bien público le tiene sin cuidado: él va a “su” negocio. Y por esto tiene diarios ... y escritores.
    En menos palabras ¿es un problema que vale la pena la “libertad de prensa” ante la “falta de libertad del escritor”?  ¿Es peor la dictadura de un gobierno, accidental y temporaria, muchas veces necesarias, que la dictadura de las empresas, constante y sin excepción? Un gobierno priva al escritor de decir lo que piensa. La empresa obliga al escritor a decir lo contrario de lo que piensa.
    Y éste es el gran  problema del día.
    Y aquí se han apoyado Hitler, Stalin y Mussolini para suprimir en absoluto las empresas periodísticas, que siempre van a su negocio, considerando menos inmoral que el periodista obedezca a un dictado de un empresario, que no responde más que a su negocio.
    El periodismo está en crisis. Pero el nudo de esta crisis no está en la censura de los gobiernos.

Notas
La SI 08/04/39 p. 7


    Un nuevo periódico ha aparecido, órgano de “Acción Republicana”, “Acción”. Escriben en él un grupo de patrones que han entrado sinceramente en las corrientes de armonía social, distanciados igualmente de los extremismos de ambos lados


Notas
La SI 09/08/39 p. 11

    Nadie más apartado de la estrictez de la Ley de Imprenta que “La Semana Internacional”, en cuanto a dejar que se reproduzcan sus artículos y juicios.
    Ello, por lo demás, nos daría un trabajo de revisión enorme, por cuanto son muchos los periódicos, nacionales y extranjeros, que nos honran reproduciendo parte nuestro material.
    Sin embargo, rogaríamos que, al hacerlo, “La Semana Internacional” fuese nombrada. Es justo. Por ejemplo, un diario local reproducía, un notable artículo (titulado “¿Quién ganó la guerra? ¿el militar? ¿el dinero? ¿un espía?”), escrito expresamente para nosotros, y lo hacía como si fuese de su propiedad. No está bien adornarse con plumas ajenas. Y un diario extranjero no se contenta con esto: copia, borra la firma si la había y pone el nombre de uno de sus redactores… Un fresco.