Periodismo 45
Índice del Artículo
Periodismo 45
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Conquista total de Polonia y el avance ruso La SI 27/01/45 p  1-3
¡Esas Galápagos! La SI 27/01/45 p. 4-5
¡Los periodistas, no! ¿Periodistas? No La SI 10/02/45 p. 6
La Agencia Reuter La SI 07/04/45 p. 11
Así fue Adolfo Hitler (5) La SI 09/06/45 p. 1-5
Así fue Adolfo Hitler (7) (Fin) La SI 23/06/45 p. 1-7
Elecciones en Gran Bretaña  La SI 26/05/45 p. 7
¡Ábranse las ventanas! La SI 18/08/45 p. 6-7

 
Conquista total de Polonia y el avance ruso
La SI 27/01/45 p  1-3
 La guerra se complica. Hay en Occidente tres campos de lucha, subdivididos en otros: Rusia, Occidente e Italia. Otros tres en el Oriente, también subdivididos: China, Filipinas, Birmania. Entre esos hechos de guerra, a cual más trascendente, dos dominan la semana: la casi total conquista de Polonia por los soldados del Soviet y la entrada de estos en las fronteras alemanas. Semana rebosante de hechos de toda clase –en el subsuelo, los hechos políticos en efervescencia- que probaremos de resumir en sus rasgos esenciales.
 Hay que saber enlazar los distintos hechos, no solo en cuanto los varios campos de guerra, que mutuamente se ayudan o se contradicen, sino también con esos hechos políticos que no son más que las líneas de marcha modificadas constantemente por los hechos bélicos.
 Ya dentro de este enlace que es nada menos que el sistema vertebral de lo que está aconteciendo, hay que recordar tres etapas de la alianza entre Rusia por una parte y las potencias del super-imperialismo por otra parte.
 La primera etapa está representada por la concepción anglo-yanki de que Rusia, a causa de la guerra, había de cortar las alas a Alemania; pero había de quedar igualmente ella desgastada y maltrecha. Esa creencia era lo lógico para los que, como Gran Bretaña y EE. UU creían al Soviet ruso como una masa feroz y elefantiásica, carente de todo aglutinante y de toda organización. 
 Los diarios británicos, las agencias noticiosas norteamericanas, los políticos eminentes de ambos países, se dedicaron durante dos décadas (de 1919 a 1939) a ensartar al mundo acerca de la desorganización rusa, del fracaso de toda la política rusa, de la incapacidad gobernante rusa, de la tiranía rusa, del nulo y atrasado ejército ruso. Fue inútil que los que veíamos más claro, porque teníamos en la mano hechos en qué fundarnos y no prejuicios, desmintiéramos tales infundios. Aún en mismo 1939 mismo, cuando la guerra Rusia contra Finlandia, la prensa británica, las agencias yankis y sus sucursales que son los diarios de América, continuaban explicándonos los hechos más absurdos, las mentiras más elementales, las paparruchas más increíbles sobre Rusia: el ejército era un simple haz de cobardes y tontos y los políticos carecían de toda cualidad organizadora.
 Fue inútil que mostráramos los hechos más claros para hacer ver el carácter infundioso de esas campañas tendenciosas. Los anglo-yankis se creen seres privilegiados para que el mundo sepa lo que ellos dicen, y no más que lo que ellos dicen. Y el mundo –que así anda de entendederas desde que ha sido alfabetizado- camina llevado por el morral, como un oso que se exhibe por las ferias al son del pandero yanki y del látigo londinense. Tanto dijeron eso los amos de EE. UU y de Londres, que ¿no llegaron a convencerse a sí mismos? Nota Payot que, al repetir uno una idea fija en palabras mentirosas, pero siempre iguales, éstas se graban en el cerebro de cierto modo. Y el primer ensartado por estos métodos sofisticadotes es el que los emplea.
¡Esas Galápagos!
La SI 27/01/45 p. 4-5

 b) Mientras esas cuestiones de gravedad internacional se están ventilando en el seno del parlamento –porque Velasco Ibarra con profundo sentido democrático se ha negado a tratar personalmente a espaldas del congreso- tienen lugar en Quito raros movimientos populares de oposición completa al sentir de la prensa en varios problemas interiores. Aquella prensa pertenece a mammutts, y ante el giro del problema “Galápagos”, comienza a poner piedras en el camino de Velasco Ibarra.  Este ha puesto sobre la mesa del parlamento varios proyectos importantes. Uno de ellos –el más raro- referente a los derechos y deberes de la prensa y al ejercicio de la libertad individual en cuanto a publicar opiniones.
 No se dirá que no sea este punto uno de los más necesitados de reforme en una nueva era, en la cual la democracia deba ser un hecho y no una vana palabra.
 Los parlamentos han tratado este problema hasta aquí, por manera ficticia, concediendo libertad de expresión a los diarios (empresas comerciales) y eliminando totalmente la libertad del