Costa Rica 43
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Costa Rica 43
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Los Estados independientes del mundo: 16. Costa Rica La SI 20/11/43 p. 10

Los Estados independientes del mundo: 16. Costa Rica
La SI 20/11/43 p. 10


    1.- En un rincón del mar Caribe, entre Panamá y Nicaragua, una zona de Centro América, que es una provincia y los azares políticos han elevado a República, ocupa un lugar en el mapa de los países independientes con el nombre de Costa Rica (mapa A). Tiene 48.400 Km. c. de extensión, poblada por 620.000 habitantes, tocando unos 13 habitantes por Km. c. País, por lo mismo, despoblado, a pesar de su feracidad.
    Descubierto por Colón en su cuarto y último viaje, sus nativos, los chorotegas y los galegos, eran parientes de los famosos aztecas mexicanos, a los cuales obedecían sumisos. Una leve mezcla con elementos españoles desteñía algo su color, constituyendo su población actual una masa nativa, de la cual se destacan unos cien mil blancos hispanos y otros tantos negros, llevados allá desde el África por la explotación económica de la Edad Moderna.

    2.- Tierra ancha, fértil, variada, propicia a cien futuras actividades, cuando salga Costa Rica de ese sueño secular del cual no ha sabido sacarle el goce de una soberanía de estilo pasivo.
    Los Andes atraviesan el país (mapa B) formando su espinazo, tocando al lado del Pacífico, y dejando al lado del Atlántico grandes y misteriosas llanuras, donde una vegetación tropical, absurdamente virgen todavía, muestra una actividad primitiva y demasiado leve. Selvas inextricables enmarañan esas llanuras inmensas, cuyas especies arbóreas apenas se conocen.
    En el centro, una meseta paradisíaca, de unos mil metros de altura y unos perpetuos 20 grados primaverales, hay la casi única zona donde vive gente, descendiendo algo hacia la costa sinuosa y variada del Pacífico (440 Km.) mientras la costa atlántica (300Km.) es uniforme, baja, arenosa en parte, desconocedora en casi su totalidad de los caminos arteriales de una economía que habría de ser eminentemente próspera.
    Infinitos volcanes apagados nos cuentan algo de lo que debía ser esa zona térmica en las lejanías geológicas. Restos de aquella actividad sísmica, los volcanes Iraza y Páez, todavía lucen sus penachos de humos encendidos. Picos que, a veces, llegan a los 3.700 metros; lagos poéticos, enclavados en las estribaciones orográficas; saltos de agua que podrían proporcionar enormes energías y no rinden nada; bosques inextricables, valles arcádicos; todo clama por convertir el país en una Suiza centroamericana, cuando se ame menos el “dolce far niente” y la pequeña política, mediante una sabia inmigración europea y otras medidas, lancen al país por las sendas de un dinamismo incansable, dejando de ser apéndice económico de algunos grandes pueblos.
    
    3.- La meseta y sus estribaciones rezuman riquezas inexplotadas y en flor.
    Oro abundante en arenas y vetas, plata a mano, cobre precioso, hierro en todas partes, níquel, galena, manganeso, tungsteno, carbón de calidad…Todo esperando la mano que se alargue para cogerlo dinámicamente.
    La tierra se presta a toda clase de cultivos, pudiendo alimentar a veinte veces más habitantes de los actuales. Pero Costa Rica importa alimentos… El trigo que resulta excelente, es poco cultivado. Los demás cereales no son objeto de serios trabajos. Pueblo de terrícolas (el himno nacional nos habla de “sencillos labriegos”), la tierra anda abandonada, y aquel adagio castellano de “a uso y costumbre de buen labrador”, que delata el intento de explotación óptima y máxima, no es, desgraciadamente practicado.
    El café es el producto, desde hace años, principalmente cultivado. Por él casi mataron la caña azucarera y el cacao. La banana es el segundo producto. Siguen azúcar, cacao, maíz. Sus riquísimas maderas (la caoba, entre ellas) se explotan algo.
    La ganadería no tiene importancia, pudiendo tenerla mucha. Los animales comunes son salvajes y más bien dañinos: monos de toda clase, culebras, iguanas, lagartos gigantes, tortugas inexplotadas.
    
    4.- El comercio de Costa Rica muestra la feble constitución de una economía que, dirigida con normas más inteligentes, podría haber sido uno de los instrumentos de la grandeza