Página Militar 45
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Estados de América a la guerra Luís Serey Pizarro La SI 17/02/45 p. 7
La Primera Década L. S. P. La SI 26/05/45 p. 8

Estados de América a la guerra
Luís Serey Pizarro
La SI 17/02/45 p. 7

    El Presidente Roosevelt ha declarado que considera “pájaro de mal agüero” al país que aún permanezca neutral en el actual conflicto. A reglón seguido, la U. P. desde Washington, daba un Comunicado a la Conferencia de Cancilleres de México que todos los Estados de América deberían ipso facto declarar la guerra a las potencias del Eje. ¡Era lo único que nos faltaba!
    La voz del amo tuvo sus repercusiones. Al ejemplo del Brasil y México, que han equipado tropas expedicionarias, han empezado a sumarse otros Estados de América.
    Ante la inquietud creada en el continente frente a estas declaraciones y la atmósfera de recelos con que se han aureolado estas actitudes, Washington ha pretendido explicar el sincero propósito de EE. UU. y los sanos fines que envuelve el pensamiento norteamericano. Nunca se habría tenido el propósito de exigir a los países ibero-americanos que siguen neutrales que declarasen la guerra a Alemania o al Japón. Sino, que el sentimiento yanki es otro. Cada país de América del Sur sabe lo que debe hacer y si le es o no conveniente a sus intereses ir o no a la guerra contra el Eje.  Pero lo que han de tener muy en cuenta los pueblos de América es que EE. UU. considerará como enemigo al Estado que no haya declarado la guerra todavía. Además, que para ocupar un lugar en la futura mesa de la paz, el precio del asiento es la guerra al Eje. Además, que si es necesario vivir de la exportación e importación, EE. UU. no comerciará con país alguno que no haya seguido el camino de la guerra. Además, que si pretende mover su industria, tener mercado extenso; en una frase, no morirse de hambre, la ruta que le da es una sola: declarar la guerra al Eje, no por presión norteamericana, que sería un absurdo admitirlo, sino por su propia voluntad, en uso del sagrado derecho de todo pueblo libre y soberano de autodeterminismo, sin coacción de ninguna naturaleza.
    La situación no puede ser más crítica para el Nuevo Mundo de Colón. La prensa chilena esta semana publicó declaraciones oficiales para disipar la inquietud que tenía desasosegado al pueblo, en orden a que era falsa la información de que Chile iría a la guerra contra nadie. Pero esta aseveración tiene los mismos síntomas de aquel otro fenómeno que precedió a la ruptura de relaciones diplomáticas con Alemania, Italia y Japón. Se aseguró que Chile permanecería neutral. Breves días después, rompíamos relaciones, no porque existiera razón que lo justificara, sino porque para los intereses nacionales, lo mejor era romper. De otra manera, al término de 1944 no se hubieran vendido 1.051.000 tons. de salitre ni 1.128.000 tons. de yodo que arrojaron una utilidad líquida de 2.617-000 libras esterlinas; ni hubieran corrido automóviles por nuestras calles, ni hubiésemos conservado ni vivido de la Reserve Metales, que nos favoreciera con una prórroga del contrato de adquisición de cobre y otros metales, que permiten que nuestra industria extractiva aún siga ocupando a miles de nuestros trabajadores.
    Los Estados de América a la guerra, es la actual consigna. Nadie lo podrá evitar. El Paraguay acaba de “entrar” a la guerra contra el Eje, obedeciendo el mandato por “libre voluntad”.
    El Perú, ha declarado que se considera “en estado de verdadera beligerancia con Alemania y Japón”, Lima 12 (A. P.). Otro tanto está por ocurrir en Uruguay, donde ya se adelanta semioficialmente  que es improbable que su gobierno formulara la declaración de guerra contra el Eje, ya que está virtualmente en guerra contra Alemania y demás pueblos del Eje desde el día de la ruptura. Otro tanto aflora en Venezuela y así Colombia, Ecuador, Bolivia. Ni siquiera vale hablar de Centro América no de las naciones del Caribe, porque son Estados de América soberanos que sabrán con “absoluta independencia de criterio” adoptar la actitud que “más convenga” al momento que se vive.
    La guerra en los Estados de América es un hecho.     

 La Primera Década
L. S. P.
La SI 26/05/45 p. 8