LA SEMANA INTERNACIONAL 1945
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LA SEMANA INTERNACIONAL 1945
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Terror, Armas nuevas y Bombas volantes
La SI 17/02/45 p. 8-9

(continuación)

53 ¿Será tardío su uso?
No rehuye esta revista ningún aspecto de los problemas. Los que hacen crítica  como les conviene, callando lo que les interesa callar y viceversa, no son críticos, sino pequeños farsantes. No favorecen alguna causa, sino que las dañan todas. Hay que plantear los problemas como son, no dejándose llevar  por apasionamientos ni por ilusiones.  Hay quienes siembran optimismo donde no hay pie para ello, pero no una real objetividad. De ahí que, durante esta guerra, hayamos tenido interés especial en poner las cosas como son, sin ocultar aspecto alguno. En la seguridad de que, sirviendo así la objetividad, se sirven las nobles causas, que son dañadas por un concepto falso de la realidad viva.
    Siguiendo este criterio preguntamos: ¿habrá llegado tarde la iniciativa alemana respecto de estas armas nuevas, para poder ganar la guerra?

Discusiones
La SI 17/03/45 p. 11

    
Señor don Juan Bardina
    Muy señor mío: una vez Ud. tuvo ya la amabilidad de insertar en “La Semana Internacional” una carta mía para rectificar un error involuntario suyo, lo que destaca la alta imparcialidad de su revista.
    Habiendo insertado en el número 1201 (03/03/45 JVG) el “Testamento de Pedro el Grande” (no trascrito JVG), Ud. ha cometido otro error involuntario, dado que Rusia nunca se preocupó de informar a la opinión mundial sobre el asunto. Sin embargo, hace casi un siglo ya, está probado que aquel “testamento” no es otra cosa que una falsificación, inventada para tales o cuales necesidades políticas  del momento, en que vio la luz del día.  El mismo nombre del caballero de Eón bastaría para inspirar desconfianza, porque era un aventurero, espía y hasta agente provocador. Empero, es muy probable que no fue él quien fabricó la falsificación, necesaria, según parece, para inclinar la opinión francesa a la guerra contra Rusia, que se preparaba entonces bajo la batuta de Inglaterra.   
    Es sintomático que los historiadores rusos Schmurló y Platonov, que han escrito sus obras después de la revolución, es decir, en condiciones perfectamente libres de la censura, ni siquiera mencionaron aquél apócrifo.
    Su contenido prueba con abundancia su falsedad. Sin hacer un estudio detallado, indicaré algunas pruebas.
    El párrafo 1V aconseja dividir a Polonia. La política de Pedro el Grande fue exactamente la opuesta a este consejo. El quiso una Polonia fuerte y amiga de Rusia, para proteger el punto más débil para la defensa del país, o sea, entre el Dniepper y el Dvina Occidental, aquel espacio careciendo de obstáculos naturales.
    Párrafo V “Tomar de Suecia lo que se pueda”, etc. Este párrafo muestra con gran claridad lo falso del “Testamento”. Al terminar la guerra con Suecia, después de ocupar todo Finlandia, de vencer al ejército y la armada sueca y trasladar la guerra al suelo de Suecia, amenazando a Estocolmo, Pedro tuvo posibilidad entera para imponer cualquiera condición de paz. Se contentó con las tierras auténticamente rusas (la ribera sur del golfo Finés) y tomó solamente una parte ínfima de Finlandia, para proteger el acceso a la recién nacida capital rusa San Petersburgo.
    Es extraño de leer que Pedro el Grande aconsejaba buscar “la alianza de Inglaterra” (párrafo V11) y de “avanzar hasta las Indias” (párrafo 1X). Es de suponer que Pedro era ingenuo hasta tal punto que quisiera buscar la amistad del león, pisándole la cola.
    El “descubrimiento” del “testamento” en los archivos de Peterhoff es otra prueba más. El palacio de Peterhoff no es otra cosa que una residencia de verano. Los archivos del Estado Ruso guardábanse en San Petersburgo.