economía 34 01 29
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México y el salario mínimo La SI 29/01/34 p. 1-2
Presentación de problemas. La nueva Alemania. El primer año de Gobierno Nacional-Socialista en Alemania a la luz de los hechos fundamentales La SI 29/01/34 p.6-9

México y el salario mínimo
La SI 29/01/34 p. 1-2


    Cuando años a venir, se estudie objetivamente, sin prejuicios de clase ni avideces de intereses, las revoluciones mexicana, española, rusa, italiana y aún norteamericana de Mr. Roosevelt y su Congreso, notará el historiador una cosa notable, que ofrecerá puntos de alta crítica al investigador. Es esta: que, mientras los cristianos rechazaban las normas sociales cristianas, los que se llaman no cristianos las adoptaban claramente por más que lo ignorasen ellos mismos. Esto dará motivo a dos clases de monografía de alta ciencia: 1 Cómo el interés material condiciona y tuerce los principios religiosos. ll De cómo el hombre, como tal, es naturalmente cristiano.
    Un ejemplo interesante de esto lo tenemos en la cuestión del salario. Sabido es que, dentro de la moral católica, el salario familiar integral mínimo es base social y moral ineludible, sin distinción posible entre teoría y práctica. Pues bien: mientras grandes núcleos católicos de España y otros países no aceptan esa base de su propia religión, los anticatólicos de México adoptan el salario familiar mínimo como eje de la próxima campaña presidencial.
    Los agricultores –mejor: grandes núcleos de agricultores- católicos de España no aceptan el salario mínimo campesino. A la presión del clero, se han opuesto con distingos, que la moral religiosa rechaza, sobre lo ideal y lo real, lo deseable y lo posible, como si los deberes morales fundamentales no se refiriesen esencialmente a medidas prácticas.
    Mientras esos núcleos religiosos se muestran reacios a hacer de sus propios principios la norma vital según la epístola de Santiago, en el último Congreso del Partido Revolucionario Mexicano hablaba e candidato a presidente en las próximas elecciones:
    “México, a pesar de su revolución ya vieja de cinco lustros, y a pesar de tanto movimiento social y reformas económicas, no se ha preocupado todavía de que el jornalero tenga lo suficiente
 para alimentar decorosamente a todo su hogar.  Y esto, en el mismo instante en que el dueño del suelo saca de él, mediante el trabajo de esos trabajadores, mucho más de l que necesita para una manera de vivir holgada y aún pródiga. Esto constituye un ataque fundamental al derecho natural de todo hombre de vivir plenamente de su trabajo”.
    Así hablaba un ministro revolucionario, perseguidor de la religión. Y así hablaron, antes, el Catecismo cristiano y León Xlll.
    Varias sesiones de ese Congreso Revolucionario se dedican a ese tema básico; y el elegido candidato para la próxima Presidencia de la República, anticatólico furibundo, tomaba esa reivindicación como eje de su campaña presidencial, que en estos instantes está en plena actividad.     Llaman la atención, a este respecto, dos cosas: primero, que veintitrés años de sangrienta revolución mexicana no se hayan preocupado de esta base primaria de toda sociedad bien organizada; segundo, que acepten ese principio cristiano los anticatólicos antes que los propios católicos encargados de señalar sueldos y jornales.
    Tiempos de transición, han de abundar forzosamente  cosas contradictorias. Las que acabamos de señalar respecto al salario mínimo, no son de las menos chocantes.


Presentación de problemas
La nueva Alemania
El primer año de Gobierno Nacional-Socialista en Alemania a la luz de los hechos fundamentales
La SI 29/01/34 p.6-9

1 Días de Gestación

    Estamos en un cruce de Edades...

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ll   La Gestación alemana

    Quienes quieran juzgar el Movimiento Nacional-Socialista alemán, han de partir de estas consideraciones básicas que acabamos de notar, si quieren verdaderamente comprender. Han de pensar que el mundo está vegetando sobre las ruinas de una enorme manera de ser; que bajo esas ruinas germina una semilla; que estamos, por lo mismo, en un período de transición, por lo mismo, vago, forzosamente de ensayo, irremediablemente convertida la humanidad en un hirviente crisol...

lll   La crisis alemana, espejo de la crisis mundial

    Desde las horas trágicas del Armisticio (1919), Alemania entra en una Confusión Integral. Con Mayúscula. Confusión por la época. Confusión por la humillación sufrida. Y husmea remedios. Siempre, desde entonces, ha estado en férvida evolución. Desde 1919, hierve. Desde esta fecha a 1933, pasan catorce años. Esos tres lustros se caracterizan por la ruptura de líneas estructurales y la busca de algo que suelde o sustituya lo quebrado. Aparte detalles, esas líneas son:
a) Primero, la falla total del régimen económico. El capitalismo incontrolado –las opiniones se dividen en cuanto a sus causas- llevó al país a una desocupación enorme, a una superproducción espantosa, a un colapso gravísimo que hizo trizas el “laisser faire”, una vez ese “laisser faire” hizo trizas la economía general. El Capitalismo acudió al Estado en busca de medidas: reconocía el mismo su fracaso.
b) Segundo, falla del régimen social. Las enormes multitudes desheredadas se sublevan contra el hecho de que hayan de trabajar para el capital. Y, teniendo esas masas en sus manos la clave de las leyes mediante el voto individualista, la enorme masa social mueve, no sólo huelgas y disturbios en las calles, sino un cambio total en el estado de las urnas, de las cuales surgen multitud de legisladores contrarios al actual orden social, en vías de acaparar los parlamentos y unilateralizar las leyes por el lado obrero, como lo estaban hasta hoy, por el lado capitalista.
c) Tercero, falla del régimen político en el triple sentido de individualista, anárquico y nepotista; o -para decirlo con un vocablo que incluye los otros tres como en tronco común- bajo el punto de vista de los partidos políticos. El voto individual, falto de todo sentido social; la falta de autoridad y la anarquía en la vida económica, social y pública, en el trabajo y en la calle; la degradación burocrática, en el sentido de vivir a las ubres escuálidas de la nación un enorme rebaño de ciudadanos; en resumen, los bandos políticos y los bandos personalistas, sin otro norte que sus avideces: he ahí otro de los grandes muros derrumbados del edificio político.
d) Cuarto, falla del régimen nacional, en el sentido de imponerse una clase, una raza a veces, a las demás clases o a las demás razas que integran al Estado, rompiendo la unidad moral en la Familia Nacional.
e) Quinto, falla del régimen internacional, injusto y no-equitativo, humillada Alemania de modo que nadie  pueda aceptar un Statu quo” bochornoso.
Todas esas fallas, de tan distinto orden están separadas idealmente en los conceptos: pero, en la realidad, constituyen una sola enorme Falla Integral que tiene a la nación en una situación anormal radicalísima, es decir, de raíz. Pero, con una advertencia que necesariamente debe hacerse: que esos son males, no propios de Alemania, sino comunes a casi todos los países, teniendo en cada uno una especial manera de ser.
La crisis alemana es, pues, un reflejo, parte esencial y espejo claro de una crisis mundial. Esos problemas alemanes son problemas que atormentan las entrañas vivas de todos los países, en los cuales todo el siglo XlX se ha derrumbado con estrépito, medio ahogando a todos con el polvo de la