economía La SI 48 01
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Contra las supersticiones: Moneda y Anti-Moneda
La SI 17/01/48 p. 1-2

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 En los primitivos tiempos las cosas se compraban cambiando, es decir, trocando. Cuando a uno le sobraba algo y en cambio algo le faltaba, miraba en adquirir lo que le faltaba entregando, a cambio, lo que le sobraba. Me sobran tunas (que produzco en mi huerto) y me faltan tejidos, que a ti te sobran, porque fabricas de ellos en el telar de tu casa; y tu me das de los tejidos que te sobran, y, en cambio, te doy tunas que a mi me sobran y a ti te faltan.
 Es la manera de comprar y vender más primitiva; en cambio, la más práctica.
 Claro que, a cambio de no ofrecer inconvenientes esenciales, los ofrecía accidentales. Había que buscar quien tuviese lo que yo necesitaba, y además buscar a alguien que necesitase lo que a mi me sobraba.
 Es el Trueque, sin moneda alguna. Lo que se compraba y vendía era, a la vez, moneda.

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 Para hacer más fácil y asequible la compraventa o cambio, se pensó que el que comprase entregara un SIGNO que indicara el valor de lo que se le vendía, para que él pudiese entregar ese valor a cualquiera que, a su vez, necesitase comprar algo que le faltase a alguien que le sobrase. Y así cualquiera pudiese, sin mengua, comprar y vender sin perder ni ganar a cualquiera. Y así quedaba establecido un comercio más fácil que el simple trueque.
 Así quedaba inventada la moneda, para facilitar las compraventas, es decir, el comercio en general.

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 La moneda era un Signo de cambio cuantitativo. Quería decir que el que la tenía podía comprar a cualquiera lo que necesitase “por tanto valor”: el que la moneda representase.
 Esta invención de ninguna manera hizo que las monedas fuesen oro, y ni aún que tuviesen valor propio. Era la moneda un puro signo, carente de valor absoluto. No tenía más que un valor relativo: indicando la cantidad de cosas que uno podía adquirir. Un puro signo.
 Tanto tardó la humanidad a pasar a pasar del simple Trueque a un Signo de cambio o moneda, que se llamó a este signo “pecunia”, es decir, cosa de ganado, oveja, proveniente del Trueque puro.
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 Así como la moneda fue un avance sobre el Trueque puro, era necesario ahorrar tiempo para facilitar las compraventas.
 Hubo unos ciudadanos que, a cambio de monedas que ellos aprontaban, compraban toda clase de objetos, para que, los que los necesitasen, fuesen a sus casas, y, a cambio de monedas, comprasen lo que les faltaba.
 Era el comercio que nacía. A cambio de monedas, el reunía muchas cosas. Y tu podías ir a su casa, a buscar las que necesitases, a cambio de pagarle lo que a él le había costado.
 Como éste era su trabajo, tú habías de pagarle, por lo que le comprabas, algo más de lo que a él le había costado. Era el pago de su trabajo.
 Había nacido el comercio, es decir, el trabajo de facilitar las compra-ventas, sin producir nada; el ahorro de tiempo para los que necesitaban algo que no tenían, o bien para los que producían algo que ellos no necesitaban.
 Así habían nacido dos nuevos objetos para facilitar las compra-ventas o el intercambio: las tiendas comerciales, donde hallaba lo que yo buscaba y la moneda, con la cual yo compraba signo del valor que yo compraba.

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