El Salvador 45
Salvador y Guatemala, un solo Estado La SI 09/06/45 p. 8

 

Salvador y Guatemala, un solo Estado
La SI 09/06/45 p. 8

 Necesitamos mayores datos para analizar un hecho que, a primera vista, se nos presenta como uno de los más trascendentales de la historia moderna de América: dos Repúblicas del istmo, en acto de soberanía por ambas partes, renuncian a su independencia internacional formando una sola República independiente.
 Pero, sin entrar en el fondo del hecho –porque desconocemos cómo se ha producido- es bueno presentarlo como un síntoma de vida nueva en este continente, que vive bajo tantos puntos de vista en estado de anormalidad antinatural.
 Todo está dispuesto en aquellas Repúblicas del istmo para que se presentase ante el mundo ese pueblo en unidad: su suelo, exactamente el mismo en todo el istmo; su fauna y su flora, común exactamente; su raza, su religión, su lengua, su sentir nacional, sus defectos raciales, sus virtudes. Todo empuja para que, desapareciendo tanta republiquita, el país Centroamericano se presentase ante el mundo tal cual es: con sus 13 millones de habitantes, una respetable extensión, una sola voluntad, una sola bandera.
 Quien quiera entender por qué, debiendo ser así, ha sido lo contrario, ha de conocer la historia de esas Repúblicas desde hace 130 años. Entendidas las causas de que la Federación Centro Americana, antes existente, se disolviese, se entiende perfectamente las causas por las cuales esa trituración de una nación haya podido perdurar.
 Ante todo, se cita una causa, que no es más que una excusa. Se hablaba de distancias enormes, que se oponían a una comunidad nacional. Excusa baladí, que no resiste el menor examen. Piénsese en la enorme extensión del Estado Ruso, del Brasil, de Colombia, Bolivia, Argentina, y se verá toda la falsedad de esa razón. Precisamente Centro América, a causa de su limitada anchura y sus largas costas, es la nación de mejores y más fáciles comunicaciones.
 Las verdaderas causas de esa trituración nacional son dos, y hay que analizarlas bien, hasta ver de eliminarlas.
 Era la primera el caciquismo y ganas de figurar –y de explotar- de algunas familias que se destacaban en los partidos de cada uno de esos países. Pueblos netamente feudales, se comportaban hacia la trituración feudal. Quien conoce la historia de esas Repúblicas, sabe de memoria los nombres de esos feudales. Con ello, sabe bien a qué atenerse.
  Pero los tiempos avanzan, pese a esos feudales. Los pueblos del istmo se han erguido en estos últimos tiempos, barriendo con dictadores y feudales. El año pasado estuvo lleno de movimientos revolucionarios; y, bien que mal, el saldo no ha sido desfavorable, a pesar de haber sido hecho, muchas veces, a base de luchas sangrientas.
 El pueblo es menos filosófico en apariencia; pero está libre de resabios caciquiles y de todas las gangas que de ese caciquismo se derivan.  Y es lógico que, el pueblo, influyendo más cada día, se rompan poco a poco esos funestos lazos que unían esas Repúblicas a los cacicazgos, surgiendo nuevamente el anhelo de unidad nacional.
 Un segundo motivo ha habido, que “sabiamente” se enlazaba con el anterior: la constante oposición norteamericana a que surgiera una República unida y poderosa en el istmo. Niegan ese hecho los norteamericanos. También niegan que Rusia sea una dictadura. Y esta en su posibilidad que nieguen la luz del sol. Quien conoce esa historia, sabe bien a qué atenerse. Estados Unidos, constantemente y por todos los medios, se ha opuesto a esa unidad nacional.
 Pueblo dividido, presa imperialista. Si Centro América hubiese estado unida, Estados Unidos no hubiera podido fomentar la revolución de Nicaragua, no hubiera impuesto al país como Presidente a un empleado de una casa yanki, no habría este mal ciudadano firmado, sin derecho alguno, la cesión a Estados Unidos del famoso lago y su canal.  Quien dice Nicaragua, dice todo el resto.
 Estamos en la aurora de Centro América: estado nuevo, cabal y poderoso. Será la mejor valla contra el imperialismo de Estados Unidos sobre diez pueblos libres –que deberían ser libres- del Caribe.