Borneo 45 46
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Un buen golpe aliado: conquista de Brunei.- Brunei, el petróleo y los aliados La SI 16/06/45 p. 8
Borneo La SI 17/08/46 p. 2-4

 

 Un buen golpe aliado: conquista de Brunei.- Brunei, el petróleo y los aliados
La SI 16/06/45 p. 8

 El lector puede echar una ojeada al mapa 1 (primera página), para detener los ojos sobre Borneo, la inmensa isla que ocupa el centro de los mares meridionales de la Malasia. En esa isla –muy superior en extensión al doble de Francia- hay numerosos yacimientos de petróleo. Uno de los más importantes está en el extremo norte de la isla, parte occidental de la extrema península, donde se abre la bahía de Brunei. Aquí acaban de desembarcar soldados australianos, adentrándose en la cosa varios kilómetros..
 Borneo es una isla salvaje. Con las maneras características de los ingleses, que abstraen las riquezas de un país, sin preocuparse de la población, excepto para hacerla trabajar a precios bajos, decenas de años de estadía inglesa no lograba introducir en la isla una chispa de civilización. Se diría que les interesaba ese estancamiento, quien sabe si porque, al avanzar, las colonias, se alzan y se escapan de las manos colonizadoras.
 (Es la distinción entre el colonialismo español, conservador de razas y formador de grupos mixtos, y la colonización inglesa eliminadora de las razas indígenas, a menos que, necesitándolas para el trabajo, se les conserve aisladas y bárbaras).
 La irrupción en esa parte de Borneo representa una doble victoria aliada sobre el Japón. Borneo está situada en un punto realmente estratégico, para saltar en su hora sobre el sur inmediato, y, al fin, sobre Java, la isla que representa el punto focal del imperialismo de lengua inglesa, aunque en parte con careta de dominación holandesa, igualmente atrasada.
 La parte actualmente ocupada es pequeña, pero no por esto despreciable. De ahí se correrán los aliados por las costas (el interior de la isla es absolutamente desconocido); y de las costas saltarán a las islas contiguas.
 Le da mayor importancia el ser región petrolera. Menos por necesitarla los ingleses, que tienen en esos mares, especialmente en el golfo Pérsico, que por las necesidades japonesas, que deben ser muchas actualmente, habiendo ya perdido los yacimientos de aceite mineral birmánicos.
 El lector extrañará que, contando los aliados en esos mares con más de mil buques de guerra y tantos hombres como se les antoje, marchen con tanta lentitud las operaciones. Más, no lo extrañará,  si recuerda que en una crónica especial demostrábamos que interesa a los dos grandes gobiernos aliados el que la guerra dure cuanto más mejor, para ir aplazando en lo posible el fantasma de la nueva desocupación.
 También –y es ésta la segunda causa- porque ni yankis ni ingleses quieren enredar a su gente en esos líos sangrientos. Los japoneses pegan duro, y no es menester exponer a los suyos al extermino. Ese desembarco en Brunei lo han realizado los australianos. En Guinea no hay más que oceánicos. En Birmania negros del África e hindúes. Y ahora está realizándose en Ceilán –podemos asegurarlo plenamente- una gran concentración de “otristas”, de las más diversas lenguas y colores de piel, para que, marcados con el marcharme de “ejércitos de Gran Bretaña y Estados Unidos”, ganen para yankis y británicos lo que ellos no quieren conquistar.
 Cuando esas tropas “inglesas” y “yankis” del África, Francia y otros ilustres Cireneos estén a punto, sin precipitar el suceso, marcharán sobre Sumatra, Java y Málaca, para reanudar la “espléndida” civilización que tenían montada en esas tierras desgraciadas.
  Notemos, entre tanto, ese avance, y sepámosle dar la importancia que realmente tiene. Borneo invadido, inicia una etapa interesante hacia el sur, una vez demostrado que el avance hacia el norte –tipo Okinawa- ha resultado demasiadamente caro. Y ese avance hacia el sud es de enorme gravedad.

Borneo
La SI 17/08/46 p. 2-4

 a) El espíritu se afloja, y el interés converge,  cuando el cable nos habla de un lejano país de Oceanía, todo él desconocido, y elefantiásicamente gigantesco.
 Tal es Borneo, la mayor isla del mundo, salvo su vecina, la Nueva Guinea, cuyas dimensiones todavía son mayores.