Uruguay 45 y 46
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Uruguay 45 y 46
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Imperialismo sobre Uruguay. Imposiciones al Uruguay La SI 14/07/45 p. 5-6
Rechazo de la propuesta yanki-uruguaya La SI 12/01/45 p. 4
Petróleo ruso en Montevideo La SI 23/03/46 p. 4-5
Elecciones en Uruguay  La SI 07/12/46 p. 3-4

Imperialismo sobre Uruguay. Imposiciones al Uruguay
La SI 14/07/45 p. 5-6

 La presión que Estados Unidos está ejerciendo sobre los países independientes para que las industrias y comercios alemanes sean totalmente eliminados, muestra dos verdades que hemos de poner en relieve. Cierto que los aspectos del problema son muchos. Pero hay dos de actualidad, que vale la pena de concretar, a base de esa presión  que está recibiendo el Uruguay en este sentido.

 a) Primeramente, el aspecto imperialista del problema.
 El embajador norteamericano en Argentina, que tan ruidosamente ha fracasado en solo un mes de actuación, hablaba así en un discurso público en Buenos Aires, debiendo notar nosotros que sus palabras no son idea suya, sino repetidas muchas veces  por el mismo Roosevelt y la cancillería de Washington: “El gobierno argentino no acaba de eliminar  los intereses alemanes en el país, no teniendo en cuenta que la infiltración comercial de una gran potencia en otro país es, ni más ni menos, el imperialismo sobre ese país y la pérdida de la soberanía”. Si alguien quiere medir la ingenuidad de ciertos diplomáticos, tiene aquí la muestra.
 Si la infiltración de una gran potencia en otra potencia menor desde el punto de vista comercial e industrial delata imperialismo por parte del infiltrador y pérdida de la soberanía por parte del infiltrado, la conclusión salta a la vista: Estados Unidos desarrolla, respecto de nuestros países, una política de claro imperialismo, y estos países, en consecuencia,  han perdido la soberanía, que está en manos del país que se infiltra. Esto no lo decimos nosotros. Repetimos las palabras del embajador del norte en Argentina.
 Son dos tenazas de las cuales no sabemos como podría escapar Mr, Spruille Braden, así como las voces superiores de las cuales él es eco exacto. La infiltración comercial es Imperialismo o no lo es. Si lo es, EE. UU se comporta imperialistamente sobre países, que pierden la independencia. Si no es imperialista ni menoscabo de la independencia, no lo es para nadie, ni para Alemania, por lo mismo.
 ¿Cómo puede ser que alguien no entienda esos raciocinios tan elementales? ¿O se creerá que estos países  rechazan el imperialismo solo de un pueblo, aceptando el de otro pueblo, estando dispuestos a perder la soberanía si se la quita un país determinado?
 Los que estudien los caracteres –los buenos y los malos- de los pueblos, tienen aquí una muestra que mide hasta donde llega la puerilidad de gente seria, y cómo, respecto a nuestros pueblos, nos confunden tan lamentablemente.

 b) El otro caso es éste: Uruguay ha maltratado el comercio alemán en su país, hasta donde han creído hacedero perseguirlo. Toda América sabe hasta qué grado Uruguay ha llevado las cosas según los deseos yankis, contra Alemania.
 Pues bien: un subsecretario norteamericano (con América tratan solamente los subsecretarios), Mr. William Clayton, no está satisfecho. Quiere más. Quiere lo extra-legal. La persecución desenfrenada. Y fueras de las costumbres diplomáticas, un empleado de la cancillería (Mr. Clayton no es más que esto) habla públicamente contra el gobierno de Montevideo. 
 Este se enoja. Se reúnen los ministros. Y el del interior Dr. Carvajal, protesta de que se hable del Uruguay inconsultamente en público y que se intente presionar de modo que el Gobierno actúe fuera de las leyes, contra quien sea. Palabras textuales: “De acuerdo con la Constitución y las leyes, el poder ejecutivo no puede hacer más ni hará más”. El pobre subsecretario merece el cese.
 El episodio muestra  que el espíritu americano reacciona; que no se está dispuesto, por deseo de otro país a conculcar las leyes propias. Y también el episodio enseña  que no es precisamente el país  que más se rinde el que recibe mejor trato de las grandes potencias.

Rechazo de la propuesta yanki-uruguaya
La SI 12/01/45 p. 4