China 45
Índice del Artículo
China 45
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Página 12
Página 13
Página 14
Página 15
Página 16
Página 17

China va a ser “liberada” por los aliados. Esa pobre China La SI 21 /07/45 p. 1-5
Los chinos continúan matándose La SI 03/11/45 p. 3-4
Rusos y yankis se disputan la China. China, campo de batalla La SI 24/11/45 p. 1-4

 

China va a ser “liberada” por los aliados. Esa pobre China
La SI 21 /07/45 p. 1-5

 a) El Asia ha sido siempre uno de los problemas más fundamentales para los países imperialistas. Y no sin motivo. Tiene ese continente más de la mitad de todos los habitantes del mundo. Y toda la acción de los países imperialistas, con agallas para mediatizar a la humanidad, se ha debatido, en cuanto al Asia –y ya de mitades del siglo pasado- en una contradicción evidente, aunque ellos –los imperialistas- no la entiendan.
 La contradicción es esta:
 “Hay que lograr que esos países consuman importaciones, sin que, a cambio, exporten a los países que les envían productos”.
 Esas dos condiciones son incompatibles. Pero es tan menguado el cerebro del imperialista, que no acierta a comprenderlo. Veamos esta contradicción, que es parte de la médula del porvenir del mundo.
 El imperialismo consiste en mediatizar la soberanía de otro país (el imperializado colonialmente) pero no precisamente para anular directamente esta independencia. Es una observación que conviene tener muy presente, y que no entienden –tampoco- muchos de los grupos antiimperialistas.
 El imperialismo quiere vivir a expensas del resto. Para ello, debe vender a los demás países sus manufacturas y aún alimentos básicos. Para ello debe, de algún modo, ser amo de la parte política del país imperializado. Porque solamente siendo amo de esa parte política, puede disponer de la parte material y económica de los países subyugados.
 Decía Roosevelt –y tenía en esto razón sobrada- que cuando  un país se introduce en otro de manera que lo esencial de su soberanía depende del que entró, éste es el dueño, el país colonizado ha perdido su independencia. Suscribimos la tesis. Con diferencia de sujetos. Roosevelt la aplicaba a un futuro posible, Alemania con respecto a América. Nosotros, más positivistas, la aplicamos a un presente existente. Porque somos médicos prácticos. No nos entretenemos meditando sobre “la posibilidad de romperse el enfermo una pierna” si es que tiene, ya ahora, los dos brazos rotos. La “posibilidad” de que se rompa los muslos, la consideramos –si nos sobra tiempo-  cuando los dos brazos hayan sido curados.
 Pero hay que dejar bien sentado que los imperialistas no buscan, en sí eliminar la soberanía de los demás países. Buscan directamente la parte económica. Más, siendo ésta inalcanzable si no dominan la parte política, de ahí que los países imperialistas  intenten dominar también la independencia de un país, por ser ésta necesaria para la dominación económica
 (El dominio directo, político, de un país, sin importarle la parte económica, es uno de los fenómenos más extraordinarios exclusivos de España. Ha sido ésta tachada por muchos cortos de vista a causa de sus ansias de plata y riquezas. Pobres ciegos, que no ven lo que tienen delante de los ojos. España quería la soberanía, por causas de fe y religión, de centralismo, de raza, de lo que se quiera. Menos de aprovechamiento económico. En Castilla lo capital era mandar para dirigir la fe, la enseñanza, las maneras, erc. En los Imperios que la precedieron y en los que la han seguido después, pasa todo lo contrario: aspiran a la riqueza, a la utilidad, a lo económico. Por esto España ha sido siempre un escuálido Quijote, y los demás países imperialistas unos gordinflones Sancho Panza).
 Una de las características de la economía –y del imperialismo- de los últimos siglos ha sido la escasa visión, la ignorancia, lo que podríamos llamar desconocimiento de los corolarios que forzosamente deben emanar de los teoremas aceptados. Uno de los ejemplos más palmarios es el de no ver aquella contradicción notada al principio.
 El Imperialismo británico del siglo X1X –igualmente el Imperialismo yanki de XX, así como todos los imperialismos pasados de filosofía utilitaria- calculaban así: 
 - Asia tiene más de la mitad de habitantes del globo. Más o menos, nos van a comprar. Primero, materias elaboradas, porque, con el ejemplo europeo, no sólo vestirán y usarán productos, sino que se esmerarán en comprar más cada día. Pero ellos, bárbaros que son, no van a producir para vendernos. Si algo sale de allá, serán los ingleses o los yankis los que se beneficien de esa exportación de materias brutas.