Centro América 45
Centro América no se federa La SI 11/08/45 p. 4-5

 

Centro América no se federa
La SI 11/08/45 p. 4-5
(ver antes "Salvador y Guatemala, un solo Estado" La SI 09/06/45 p. 8)

Meses atrás, dimos una gran noticia: dos Estados de América Central se han federado, constituyendo un solo Estado soberano. Entonces, explicando las causas por las cuales un pueblo único como el centro americano vivía triturado en seis Republiquillas, decíamos así:
“…Las verdaderas causas de esa trituración nacional son dos, y hay que analizarlas bien, hasta ver de eliminarlas.
 Era la primera el caciquismo y ganas de figurar –y de explotar- de algunas familias que se destacaban en los partidos de cada uno de esos países. Pueblos netamente feudales, se comportaban hacia la trituración feudal. Quien conoce la historia de esas Repúblicas, sabe de memoria los nombres de esos feudales. Con ello, sabe bien a qué atenerse.
  Pero los tiempos avanzan, pese a esos feudales. Los pueblos del istmo se han erguido en estos últimos tiempos, barriendo con dictadores y feudales. El año pasado estuvo lleno de movimientos revolucionarios; y, bien que mal, el saldo no ha sido desfavorable, a pesar de haber sido hecho, muchas veces, a base de luchas sangrientas.
 El pueblo es menos filosófico en apariencia; pero está libre de resabios caciquiles y de todas las gangas que de ese caciquismo se derivan.  Y es lógico que, el pueblo, influyendo más cada día, se rompan poco a poco esos funestos lazos que unían esas Repúblicas a los cacicazgos, surgiendo nuevamente el anhelo de unidad nacional.
 Un segundo motivo ha habido, que “sabiamente” se enlazaba con el anterior: la constante oposición norteamericana a que surgiera una República unida y poderosa en el istmo. Niegan ese hecho los norteamericanos. También niegan que Rusia sea una dictadura. Y esta en su posibilidad que nieguen la luz del sol. Quien conoce esa historia, sabe bien a qué atenerse. Estados Unidos, constantemente y por todos los medios, se ha opuesto a esa unidad nacional.
 Pueblo dividido, presa imperialista. Si Centro América hubiese estado unida, Estados Unidos no hubiera podido fomentar la revolución de Nicaragua, no hubiera impuesto al país como Presidente a un empleado de una casa yanki, no habría este mal ciudadano firmado, sin derecho alguno, la cesión a Estados Unidos del famoso lago y su canal.  Quien dice Nicaragua, dice todo el resto…”
 Hemos intercomado un párrafo copiado. No en vano. El “éxito” de ese intento de federación podía descontarse.
 Inmediatamente de comenzados los preparativos para la fusión de las dos Repúblicas, comenzó la labor norteamericana: los enemigos interiores de los dos gobiernos fusionados comenzaron agitarse, con dinero y con armas; se hicieron por la Secretaría de Estado pedidos explicatorios de la fusión; se llamaron a Casa Blanca los ministros de las demás repúblicas centroamericanas; se habló de la conculcación de Tratados que suponían la trituración estatal; por encima de todo: las exportaciones de aquellos dos Estados  a Norte América fueron restringidas…
 Esta última fase indica –como decía Roosevelt-  el imperialismo de una potencia que acapara la producción de otro país. Lo arroja, cuando le conviene, al abismo del hambre. Y la independencia zozobra, cuando el estómago está vacío.
 No en vano la cancillería norteamericana tiene a los seis países centroamericanos pintados con el color –en el mapa oficial- de los Protectorados coloniales.
 ¡Un ensueño desvanecido! Estados Unidos no apetece  que Centro América se una. Los imperativos de la naturaleza, la voluntad de esos pueblos: eso no importa. Solo importa la división, la trituración, la impotencia. Es esa la labor americanista de Buenos Vecinos, a condición de que los pueblos se ciñan a recibir órdenes.