Post Guerra 1939 45 10 11
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Sublevación contra las dictaduras aliadas. El Oriente se está alzando  La SI 06/10/45 p. 1-5
Fracasó la Conferencia de Cancilleres. Los cancilleres fracasan en Londres La SI 06/10/45 p. 5-6
EE. UU la guerra y el secretismo. Miedo de mostrar las cartas La SI 17/11/45 p. 2-3
Mixtificaciones y mentiras. Funcionamiento del embudo La SI 17/11/45 p. 3-4
Austria, Egipto y la ocupación aliado-democrática. Las gangas de la ocupación aliada.  La SI 17/11/45 p. 5-6
Insurrección separatista en el Azerbaiján persa. Guerra separatista en Azerbaiján La SI 24/11/45 p. 6

 

Sublevación contra las dictaduras aliadas. El Oriente se está alzando
La SI 06/10/45 p. 1-5
(por un error de impresión, supongo, el mapa  que acompaña esta crónica aparece en la página 1 y 12, y en orden inverso JVG)

 Ante lo inevitable –la intolerante dictadura aliada- los pueblos del Oriente se están alzando en armas. Así nos lo hacen  saber las mismas agencias aliadas. Los datos que nos envían son suficientes para comprender el ambiente de toda esta parte del mundo. ¿Qué será lo que realmente ocurre, cuando ya no se pueden pasar de darnos cuando menos algún fogonazo de luz, en medio de la terrible labor de esas agencias, ocultando cuanto puede dañar a sus pueblos, en plena labor antihistórica?
 Lo que ocurre es lo que en hechos mecánicos se llama interferencia de leyes. Dos leyes distintas que se entrecruzan, cuyo resultado ha de ser una lógica combinación de ambas resultantes parciales.
 Hay, para las democracias aliadas, una ley que es de general conocimiento: callar cuanto acontece y que pueda dañar a sus propios países. De ello hay pruebas irrefutables  constantes. Hay además, un hecho, que para ellos es de singular importancia, que se resume en una notable competencia entre las agencias norteamericana y británica, y entre las dos agencias yankis entre sí.
 Del entrecruzamiento de esa Ley del Silencio y el hecho de las Competencias, surgen esos noticiones cortos que nos enteran de ciertos hechos  que ocurren en este o aquel país. Los publica una agencia del país aliado contrario, para desacreditar al país aliado amigo. Pero se limita a poca cosa, porque el descrédito es general para todos los aliados.
 De las pocas noticias que nos comunican directamente podemos, sin embargo, deducir consecuencias y enhebrar una crítica. Tanto más cuanto, que de alguno de esos países, como ser Palestina, India e Indochina, tenemos ciertas noticias particulares que añaden a las ya divulgadas alguna novedad, permitiendo conocer más ampliamente lo que allí está pasando, por cierto nada edificante para la cacareada democracia aliada, disfraz bajo el cual se oculta una recia e interesante dictadura.
 Acompaña esta crítica una mapa, en el cual van marcados los países revolucionados, que forman una interminable línea sobre los mismos paralelos de la tierra, desde las costas occidentales marroquíes hasta las fértiles tierras de la fantástica Java.

 a) El número 1 del mapa, marcado dentro de una gran mancha negra, nos habla de lo que está pasando en el norte del África, que ocupaban durante años, por partes, Francia, Italia y Gran Bretaña, no dejando un palmo de tierra libre para los hijos de estas patrias asoladas. 
 Francia tiene en esa costa marítima del Mediterráneo, Marruecos, Argelia y Túnez. Este último país, poblado principalmente de italianos, parece que vive en aquella paz pasiva propia de todos los pueblos sojuzgados recientemente por la fuerza bruta. Sucede lo contrario en Marruecos y Argelia.
 De Marruecos podemos dar un sin fin de noticias que merecen entera confianza. De Gaulle, respaldado por Estados Unidos, está ejerciendo en aquel desgraciado país, la dictadura más ominosa. Arrancados de sus hogares por la fuerza, más de 100.000 jóvenes están a las órdenes del Gobierno dictatorial de la metrópoli, en servicio el suelo para ellos extranjeros. En la guerra reciente han muerto más de 50.000 (solo en Italia 45.000), puestos como fuerza de choque en lo que, el lenguaje pintoresco de la “democracia” británica llamaba “glorioso ejército francés”.
 Han sido suspendidas todas las libertades en el país. Estado de sitio permanente. No pueden viajar los naturales dentro del país sin órdenes de una policía extranjera. Los productos son secuestrados, pagados con papeles por el momento incobrables, y llevados a Francia. se ha establecido el trabajo obligatorio de los mineros, mal pagados en minas de franceses y otros extranjeros.
 Las kabilas del Atlas, así como algunas de la frontera española del Riff, viven insumisas, sin pagar los altos tributos señalados y con las armas en la mano.  Con ellas, especialmente en las abruptas reconditeces del Gran Atlas, se han refugiado millares de familias moras de la llanura, para no tener que sujetarse a la tiranía europea.