Turquía 45 11
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Turquía 45 11
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Ahora toca a Turquía. Los Dardanelos pololeados La SI 17/11/45 p. 4-5

 

Ahora toca a Turquía. Los Dardanelos pololeados
La SI 17/11/45 p. 4-5

Parece que ahora va en serio la parte de Turquía. El despojo no puede dudarse que va a tener lugar. La demora está en que se disputan las vestiduras Rusia y Estados Unidos. Y de ahí la tardanza en consumarse el “negocio”.
Poco antes de la guerra, viéndose Gran Bretaña casi sola en la empresa que iba a emprender, celebraba con varios países pactos previos para ver de tenerlos a su lado. Con Turquía era necesaria una inteligencia: Si Turquía hubiese tomado parte en la guerra, el canal de Suez quedaba cerrado, los alemanes descendían por los estrechos y el Cercano Oriente caía en manos de Berlín. Tal vez la guerra podría haber tomado otro sesgo.
Fue entonces cuando, por el Tratado de Montreux, Gran Bretaña reconocía a Turquía la posesión efectiva de los Dardanelos y los demás estrechos constantinopolitanos, además de entregarle un regalito: una provincia siríaca. A cambio, Turquía debía semi-aliarse con Gran Bretaña al explotar la guerra, y de manera alguna inclinarse al lado de Alemania o cualquier otro enemigo de Gran Bretaña.
 Rusia, que de siglos quiere poner el pie sobre Constantinopla, halla ahora la ocasión propicia. En Yalta, el Presidente Roosevelt y Mr. Churchill le entregaban media Europa, vendida como esclavos y sin la menor consulta a cada país. En cambio, Gran Bretaña se reservaba el Mediterráneo, Grecia y el paso de Suez, además de los países árabes. 
 Pero ¿podía ser válida esa repartición, cuando Gran Bretaña sale ahora de la guerra como potencia de tercer orden, mientras Rusia marcha a la cabeza, rival, y en fuerzas superior, a Estados Unidos?
 Reconocida la verdad elemental de que de esa guerra han surgido solo dos vencedores, Rusia y EE. UU., el Pacto de Yalta no parece todavía perfecto. Si esos dos pueblos han salido solo ellos triunfantes, y los demás son cosa para el adorno de un Imperio determinado, es lógico, en plena teoría imperialista, que el reparto sea cuando menos  igual, cuando no mayor para la parte más sacrificada y victoriosa, que es Rusia.
 Si EE. UU., se adjudica el protectorado de América, síguese que se debe a Rusia el protectorado de Europa. Dentro del cual está incluido el Mediterráneo. Asia y África serían, también, equitativamente repartidas y vendidas. 
 (El lector sentirá malos olores al notar en esta revista ese lenguaje maloliente. No es el nuestro, afinado aún lo material por hálitos de delicado espiritualismo. Pero, en este caso, hablamos el lenguaje de los pragmatistas, y suponemos que así hablan los delicados lords ingleses, con cuanta más razón los recios y bastos representantes de la Rusia de aquellas dolorosas tribus primitivas).
 De ahí que Rusia, si aceptaba los Acuerdos de Yalta, por la parte que le favorecían, estaba dispuesta a querer sacar cabeza al Mediterráneo, con razones, dentro del criterio imperialista, más que lógicas.
 Pero en la Conferencia de Postdam el inteligente Presidente Truman se aventuraba a dar un salto. Y proponía, nada menos, que la internalización de los Dardanelos, también en ellos Estados Unidos.
 El representante ruso saltaba a la primera palabra. Se negaba en absoluto. Si EE. UU., exigía América, Rusia exigía Europa. Si EE. UU., no toleraba que Rusia se metiese en las grandes vías americanas, tampoco Rusia toleraba  que EE. UU., se entrometiese en las grandes vías europeas. 
 Concreta entonces Stalin su proposición de esta manera: “Rusia acepta la internalización de los Dardanelos, a condición de que EE. UU., acepte la internalización del canal de Panamá”…
 Todo quedaba aquí concluido…por unos días o meses. A Mr. Truman nadie le quita de la cabeza  que su país es amo del mundo. Y en este mes, como se verá por este telegrama de la agencia norteamericana U. P. renovaba sus pretensiones.  Como Rusia no las aceptó, ahora las hace  a Turquía, proponiéndole que se mutile a sí misma:
 “Washington. Noviembre. (U. P.) El secretario de Estado, Byrnes, dijo en una entrevista de prensa,  que se ha enviado a Turquía una propuesta para la revisión del Tratado de Montreux