Azerbaijan 45
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Insurrección separatista en el Azerbaiján persa. Guerra separatista en Azerbaiján La SI 24/11/45 p. 6
Un nuevo país independiente: Azerbaijan  La SI 22/12/45 p. 1-3

Insurrección separatista en el Azerbaiján persa. Guerra separatista en Azerbaiján
La SI 24/11/45 p. 6

 La acción rusa no descansa. En Oriente, anda en el centro mismo de la guerra civil china, agrandando sus dominios constantemente. En Poniente, su acción directa en Austria y Hungría, e indirecta en Francia e Italia, no descansa. Y en el centro, especialmente en el Irán (Persia), hace ya dos años que está planeando la adquisición por lo menos de la parte noroeste del país, que se viene trabajando durante meses.
 Actualmente se ha encendido la guerra en Azerbaiján, que está (mapa 3) en el extremo noroeste del país, entre el lago Tabriz y Teherán. Hace dos años que las tropas rusas  han estado organizando la región y armando a su campesinado. Los propietarios han sido sacados de sus latifundios, los empleados de Teherán han sido exonerados, y el pueblo ha recibido en abundancia armas y municiones.
 Todo preparado, acaban de lanzarse al campo, enarbolando los sublevados la doble bandera de la independencia y del comunismo. Se supone que para integrar  la Unión Rusa con una República.
 El hecho tan interesante, que delatan telegramas condenatorios de Norte América es éste: que, enviados varios regimientos por el gobierno de Teherán para sofocar la rebelión separatista, numerosos regimientos rusos se han interpuesto, no tolerando que tropas persas lleguen a la región sublevada.
 Políticos y periodistas norteamericanos ponen el grito en el cielo por esta conducta.  Pero ellos ignoran que los rusos no hacen ahora más que imitar hechos, más extremados y viciados anteriores. Por ejemplo, el de Panamá: Sublevados unos ciudadanos colombianos en el istmo, tropas colombianas eran enviadas para sofocar la rebelión. Y varios acorazados norteamericanos prohibían que esas tropas se acercasen a Panamá reprimiendo a los rebeldes.
 Un huevo semejante exactamente a otro huevo. Solo que Estados Unidos cree que ellos pueden comer esos huevos, bien guisados en su propio horno; pero que los demás cometen una fechoría al comerse ellos los mismos huevos.
 Estados Unidos se equivoca profundamente. Si ellos dieron el ejemplo, bien pueden repetirlo los rusos.

Un nuevo país independiente: Azerbaijan
La SI 22/12/45 p. 1-3

 a) Acaba de tener lugar un hecho ante el cual, bien analizado, nos inunda el corazón un como presentimiento de alborada.
 Todo es ahora –o, al menos, parece ser- negrura, noche y abismo. Pero, no sabríamos doblarnos al peso del pesimismo que parece deducirse de ese fosco estado de cosas.
 La guerra y sus consecuencias, gigantescas en volumen, Trágicas en calidad; tanta miseria caída, no solo sobre los vencidos, sino también sobre los vencedores, que comienzan a llegar a la zona de la expiación y del castigo; hambres, enfermedades y tanta miseria material, que lacera millones de cuerpos con toda clase de lacras y miserias; tanta humillación, desastre moral, tiranías y groserías, que reducen a tantos millones de almas al estado de una esclavitud inmerecida; la pésima mano y profunda inmoralidad de vencedores tan afanosos y crueles  como inhábiles e inconscientes; ese mar inmenso de desgracias, agitado por todas las olas del ciclón –material y espiritual- desencadenado sobre la tierra, por la ignorancia y la mala fe de tantos como se llaman a sí mismos “conductores del pueblos”, no siendo más que espuma que se hincha en la superficie de las aguas agitadas: todo nos parece hacer ver –y hacer presagiar- calamidades, negruras y una obscura noche que ha de alegrarse por décadas sobre la tierra.
 Sin embargo, si atentamente ponemos los ojos mirando al fondo de tanta cosa contradictoria, y aplicamos sutilmente el oído a ras de la tierra, para oír mejor los interiores movimientos uno no deja de percibir ruidos extraños, que parecen anunciar brotes nuevos a surgir pronto del fangoso limo y las pútridas aguas de los actuales sucesos. 
 Se nos figura (y no es cuestión de optimismo, sino de realismo, es decir, de observar bien el pulso del mundo) que, en el fondo obscuro de una noche negra, se notan una especia de