Argentina 46 01 a 03
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Argentina 46 01 a 03
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Perón no halla candidatos La SI 02/02/46 p. 5-6
El absurdo embrollo del canciller norteamericano. El embrollo cancilleresco anti-argentino La SI 23/02/46 p. 2-4
Elecciones argentinas: hito fronterizo La SI 02/03/46 p. 1-5
Los cinco derrotados argentinos La SI 09/03/46 p. 2-3

 

Perón no halla candidatos
La SI 02/02/46 p. 5-6

 Tiene lugar en la Argentina un fenómeno de proporciones casi increíbles. Perón, en su candidatura presidencial, que debe ir acompañada por una lista de futuros senadores diputados y gobernadores no halla aspirantes a esos puestos.
 El lector ha de hacerse cargo de esa especie de fenómeno absurdo, superior a tantas cosas extraordinariamente raras como tienen lugar en la naturaleza y en el mundo moral. ¿No hay candidatos? ¡No hay candidatos!
 La política usual se distingue, aquí, en Europa y en los polos, por una afluencia matusalémica de aspirantes a puestos políticos, directa o indirectamente rentados. Para una Presidencia de República hay siempre un par de docenas de candidatos. Para una Senaduría, un par de cientos de aspirantes. Para una diputación, medio millar de hombres  creídos aptos y merecedores de un puesto tan sacrificado para el bien público. No se había dado en el mundo, todavía varios fenómenos notables: la cuadratura del círculo, el movimiento continuo, una gallina con 20 patas, una lluvia firmemente arriba, una diputación sin candidatos.
 Días realmente extraordinarios, en que suceden tantas cosas creídas inverosímiles. Días abarrotados de milagros. Pero nadie habría creído, que pudiera darse ese milagro absurdo de que para ciento veinte diputaciones no se contase con unos ciento veinte candidatos.
 Será el caso de pagar un aviso en todos los diarios argentinos, ofreciendo candidaturas y buscando con linterna por todos los rincones del país. Perón tiene mayoría nacional; y entre esos millones de partidarios, no hay caso para encontrar aspirantes a una dieta respetable.
 No hemos de dar consejos a nadie; pero el coronel habría de comprender que, si en su campo no hay candidatos para “sacrificarse” por el país, los hay en abundancia en la zona enemiga. Y podría entrar en un arreglo, para hallar siquiera un par de miles de patriotas dispuestos a cambiar de ideología, para llenar esos puestos de aspirantes a dietarios y otras yerbas. Al fin y al cabo ¡qué importan en la política partidarista los principios, ante la seguridad de los fines que buscarían esos nuevos candidatos!  
 
 b) Pasando ahora a la seriedad, que nos había hecho perder ese milagro argentino, no puede negarse que se trata de un síntoma de salud pública esa ausencia de políticos y politiquillos que no aspiran a puestos, dados solamente a su trabajo y a ser bien gobernados. Una de las difíciles situaciones  de todos los partidos del mundo es la lucha entre una plétora de candidatos, todos aspirantes a sacrificarse por el pueblo.
 Cuando en un Movimiento no se hallan candidatos suficientes y se trata de un movimiento mayoritario, quiere decir que, desde afuera, los críticos hemos de vigilar atentamente el fenómeno. Y previamente afirmar que el peronismo podrá tener muchos defectos, que no tenemos que buscar; pero sí podemos afirmar que ese Movimiento no tiene al menos el vicio de la podredumbre burocrática y la candidatitis aguda. Y que Perón no sabemos si, como afirman sus partidarios, ha realizado ese o aquel milagro. Pero sí que podemos afirmar  desde luego que ha realizado ese milagro sobrenatural de tener en la mano centenares de puestos lucrativos y fastuosos, y no encontrar entre la muchedumbre partidaria quienes aspiran a llenarlos.
 Y los hombres de poca fe  se convencerán de que en este cochino mundo hay milagros todavía.

El absurdo embrollo del canciller norteamericano. El embrollo cancilleresco anti-argentino
La SI 23/02/46 p. 2-4

 El vice canciller norteamericano no tiene, a lo que se ve, enmienda. Y el Presidente Truman ha hecho un mal negocio encargándole los asuntos americanos.
 La diplomacia ha sido la médula de ciertas operetas bufas. Todo el mundo recuerda esa “Viuda Alegre” espiritual, en la cual los personajes diplomáticos, con perdón de excelente