Africa 46
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El Negus reclama de los aliados. Abisinia pide sus tierras  La SI 13/07/46 p. 4

 

El Negus reclama de los aliados. Abisinia pide sus tierras.
La SI 13/07/46 p. 4

 Las agencias periodísticas, que obedecen órdenes nos escamotean las noticias que les dañan. Así han hecho pasar con unas pocas palabras arrinconadas en el acervo de noticias sin importancia el pedido del Negus a la UN de que le sean devueltas las tierras que le pillaron primero, Gran Bretaña y Francia, luego Italia y ahora Estados Unidos.
 El mapa 2 es una nueva objetiva y visual de lo que reclama el emperador de Etiopía. Y todavía hay una cuestión secreta, de la cual él no reclama y debería reclamar en primer término.
 La Etiopía, país antiquísimo, (que algunos historiadores identifican con la tierra de la morena salomónica) consta de varias razas, todas negroides, que históricamente han estado  bajo la tutela del emperador de Addis Abeba.
 La Etiopía histórica, aún no contando las tierras que le pillaron los ingleses por el lado del Sudán y de Kenia, constaba no solo de los territorios cuadriculados, sino de todos los que le agarraron algunas potencias en los últimos años del siglo pasado, que aparecen punteados a su norte, a su sud y a su oriente, en las costas del mar Rojo.
 Naturalmente que no fue Italia la primera que puso la mano en estas tierras etiópicas. Fueron Gran Bretaña y Francia que se repartían unas lonjas, que llamaron Somalilandia británica y francesa. Cierto que tenían tanto de francesas y británicas, como tienen de españolas o rusas. Las ocuparon a la entrada del estrecho de Bab el Mandeb, bajaron soldados y cañones, echaron a puntapiés a los dueños de esas tierras, y se las quedaron democráticamente. 
Por algo Bran Bretaña y Francia eran los campeones  de la democracia y de la libre determinación de los pueblos.
 Italia, a ejemplo de los grandes merodeadores probó fortuna. Le fue mal primero, pero se acomodó en los días mussolinianos, bajo las órdenes del democrático aliadófilo Badoglio, que se llenó los bolsillos expoliando a los infelices abisinios, víctimas de la pareja de virtudes badoglianas: su democracia y su instinto pillador.
Perdida la guerra por los italianos, se producía una especie de milagro doble: 1) Que lo que habían pillado los italianos debía devolverse a su dueño, pero que lo que habían pillado los británicos y franceses, no; 2) que, aún para recibir la Etiopía propia, se obligaba al Negus a firmar un Tratado que entregaba el país a los ingleses y norteamericanos, de puro nombre, siendo país independiente. el Negus, disfrutaba del nombre, Ingleses y yanquis mandarían en todo: lo económico, lo militar y lo internacional: en todo.
 Háse hablado de norteamericanos.. en los principios de la guerra, liberaban los aliados Eritrea (mapa 2) de los italianos. Y, a guisa de inteligente gendarme, en vez de devolver la prenda su dueño, se la quedaba Estados Unidos tranquilamente. Instaló en Eritrea enormes talleres, electrificó parte, explotó lo que habían trabajado los italianos. Y los etíopes se quedaron igualmente con las manos vacías. 
 La mentalidad etiópica, que parece ser atrasada como la nuestra, no comprendió esa figura retórica. No comprendía por qué, si los italianos habían pillado sin derecho la Eritrea, podían pillarla sin derecho los norteamericanos. Y protestaron a gritos. Pero se trataba de algo bárbaro y poco moderno. El progreso democrático consiste en recuperar lo que otro había quitado, quedándoselo el policía.
 El Negus, que a veces tiene su mala sangre, ha tenido la pretensión de reclamar por dos veces (ahora la segunda) sus tierras; es decir, más de la mitad de su Imperio, que le siguen usurpando británicos, franceses y norteamericanos, esto es, paladines de la democracia y de los pueblos libres. No ha obtenido respuesta. Hánlo tomado por un pintoresco lacayo aliado que no merece respuesta.
 Hay tres cuestiones, por tanto, agitadas en este problema, además de otro problema, más fundamental: 1) si son independientes pueblos  que dependen de otros  en lo que da la tónica de independencia: los Tratados económicos y las alianzas internacionales; 2) si, siendo justo devolver a Etiopía lo que le habían quitado los italianos ¿cómo no es justo que hagan lo mismo, devolviendo sus despojos, los aliados?; 3)  el problema de introducirse los yanquis en esta región  del mundo, quitando a Etiopía una parte de su territorio estadual. Y, por encima de todo, el problema concerniente a los pueblos medianos y chicos aliados, de si han de protestar, en