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¿Qué pasa en el sud del Irán? 05/10/46 p. 5

 

¿Qué pasa en el sud del Irán?
La SI 05/10/46 p. 5

 La Persia –así conocida desde los viejos tiempos- ha tomado en alas de la novedad un nombre de estirpe. Y ha dado en llamarse el Irán.
 Y en el Irán, donde abunda el petróleo –donde, por lo mismo, han de pasar muchas cosas raras manejadas por las grandes potencias- hace tiempo que pasa algo. En el sud de la región, donde mana harto petróleo, se introdujeron los ingleses, sin más título que una docena de grandes cañones y otra docena de aeroplanos, sin olvidar unas docenas de millones para los jefes locales. Y bonitamente se apoderaron de los suelos petrolíferos, haciéndolos suyos.
 Vino lo de Rusia. Viendo también petróleo en el norte, en la región vecina s Rusia, se apoderaron de ella, mediante numerosos argumentos, metálicos y lógicos, esgrimidos ante los jefes locales del Azerbaiján. Y, a la sombra del poder ruso, los azerbaijanes obtuvieron cierta independencia, y Rusia obtuvo, no solo el petróleo apetecido, sino también el comienzo de paso hacia el sur, que es nada menos que el atajo para llegar a la India.
 Los rusos siempre han dicho  y jurado que se retirarían. Y lo han cumplido en parte. Se han retirado los 40.000 soldados rusos que allí había, y los han relevado con 80.000 que han llegado.
 Los ingleses, que ven como se les va de las manos todo, han temblado ante la invasión rusa. Y han tomado un pretexto. Han movido simplemente su oro (que harto tiene Gran Bretaña desde el día feliz –desde el día infeliz- del último empréstito norteamericano) y, al tintín del metal dorado, se han revolucionado ciertos sheiks del sur, pidiendo una autonomía igual a la de los azerbaijanes del norte.
 Al enterarse de esa sublevación (pues, aunque pagándola, no estaban “oficialmente” enterados de ella) los ingleses se enfurruñan y toman medidas. Y chita callando entran en el país 80.000 soldados ingleses –digo 80.000 hindúes y negros africanos- para hacer frente a las posibles amenazas de los soviéticos del norte.
 Lo lindo es que los ingleses mandan como en casa propia. No se han tomado la molestia de pedir permiso al gobierno persa. No se han tomado la molestia de enterar de ello a los dueños del país.  Acostumbrados a hacer su voluntad soberana en países ajenos, no tienen tiempo siquiera de enterar a los nacionales. Y el tiempo que les sobra,  lo han de emplear criticando a los Soviets, porque hacen exactamente lo mismo que ellos.