Estados Unidos 46 11
Índice del Artículo
Estados Unidos 46 11
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Página 12
Página 13
Página 14
Página 15
Página 16
Página 17
Página 18
Página 19
Página 20
Página 21
Página 22
Página 23
Página 24
Página 25
Página 26
Página 27
Página 28

El “aiglon” habla La SI 02/11/46 p. 2
Constatemos de Nuevo La SI 02/11/46 p. 4
Truman inaugura la 2ª Asamblea de la NU La SI 09/11/46 p. 1-6
Las  elecciones en EE.UU. vistas al desnudo La SI 16/11/46 p. 1-6
Incapacidad integral La SI 23/11/46 p. 5-6  verlo en Sector Internacional
Hablan en EE.UU. de la “maffia” rooseveltiana La SI 23/11/46 p. 6

 

El “aiglon” habla
La SI 02/11/46 p. 2

 Mr. Roosevelt, hijo, nos habla recientemente, en un libro que acaba de publicar, sobre su padre. Y es interesante, para “La Semana Internacional”, que muchas cosas que anunciábamos en nuestras columnas, ya acerca de las ideas y objetivos de Roosevelt, así como acerca de las tres o cuatro Conferencias internacionales que celebró con los demás jefes de gobierno, queden ahora confirmadas por boca de su hijo, el cual, según él mismo dice, no habla más de que lo que vio u oyó
a su mismo padre.
 El libro es una constante prédica contra  Gran Bretaña. El hijo de Roosevelt debe decir en el fondo verdad, porque Mr. Churchill, al cual alude constantemente como representante del más agudo Imperialismo, se ha callado como muerto ante las acusaciones constantes del libro, que más parece un libelo antiinglés, que no un libro de historia sobre el Presidente Roosevelt.
 El libro se calla lo principal, acerca de su padre, y arroja toda la bilis contra Churchill, al cual presenta como fautor de una guerra para la defensa pura del esclavaje colonial y de los insostenibles “derechos” de Gran Bretaña a esclavizar el mundo.
 Sería natural, para una crítica como las que aparecen en esta revista, alabar el libro de Roosevelt y anatematizar nuevamente la política avasalladora y antidemocrática de Churchill. Pero no podemos hacerlo. Porque, más que los hechos mismos, hay que poner atención en las finalidades que buscan los que los realizan.
 Es evidente que Roosevelt peleaba constantemente con Churchill,  y que la Carta misma del Atlántico no fue, además de farsa, para poner en contradicción  lo que Inglaterra decía con lo que hacía. Pero es también evidente que la liberación colonial que buscaba Roosevelt no era otra cosa que un nuevo Imperialismo sobre lo que perdiera Gran Bretaña, ansioso Estados Unidos de ampliar, a costa de su primo, el suelo imperializado por el mismo.
 Roosevelt habla constantemente del coloniaje y la esclavitud británica. Pero es para hacerse con estas colonias e implantar el coloniaje norteamericano, estilo Puerto Rico, estilo Filipinas, estilo excolonias japonesas, igualmente indeseable que el coloniaje británico.
 El libro del coronel Roosevelt sería bueno, si el intento norteamericano fuese generoso y altruista. Conocemos lo de Panamá, lo de Puerto Rico, lo de tantas otras partes, para concluir que nos disgusta tanto el imperialismo norteamericano como el imperialismo inglés.
 Semanas atrás, tal vez como un año atrás, publicábamos un grabado sacado de una revista yanki, según el cual “América debía aplastar a Europa”. Es otro de los motivos, y una nueva faz del asunto. Roosevelt aspiraba a que Estados Unidos substituyese a Gran Bretaña, y que América subyugada por Estados Unidos, substituyese a Europa.
 Nada puede ampararse cuando se intenta substituir al enemigo, y beneficiarse de lo que en él criticamos. El libelo escrito por Roosevelt, hijo, contra Churchill y Gran Bretaña, es inaceptable, porque no critica el mal sistema, sino los políticos que lo desarrollan.
 En suma: el libro del hijo de Roosevelt es un puro libelo contra Inglaterra, expresador             -ahora indudable- de las ansias antibritánicas (e igualmente, antieuropeas) del Presidente fallecido.
 Ante ese testimonio ¿qué dirán los beatíficos aliadófilos, que tachaban de apriorismo y fanatismo los avances de “La Semana Internacional” sobre esa incompatibilidad anglo-norteamericana? ¿Quedarán convencidos de veras?
 No quedarán. El fanatismo ha alcanzado alturas inconmensurables con la llamada democracia. Y hay un sector “avanzado” completamente inepto para el convencimiento.

Constatemos de Nuevo
La SI 02/11/46 p. 4

 Desde el número anterior (a)  (en que evidenciábamos la contradicción aliada, al hacer la guerra al Eje por motivos determinados, y ahora opinar que no deben hacerla contra Rusia, que ellos