Bolivia 47 48
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Bolivia 47 48
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Bolivia ha elegido nuevo Presidente. Elecciones en Bolivia La SI 11/01/47 p. 1-2
Se alzan los indios La SI 22/02/47 p. 5-6
Nuestra hermana Bolivia sufre. El dolor de Bolivia La SI 08(03/47 p. 6
Patiño ha muerto La SI 26/04/47 p. 5-6
Explotación de América surtidor de materias primas  La SI 21/08/48 p. 1-2

 

Bolivia ha elegido nuevo Presidente. Elecciones en Bolivia
La SI 11/01/47 p. 1-2

 a) En el Altiplano, y en todo el país, acaban de celebrarse elecciones presidenciales.
 Los ojos de todo el mundo –especialmente los de los países americanos- estarán ahora fijos al otro lado de la cordillera, para presenciar hoy lo que llaman “triunfo de la democracia”, como estuvieron ayer fijos en el mismo país cuando varios pares de piernas vivas colgaban siniestramente de los faroles de la capital. Y ayer la orgía ilegal, como hoy la orgía legal, se presentan en primer plano en el desarrollo político de la vida política de Bolivia.
 Este pueblo, como otros de este hemisferio, presenta un panorama étnico distinto del de los países del sud, y también distinto de algunos de sus vecinos del norte. Presenta fisonomía aparte, tanto comparado con los países de población predominantemente europea, como de Estados cuya población, mayoritariamente nativa, ha llegado a plasmar una gente de rasgos exteriores e interiores propios, pero mezclados y amalgamados con distintivos, más o menos cercanos, de la raza ibérica.
 Bolivia y Perú –que algún tiempo formaban una unidad- son, tal vez, los únicos países en que una discriminación de razas se ofrece, no solo a los gobiernos, sino al crítico americano. El cholismo y la mezcla aparte, cuya influencia en la vida boliviana ha sido muy discutida, dos son las razas que se presentan formando dos substratums realmente distintos, ofreciendo al político y al educador múltiples inconvenientes. Los nativos, en unidad numérica tal vez dos millones y medio; y los de procedencia neta hispana –tal vez cosa de 500.000- que, para la política y sus “affaires” suelen ir codo a codo con la minoría chola.
 Durante el primer siglo de vida independiente, se han presentado en Bolivia dificultades innombrables, como se presentaron en todas las demás Repúblicas surgidas de las luchas por la independencia. Las que en Bolivia han dado más qué hacer no eran más que corolarios de esa faz bi o tri-racial, que latían en todos los asuntos. Porque, aún cuando aquellos políticos tiraron por el camino de enfrente, limitándose a una de las dos fasces raciales y abandonando a los nativos, éstos, al fin materia viva y mayoritaria, respiraban continuamente, ensombreciendo todos los problemas.
 No es extraño, pues, que sea más difícil en ese país la labor de un buen gobierno –y de una buena educación escolar- que en los demás países. Lo que en los demás países americanos es actualmente la lucha social entre estamentos económicos, ya de sí muy difícil de tratar con mano suave, aquí es más complicado, porque no se trata de ricos y pobres, de masas y patrones, sino de pobres que, formando dos bandos raciales (y uno de ellos con características extrañas a la sangre de los que gobiernan) es difícil para éstos no solo resolverlas, sino hasta captarlas adecuadamente.
 Es inútil que algunos políticos –los del ayer, todos; los del hoy, casi todos- no quieran ver esa dualidad que arranca del origen mismo. Y pasen la vida política como si no existiera, al menos en los hechos. Ese dualismo respira constantemente, porque es una realidad que pide soluciones distintas. Es como un invisible, un imponderable, pero que actúa constantemente.
 Es un problema previo, que los bolivianos han de resolver correctamente, si quieren soluciones pasables, que no se atraviesen, por su unilateralidad, por el camino de la política, abridora de caminos y buscadora de soluciones.

 b) Esto repercutió, durante los tiempos anteriores a la primera guerra, en todos los trastornos bolivianos, para que fuesen ellos más difíciles y ofreciesen una gravedad notable. Ello brindaba una quietud –que no es la paz- durante la primera quinta parte del siglo presente, con la dictadura velada de Montes, leader del partido liberal. 
 En aquellos tiempos (de ello hace unos 30 años) el mundo era gobernado por una dictadura que ejercían una minoría de ciudadanos sobre toda la nación pretendían salvar las formas democráticas, pero pisoteaban el fondo gruesamente. Había parlamentos –lo que se decía parlamento- amañados por el látigo de una minoría dictatorial. Y una serie de familias, como los señores feudales de antaño, gobernaban la nación a su capricho, tan bien como lo permitían las ventajas personales y familiares de esa minoría feudal.