diplomáticas 47 01 a 05
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Diplomáticas La SI 11/01/47 p. 9
Diplomáticas La SI 25/01/47 p. 10
Diplomáticas  La SI 15/02/47 p. 10
Diplomáticas La SI 01/03/47 p. 9
Diplomáticas La SI 15/03/47 p. 8
Diplomáticas La SI 22/03/47 p. 9
Diplomáticas La SI 05/04/47 p. 9
Diplomáticas La SI 12/04/47 p. 9
Diplomáticas La SI 03/05/47 p. 8
Diplomáticas La SI 10/05/47 p. 9

Diplomáticas
La SI 11/01/47 p. 9

La doble diplomacia
 La diplomacia moderna entraña hartos problemas, a cuál más interesante. Es inútil querer arreglar, o intentar arreglar, las cosas internacionales, sin una nueva organización en este ramo.
 La palabra diplomacia abarca ahora tanto –porque, de hecho, así se han puesto las cosas- que es urgente reorganizarla. Todo, o casi todo, marchará mal, si no se acierta en una nueva y decente organización.
 Porque la diplomacia lo abarca  ya casi todo, aún lo interno: porque de ella dependen importaciones y exportaciones y la misma mesa y comida internacional, como se ha probado ahora con el problema de la carne y de las oleaginosas argentinas, que de una manera tan grave han repercutido en la economía interna chilena.  
 Por lo demás, es tema que nadie rehuye, creyéndolo ya admitido. Hojeando los periódicos –y en especial las revistas- se halla continuamente el mismo título en publicaciones de distintos países. Viene a ser un ansia casi común, delatando una general necesidad que hay que afrontar.
 Los problemas que incluye esa ansia de reforma son muchos, y será inútil, para el nuevo mundo que va naciendo, postergar ninguno de ellos. Hay que embocarlos todos, con mucha mayor razón  siendo algunos de ellos muy antiguos, nunca resueltos, aunque siempre reconocidos como urgentemente puestos sobre la mesa, para que sean discutidos y resueltos acertadamente.
 Entre esos problemas, uno de largas consecuencias y urgentísimo. Podría llamarse “de la doble diplomacia”.
 Es uno de los viejos problemas, pero que hay que tratarlo nuevamente, a la luz de los hechos actuales. Y sería mejor el título de estos artículos, si, en ves de “una doble diplomacia” , confesáramos llanamente que se trata de una “quíntuple” diplomacia.
 Queda planteado el problema, para explanarlo, y ver de resolverlo lógicamente. 

Discordancias
 Se celebraron recientemente elecciones en Rumania. Se prepararon inteligentemente. Se aprisionó a los jefes de la oposición. Se boicoteó –la acción directa- de las listas electorales a los no gobiernistas. Se quitó las radios a los propagandistas contrarios al Soviet rumano. Se aprisionó a más de 30.000 ciudadanos pasándolos por fascistas y restándoles el voto. En fin., se cometieron mil barbaridades “democráticas”, a que, por otro lado, nos tienen muy acostumbrados los democráticos de todos los tiempos.
 Visto lo cual, el Gobierno británico pasó una Nota a Rumania objetando esas elecciones. Y el Gobierno norteamericano (que es el que dio en Yalta vía libre al Soviet ruso, para que operase en Rumania como le diese la gana) rubricó la Nota británica, contra esas elecciones.
 El jefe del Gobierno rumano, al recibir la Nota, consulta a sus Protectores. Realizada esa Conferencia con el representante ruso, el Gobierno rumano contesta que rechaza de plano la advertencia, porque ella significa una intromisión en los asuntos internos de Rumania.
 Inmediatamente, suscriben –rumanos y rusos- una Nota para la Liga de Naciones contra España, en el sentido de que Franco gobierna de cierta manera (como los rumanos) y que hay que intervenir en el problema.

Una “Madame” que charla demasiado
 La señora del diputado francés, Vaillant Couturier,  ha viajado unas horas por Chile, Argentina, Brasil y Uruguay. De aquí ha corrido a Moscú, y en el seno de una Academia, ha hablado así:
 “¿Qué llama la atención del que visita estos países? Ante todo, el alto costo de la vida, la ausencia de derechos para las mujeres y el temor a la guerra. Esto es especialmente en Chile Y Brasil, donde la tuberculosis está muy difundida entre las masas. En Río de Janeiro, por