India 47 48
Índice del Artículo
India 47 48
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7

República de la India La SI 01/02/47 p. 6
Los fenómenos hindúes. Industán y Pakistán La SI 07/09/47 p. 6
Mahatma Gandhi ha sido asesinado  La SI 07/02/48 p. 1-3

República de la India
La SI 01/02/47 p. 6


 a) Las cosas humanas también caen del lado por que se inclinan. Esa ley de la Física, como todas las leyes verdaderamente naturales, se aplica a todo. Y ahora, como cosa del día, obediente al signo de la hora, se alza la República de la India, que aparece en el mundo internacional como una casualidad sin causa aparente.
 Verdaderamente, Gran Bretaña ha pagado con la esfumación de su Imperio la parte de responsabilidad que le cabe en el engendramiento de las dos últimas gran-guerras. Es frase de Bonnar Law la que expresa un consejo e sus sucesores en el sentido de “una nueva guerra nos desplacerá a todos, y las armas las volverá el pueblo contra nosotros mismos”. Y ahí estamos: el Imperio se hunde.
 ¿Por qué el Congreso de la India, sin votos en contra, ha proclamado ahora la República, cuando no había –parece- ocasión adecuada; cuando el nuevo paso hacia la libertad parecía lentamente avanzando; cuando el virrey Wavell  está allá, en nueva Delhi, sentado sin ajustar sus medidas a las del amplio sillón real, en representación del gobierno inglés, como ha sucedido por más de cien años?
 Los viejos Imperios –inglés, francés, holandés- están caídos. Mr. Churchill, por mucho que sea lo que proteste, ha sido su enterrador. Y su nombre quedará indeleblemente unido a la pérdida de tanta influencia y de tanta riqueza ultramarina.
 La India estaba perdida desde que se declaró esa segunda guerra. Los mismos ingleses, que son algo más previsores que Churchill, estaban ya todos de acuerdo. Y, como lo tenían todos previsto y pensado, así es como ha caído la República sobre aquel pueblo, sin alardes ostentosos, sin previos anuncios de un gran acontecimiento, como algo natural y propio de estos días.
 La India es ya una República, sin presiones extrañas, sin que nadie, ni siquiera pretenda discutir el por qué advienen actos tan trascendentales sin aviso previo y sin que el mundo se escandalice, y casi sin que el mundo lo note. Nadie va a extrañar que caiga y se desprenda una fruta excesivamente manoseada y madura.
 La libertad de la India, después de 200 años de crueldades y rapiñas, es un acto expiatorio. El había de venir. Pero había de venir al son de la manera de ser hindú y de la manera de obrar de los británicos: al menos, dentro de 20 o 30 años más.
 Han perdido los políticos ingleses aquella perspicacia que tenían, si se calcula por sus actos, los que les precedieron unas décadas atrás. Quien sepa leer historia, sabe que los hechos trascendentales contrarios a una nación, vienen a la realidad antes de hora por vía de alguna otra maldad que realiza la nación culpable. En otras palabras: que la libertad de las colonias británicas  habría tardado en obtenerse mucho más, si Gran Bretaña no hubiese sido parte esencial en el hecho de las dos últimas guerras.
 Ellas habrían sido provocadas de lejos por Gran Bretaña para, en último caso, afianzar y perpetuar los negocios coloniales de una minoría, que tiene a su servicio los instrumentos políticos y económicos. Y precisamente por esto –porque estaban destinadas a perpetuar la esclavitud, ellas, las dos guerras, han sido la causa  primera de apresuramiento de la libertad para las colonias: es decir, de la pérdida del Imperio.
 El “bumerang”, de que hablan las crónicas de los indios australianos, no es solamente una flecha que hiere al mismo que la tira fuera de sí. es una flecha moral que, hiriendo a los que la tiran contra otro, restablece un justo equilibrio moral en las cosas de los hombres que laboran para su ventaja exclusiva, hiriendo teóricamente a la equidad.

 b) ¿Qué influencia puede tener esa declaración republicana en las cosas que están en marcha, tanto en el interior de la India inmensa, como en el orden internacional?
 En el interior de la India, ninguna. Las cosas marchan allá como los hindúes se las arreglan; y marcharán con el mismo ritmo, en adelante, como caminaban hasta ahora. Gran Bretaña, por inercia de las cosas, ha dejado de ser en la India nada. Y por mucho que fuesen sus esfuerzos, no sería ahora capaz de llevar allá un ejército que estableciese el “derecho” inglés.