España 47
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Los españoles que cobran, pero no gobiernan. España republicana La SI 15/02/47 p. 5-6
Plebiscito en España. Franco y el plebiscito La SI 12/07/47 p. 1-3
Bibliografía. Valle, Florentino del. Las reformas sociales en España. Madrid. La SI 19/07/47 p. 9
Bibliografía. Embajada española en Chile. Boletín de Información Española. Santiago.  La SI 29/11/47 p. 10

 

Los españoles que cobran, pero no gobiernan. España republicana
La SI 15/02/47 p. 5-6

 a) Es jocosa, por no decir otra cosa, la seriedad con que unos cientos de españoles, que han encontrado la manera de vivir a expensas de sus conciudadanos, sin que estos les hayan autorizado, se toman la comedio del “Gobierno español en el destierro”, al cual dan tanto aire las agencias antiespañolas de noticias. Un Gobierno sin súbditos, pero con sueldos,  que ejerce en un saloncito para charlar cosas inútiles, sin ejercer nada, absolutamente nada, de efectivo. 
 ¡Con qué gracia realizan las mismas intrigas que ejercían antes en Madrid, la Corte de los Milagros, aunque todo ahora de comedia, menos los sueldos mensuales, que cuya cuantía valdría la pena de publicar! Los cobran y nada dicen a los que los pagan.
 Los comunistas contra los socialistas. Los derechistas contra los socialistas del doctor Negrín, y éstos contra los socialistas de Giral. Los anarquistas contra los de la Confederación del Trabajo. Los republicanos de Izquierda contra los de la Izquierda republicana. Los democráticos de aquí contra los democráticos de allá. Los democráticos de Allá, grupo 6, contra los democráticos de Allá, grupo 22. Los catalanes contra los castellanos. Los castellanos contra los gallegos. Los vascos contra los reformistas. Los reformistas A, contra los reformistas B. Y solo falta, para completar el cuadro, que unos estén contra sí mismo: lo cual al menos sería una novedad para ponerla en los periódicos jocosos.
 Y toda esa politiquería, una simulación de trabajo sin aplicación alguna y sin trabajo real alguno. Una gran rueda de molino que no trincha nada.
 Es notable la seriedad de esa gente, y más notable la ignorancia con que los corresponsales hablan de ella, como si se tratara de algo que vale la pena. De importancia, los que arruinaron la República española y no tuvieron un adarme de patriotismo, puesto que eran republicanos, de salvar el menos la forma de Gobierno.
 
 b) Pero lo más curioso en ellos –y no queremos darle otro nombre- es el poco tacto con que obedecen en todo las indicaciones de los extranjeros, en su mayoría enemigos de España.
 Esa veneración por los antiespañoles viene de lejos, y sería perder el tiempo señalar episodios casi ridículos, ocurridos desde 1933. Pero ahora ya pasa la medida, al explicar la causa de esa “crisis”, es decir, la causa de que unos cobren sin trabajar lo que cobraban otros con trabajar.
 Ellos confían siempre en ganar, no porque se lo ganen con su acción, pacífica o revolucionaria, sino porque los extraños –los enemigos de España- los impongan a los españoles. Son tan enfermizos sus achaques patrióticos, que creen obra salvadora que los enemigos de España los impongan a ellos, digan lo que quieran los españoles.
 Desde la broma de aquella Comisión Internacional de Londres, fundada para impedir que los extranjeros ayudasen a Franco como soldados, y que hacía lo posible ara que ayudasen a Franco cuanto más mejor, las tomaduras de pelo a los republicanos han sido constantes. Pero ellos, no han escarmentado. ¡Cómo han de escarmentar y variar, si ellos, los democráticos, creen con fe ciega que no son los españoles, sino los extranjeros, los que han de imponer en España un gobierno!
 Ahora, para dar gusto a esos cuatro imaginativos, trataron en la NU de España, como si esta nación les hubiese pedido algo. Y dieron a entender (para dar gusto a un bando) que no decidían nada a favor de los izquierdistas, porque eran demasiado comunistas y en el “Gobierno” sin gobernados de Giral no estaban incluidos todos los bandos republicanos, que deben ser un centenar.
 Los gobernantes sin gobernados han creído al fin, tontos que son, que no se les favorecía por eso mismo. Y siendo de su agrado el “Gobierno” funcionante puesto por los españoles (una minoría, pero española), se han creído en el deber de disolver este Gobierno y nombrar otro del agrado de los extranjeros. A ver si, al fin, haciendo lo que los extranjeros quieren, éstos los ponían graciosamente, en medio de policías franceses, ingleses, yankis y montenegrinos, en Madrid y gobernando. Así se ha procedido al “remediar” la crisis. Este no puede organizar Gobierno sin gobernados, porque no es del agrado de Bevin. Aquel no puede ser ministro porque no le place al Presidente de Honduras. Aquel no puede disfrutar de tal cargo