Argentina 47
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Argentina 47
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Argentina rescata sus ferrocarriles La SI 22/02/47 p. 4-5
¿En qué se basa la riqueza argentina? Los precios argentinos La SI 21/06/47 p. 5-6
El nuevo censo de la República Argentina. 17 millones de habitantes La SI 05/07/47 p. 6

 

Argentina rescata sus ferrocarriles
La SI 22/02/47 p. 4-5

 a) Una de las medidas más importantes que viene tomando el actual Gobierno democrático argentino es la de “recuperar” los derechos que los sedicentes democráticos de ayer habían botado en manos de extranjeros, y aún de Gobiernos extranjeros
 Comenzaron –quedándonos en lo grande solamente- por nacionalizar el trigo en cuanto a conservación y distribución. “Gozaban” de él firmas extranjeras estrangulando al productor. Y aún podían, produciendo indirectamente el hambre popular, disponer de los Gobiernos. Fueron nacionalizados todos los silos, y expulsada de esta zona la mala fe económica de extranjeros e imperialistas.
 Por ser la primera nacionalización, y la principal, habían de gritar los interesados. Acostumbrados a chillar, habían de hacerlo ahora, ante los “derechos adquiridos” y otros fantasmas del viejo régimen. No lo hicieron. La docena de sociedades extranjeras que monopolizaban el pan nacional, nada dijeron. Callaron. Cobraron y se han escondido en sus gazaperas.
 Este hecho insólito (callar los despojados) tiene una explicación perfecta: habían explotado de tal manera a la nación, que era general las ganas de expulsar de la economía a esos zánganos extraños. Se hizo la expropiación, quedando el Gobierno dueño del campo y de sus infinitas utilidades. Y todo pasó como si nada.
 Siguió la nacionalización de las fuentes de electricidad. Todas las Compañías hidroeléctricas (algunas con un celofán de Directorio nacional, pero comprado y pagado por el capital extranjero) fueron expropiadas y pasadas, ya al Gobierno, ya a las Municipalidades, o ya a empresas semifiscales. Se emplearon para esa faena multitud de millones. Siempre los hay, para todo, cuando las rentas están bien administradas, y un ladrón –o un aprovechado- no se las mete buenamente en la cartera.
 Terció la adquisición de los teléfonos. Nación independiente, nación dueña de sus comunicaciones.  La soberanía queda intervenida cuando una mano extranjera, que obedece siempre a su Gobierno extranjero, dispone de las comunicaciones, uno de los aspectos del derecho natural a hablar de lo que me de la gana. Los teléfonos fueron comprados en una montaña de millones, que eran pagados religiosamente para que nadie chillase.
 Y vienen ahora los ferrocarriles adquiridos recientemente por aquel Gobierno, de sus dueños ingleses.

 b) Los ferrocarriles estaban, en casi todo el mundo, en manos de particulares. No solo en América, sino en Europa mismo. Y se comprende: ellos daban unos ingresos fabulosos; y, así, los Gobiernos, que eran de la minoría especuladora, se atribuían a sí mismos las ganancias y las garantías estatales del capital privado.
 Los ferrocarriles particulares era en Europa una faceta más de la política corrompida, mientras en América eran una de las medidas de colonización de los europeos sobre nuestros países. El caso de Chile fue ejemplar, pero ineficaz para la politiquería de los demás países. Nacionalizados los ferrocarriles nacionales, la vieja política chilena se apuntaba ese punto en su favor.
 Claro que venían sobre los ferrocarriles los peligros de la empleomanía estatal y del politiquerismo flojo. Y así fue. Lo bueno de la nacionalización es bueno, y aún óptimo,  cuando cae una empresa nacionalizada en manos de políticos sanos, para los cuales no hay empleos partidarios ni influenzas asambleísticas. De no ser así, los bienes de la nacionalización  pueden ser peores que en empresas particulares.
 En Argentina los ferrocarriles tendieron sus líneas con plata extranjera, que se llevaba afuera los beneficios, siempre muy cuantiosos. El primer conocimiento de América que puede tener un europeo de siete años de edad, lo tuve al intimar en una familia numerosa, que gastaba harto en España y vivía milagrosamente sin hacer nadie nada, ni siquiera los tres jóvenes jefes de las tres ramas familiares.