Viña del Mar 47
El cambio accidental de medio La SI 22/02/47 p. 7

 

El cambio accidental de medio
La SI 22/02/47 p. 7

 En el terreno de la salud, especialmente cuando se trata, no de una curación, sino de un reforzamiento, el cambio accidental de clima opera verdaderos milagros.
 Lo saben los médicos, y no dejan de aconsejar que, aprovechando unos días de tiempo, cambie cada uno de residencia y de clima por unas semanas cuando menos. Hay un verdadero renacimiento de fuerzas, una especie de recuperación, cuando ese cambio de clima tiene lugar. No se trata solamente de descanso, sino de una especie de hálito de vida que como que prenda en la médula vital, resulta como una llama nueva y unas ganas de actuar con alegría y satisfacción.
 Ello se ha enlazado con las vacaciones veraniegas, especialmente las escolares, que es cuando se da la ocasión de ese cambio de clima accidental. Los escolares –y los no escolares- vienen hechos otros de ese cambio de escena, para recomenzar una nueva etapa de trabajo con ímpetu optimista.
 Lo interesante –lo verdaderamente misterioso- es que no se trata de ir a vivir a otro clima, o de buscar un clima determinado. Se trata de “otro” clima, sea el que sea, y de permanecer en él poco tiempo, so pena de malograrse la buena acción lograda. Un hombre de mar se traslada, por pocos días, a la montaña; y el que está acostumbrado a la montaña y a la altura, se traslada al mar y a una altura mínima costera.
 Esto ha avanzado tanto, que en Europa de antes de la guerra eran ya comunes los intercambios, es decir, que el hombre de mar se trasladara a la montaña, a casa de algún amigo, mientras alguien, o varios de esa casa, se iban a la costa, a casa del primero, eliminado costos. Los obreros de Berlín y otras ciudades alemanas eran ya dueños de varios grandes buques de 20.000 toneladas, para pasear por las aguas marinas unas semanas al año.
 Los que en América, han realizado esos experimentos, saben cuanto ganan en fuerza, en energía, en alegría y optimismo en el vivir de los negocios.
 Hay en la región andina de nuestra América meridional grandes ciudades que necesitan de un suplemento “distinto” y que sus ciudadanos, especialmente los que, por la dirección de negocios, necesitan más cerebro, durante el año de trabajo. Gente de altura más o menos elevada, necesitan el bajo clima del mar y los aspectos marinos de la costa para que ellos se realice ese milagro.
 Lo saben en Bolivia, en la cual el “baño de costa” –bajar a la costa- es cada día más popular entre las familias pudientes. Conocen este milagro los habitantes de clima cálido tropical, necesitados de un cambio accidental que hostigue sus fuerzas. Y en Estados Unidos ha llegado a tal grado ese cambiar de clima, en verano o en invierno, que solo halla un obstáculo para que no se popularice del todo la costumbre: el costo, exagerado para el común de familias necesitadas.
 Afortunadamente, no es la Argentina, y particularmente Cuyo, la región que ignora esto. Toda la alta cordillera argentina no solo desea el mar, donde vivir accidentalmente unas semanas, sino que ellos tienen “su mar”, que la naturaleza les ha puesto al alcance de su mano para realizar ese veraneo y ver de lograr ese milagro.
 En el centro mismo de esa costa maravillosa, Viña del Mar brinda a esos turistas la manera práctica de realizar ese cambio, todo preparado para que el trueque sea por manera fácil y entretenida realizado.
 Los habitantes de Argentina, lo menos de la mitad del país hermano que vive en la cordillera, desde los primeros escalones de ella, deberían, mirando esa novedad psicológica, trasladarse a su mar todos los años. Su mar, porque lo tienen más a mano y está mejor preparado para un veraneo bien llevado que la costa atlántica, bajo todos los aspectos.
 Viña les aguarda, para que ese milagro pueda en ellos realizarse. Viña del Mar con sus costas maravillosas, sus flores, sus baños, sus mil entretenciones. Y, en medio de todo, su Casino frívolo en sus aspectos de arte, de pasatiempos, donde las horas pasan rápidas, pero suficientes para que aquel milagro –y otros milagros- puedan simultáneamente realizarse.