Hispanoamericanismo 47 05 a 08
Índice del Artículo
Hispanoamericanismo 47 05 a 08
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10

Estados desunidos ibero-americanos. Los empréstitos hechos en las grandes potencias La SI 17/05/47 p. 8
El Camino La SI 17/05/47 p. 8
Estados desunidos ibero-americanos. El Tratado con la Argentina La SI 14/06/47 p. 7
Estados desunidos iberoamericanos. Guayanas, no  La SI 12/07/47 p. 9 col. 2 y 3
Estados desunidos iberoamericanos. Industrias, sí. Materias primas, no  La SI 12/07/47 p. 9
Estados desunidos iberoamericanos.  Petróleo “chileno” La SI 12/07/47 p. 9
Estados desunidos iberoamericanos.
Estados desunidos iberoamericsnos. La legua castellana La SI 26/07/47 p. 9
Estados desunidos iberoamericanos. Tenemos una mala agricultura 02/08/47 p. 9
Estados desunidos iberoamericanos. Cuestión previa La SI 23/08/47 p. 7
Estados desunidos iberoamericanos. El ciudadano americano La SI 23/08/47 p. 7

Estados desunidos ibero-americanos. Los empréstitos hechos en las grandes potencias
La SI 17/05/47 p. 8

 Un día de estos va a Documentación un reportaje que han hecho al señor Miranda, el “hombre de la bolsa argentina”, sobre el zarandeado Tratado con Chile. Es de veras interesante. En él habla un hijo de obreros. Y se nota, no solo la ingenuidad y sinceridad con que se manifiesta, sino la superioridad mental de ese hijo de obreros, salido de la nada y elevado por el propio esfuerzo.
 Con ello se deshace una de las fábulas más vulgares de la politiquería del siglo XlX.es una verdadera manía del siglo  de la politiquería el dar como ilustrados a los ‘políticos de oficio, y sentar la existencia de una especie de “ciencia de la gobernación”, que solo poseerían los sabiazos de la politiquería partidarista
 No se podía negar que solo ellos estarían capacitados y al tanto de tantas triquiñuelas como se acostumbran entre los políticos de tres al cuarto, ya que no entre los verdaderos estadistas. Pero esto, en lo cual andan ignaros los políticos que vienen, neutros, del pueblo, ¿quién habrá que se atreva a llamarlo ciencia o arte?¿Quién no estará conforme en que se ignore del todo, despreciando esa  “ciencia de la macuquería” del escenario político de una nación?
 Argentina de estos días es un ejemplo. Con sus políticos improvisados, sin conocimiento de la ciencia infusa del politiquerismo, han hecho dar a la Argentina un salto envidiable. El pueblo está, por vez primera, atendido y tratado con justicia. Los ladrones, los bajos y los altos, van a la cárcel derechitos. Las multas pasan del millón de nacionales, para escarmiento real del multado. Y el oro, que se sentaba en el sillón de la justicia, ha tenido que apearse, volviendo al lugar que le corresponde: el último de los argumentos que pesan prácticas y jurídicamente.
 Ahí tenemos a un hijo del pueblo, que ha levantado a la Argentina seguramente porque no conoce la ciencia de la politiquería. Gobierna la nación como lo haría un buen padre de familia en su casa. Y ha enterrado para siempre en aquel país hermano la leyenda fastuosa de la “ciencia de los políticos”, que más que ciencia, equivale a un arte de trampear la propia ignorancia y cobrar buenos sueldos a trueque de esa ignorancia.
 Perón es un militar humilde. Miranda, un industrial humilde. Están rodeados de humildes hijos del pueblo, nadie de los cuales muestra su cartón universitario y ninguno de ellos está loco por conocer la obscura ciencia política.
      ----------
 En ese reportaje, vacío de ciencia y lleno de sentido común y de sinceridad, entre cosas que en él salen es ésta: “Argentina no tiene intención  de hacer pagar las cosas que compre Chile a precios superiores a los que podrían obtenerse en otros mercados. El precio internacional más bajo, con libertad de adquirir en otras partes si el precio de otras partes es inferior”.
 Declaraciones importantes, que debemos aplicar a otros empréstitos.
 El Gobierno norteamericano presta nominalmente mucha plata. No entrega un centavo de ella. No presta nada libremente. Hay que gastar esta plata en compras precisamente en fábricas o almacenes norteamericanos, y al precio que marcan esos productores.
 Se sabe perfectamente que un país nada ha podido comprar nunca sin una especie de subasta de productos o competencia de precios. Los gobernantes que se atrevían  a comprar sin ofrecimientos y competencia, eran tachados en los propios países de ladrones y coimeros. Una compra sin licitaciones públicas era una especie de robo escondido.
 Se sabe también, actualmente, salvo raras excepciones, vende caro y con material que deja mucho que desear. Los precios son altísimos. Se ha sabido que Gran Bretaña vende  sus automóviles a doble precio del costo, al 100% de ganancia. Y los autos norteamericanos son todavía más caros.
 Sabiendo esto ¿quién se atreverá a pedir plata prestada, sabiendo que los precios están fuera de una leal competencia y que se sabe además que su valor es más costoso que el de cualquier otro país? ¿Por qué no nos dice Ferrocarril lo que le costó un vagón, una máquina del tren Relámpago adquirida en Alemania y lo que costará ahora en Estados Unidos, suponiendo que el material sea de igual calidad? ¿Por qué todo lo encargado a Estados Unidos (y a otro país cualquiera, a base de esos singulares empréstitos) no es comparado oficialmente con lo similar anteriormente adquirido y con los precios de actualidad italianos, británicos, belgas, españoles o de cualquier otro país?