Paraguay 47 48
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Guerra civil en Paraguay. En Paraguay está pasando algo  La SI 29/03/47 p. 5-6
Finalizó la revolución en Paraguay. Paraguay pacificado La SI 30/08/47 p. 4-5

 

Guerra civil en Paraguay. En Paraguay está pasando algo
La SI 29/03/47 p. 5-6

 Los cables vienen llenos de cosas de la llamada revolución  paraguaya, aunque hemos de confesar que nos llegan con cierta timidez. Es una de las pocas veces que las agencias no saben a qué atenerse: si hablar a favor  de los revolucionarios o a favor del Gobierno de Moriñigo, hace años allá establecido.
 En América han pasado ciertas cosas, a consecuencia de esta segunda guerra mundial, que han dejado perplejos a los hombres de las agencias norteamericanas. En Venezuela han irrumpido los revolucionarios sobre los gobiernos dictatoriales de antaño; y ha resultado que Estados Unidos ha tenido que enfrentarse con los revolucionarios vencedores. ellos se han impuesto en la gobernación del Estado, y ¿no han resultado enemigos, no de Estados Unidos, pero sí de las cosas y costumbres norteamericanas? En Centro América, con armas que Estados Unidos había puesto en manos de los dictadores que tiranizaban a aquel pueblo, han sino echados abajo los tiranos. Y así el pueblo que se llamaba defensor de la democracia, y que sostenía con su dinero, su influencia y sus armas a los dictadores hispanoamericanos, se ha encontrado con las naciones triunfantes y sus amigos, dictadores democráticos, debelados, rendidos y expulsados.
 ¿Qué pensar de Moriñigo y de los revolucionarios que lo atacan? ¿Hay que defender al dictador, o hay que defender a los revolucionarios que quieren instituir una dictadura igual, aunque substituidas las personas?
 El general Presidente paraguayo se ha comport6ado siempre en bien de la nación, y, siendo dictador, como Presidente democrático y amigo de Estados Unidos. Estados Unidos y el Presidente Roosevelt apoyaron esa dictadura cuando entendieron que tampoco sacarían nada de apoyar a los revolucionarios de su tiempo, que eran los actuales mismos. Les importaba un bledo que fuere dictador o no lo fuese. Solo le importaba que fuese partidario de Estados Unidos y que apoyase a ese país con todas sus fuerzas productoras.
 Han pasado dos años después de la guerra, y la dictadura, muy nacionalista, de Moriñigo, no les ha importado nada a los yankis. Moriñigo era anticomunista y vendía a Estados Unidos los productos paraguayos. Era lo único que les interesaba, temiendo que (como pasaba en Venezuela y otros países)  los revolucionarios, si triunfaban, iban a tratar a estados Unidos un poco más duramente que los Gobiernos de Moriñigo.
 Ahora, flagelado por la carestía de ese país, y antipatrióticamente en huelga los médicos de los hospitales,  tanto le importa a Estados Unidos un bando como el otro. No se trata de un sano principio de no-intervención, sino de una consideración objetiva de la cual se desprende que, para Estados Unidos, lo mismo loe da Moriñigo que los revolucionarios.
 Si Moriñigo queda triunfante, continuará con su influencia personal de laya dictatorial. Si triunfan los revolucionarios, vendrán los viejos partidos, y el comunista, nuevo, y tal vez un poco de antipatía para con Estados Unidos, que han puesto bajo su protección democrática al dictador durante años. Y con unos revolucionarios triunfantes, con los cuales tendrán que entenderse. Y con unos revolucionarios que gobernarán como Moriñigo, blandiendo sobre aquel pueblo la misma dictadura, aunque ejercida por personas distintas.
 Confiesan los revolucionarios que quieren una dictadura ejercida por tres militares, y confiesan todos, incluso los revolucionarios, que nada tiene que ver el pueblo con la revolución, tratándose de una acción puramente militar.  En Paraguay durante más de quince años, siempre se ha tratado de grupos militares que, desbancando a los que gobiernan, han establecido la misma dictadura que la derrocada, pero ejercida por el entonces grupo triunfante.
 Hablando continentalmente, es decir, bajo el punto de vista hispano-americano, tanto da los unos como los otros. Moriñigo es nacionalista, incapaz de servir los intereses norteamericanos. Si triunfan los revolucionarios, tampoco van a arrodillarse a los pies del país que desea la América sometida a sus órdenes, estado ya convencido de que no lo lograrán jamás. Por cierto, que desde estos puntos de vista nacional y racial, tanto da los unos como los otros.