Estados Unidos 47 04 a
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¿Volubilidad de Mr. Truman? Mr. Truman voluble  La SI 12/04/47 p. 3-5

¿Volubilidad de Mr. Truman? Mr. Truman voluble
La SI 12/04/47 p. 3-5

 a) Sobre la personalidad de Truman se van acumulando, día a día, dicterios inmerecidos. Uno de ellos, referente a su volubilidad constante. Por ejemplo. Un día habla de amistad con los comunistas rusos. Otro día inicia su campaña en contra. Un día habla de rebaja de aranceles. Otro día los eleva.  Un día habla de la NU y de su majestad solucionadora,  que hará inútiles y dañosos los pactos entre pueblos. Otro día prescinde de la NU y dice que solo a Estados Unidos toca sostener la paz mundial, la NU cómodamente impotente. Un día…
 No es posible acumular sobre el mediocre gobernante una montaña de contradicciones. Porque ¿quién no sabe que sus antecesores se contradecían continuamente, y que la política de Mr. Roosevelt precisamente se fundaba en estas contradicciones para lograr un éxito que de otro modo no podría lograr?
 Limitándonos a este personaje, es sabido que la entrada del pueblo norteamericano en la guerra la realizaba por una serie de contradicciones, para convencer paulatinamente a su pueblo. Desde el primer instante él tenía en la mente el hacer la guerra y todos los hechos posteriores lo confirman.  Pero decía durante meses lo contrario, para que la conciencia de su pueblo cambiase por etapas. Era contradictoria su conducta en Yalta, negadora completamente de la Carta del Atlántico. Es una rectificación total su conducta con la Wall Street en el segundo período de su presidencia comparada con la del primer período. Y así de los demás.  
 Es que los yankis no tienen una regla fija de moral. O, para mejor hablar, no tienen, y menos sienten, la moral, como la sienten los pueblos meridionales. Las circunstancias son el todo, siempre aplicadas a favor propio y contra el resto. Lo cual es, como no nos cansaremos de predicar, la esencia del Pragmatismo. 
 La causa americana sufría harto de esas contradicciones de Roosevelt. El hacía jurar a todos la consulta previa común, y él no la realizaba jamás. El hace decidir que las posesiones europeas en América pasarán a la comunidad, e inmediatamente se las apropia Estados Unidos. El declara guerra franca contra las dictaduras, y al mismo tiempo sostiene su poder sobre América apoyando, con fuerza militar, a las dictaduras americanas, comenzando por la abierta del Brasil y pasando por todos los dictadorcillos centroamericanos, sostenidos por armas norteamericanas. El declara que el comercio y los empréstitos son signo de intolerable Imperialismo…cuando lo ejercen los demás, y es el gran propulsor del comercio forzado yanki en América y de los empréstitos onerosos e imperialistas.
 Si Roosevelt era un conjunto de contradicciones  ¿a qué acusar a Mr. Truman de que continúa la comedia? Si Estados Unidos es el summum de las farsas democráticas, y toda farsa es una contradicción con lo que se predica ¿a qué no enterarse hasta ahora de que los gobernantes de aquel país muden continuamente?
 Es así como, mirada la cosa personalmente, hemos de iniciar la crítica con esa defensa de Truman, que aparece vapuleado por ciertas agencias no yankis, por manera injusta. También el error y la inmoralidad tienen sus fueros de imparcialidad en la crítica honrada.
 Se hace a Truman esas imputaciones, por tres problemas principalmente: su conducta con el Soviet ruso; la elevación de las tarifas aduaneras, y su criterio sobre la naciente v (y agonizante) nueva Sociedad de Naciones, más impotente que la primera todavía.
  Sobre los problemas segundo y tercero, tendremos ocasión de decir dos palabras próximamente, cuando los acontecimientos los pongan sobre el tapete, que será pronto. Réstanos ahora observar algunas cosas sobre el primer problema, sobre el cual andan equivocados en sus juicios no pocos opinantes.
 Los que quieran entender la guerra –y todo lo que rodea, ha rodeado y rodeará a la guerra pasada y a la próxima, si esta ocurre- es el problema central de la Desocupación, y, por tanto, de las ganancias y de la vida material norteamericana. Hace más de medio siglo que todo marcha a remolque de la Desocupación  y la falta de trabajo. Y por esto hemos dicho nosotros que las dos guerras últimas son fruto de dos Desocupaciones: la del Oro (es decir, el oro inempleado,  y, por tanto, improductivo) y la de los trabajadores (la triada del Supercapitalismo es la Máquina, el Caballo y el Hombre)