Estados Unidos 47 04 b2
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Henry Ford ha muerto  La SI 19/04/47 p. 1-8 conclusión

Henry Ford ha muerto
La SI 19/04/47 p. 1-8
(conclusión)

 Ford era hombre de la pasta contraria. Venía de Irlanda, y lo que no pudieron darle las universidades (porque venía también de la pobreza) se lo procuró mediante una intensa preparación intelectual, que lo situó entre los más entendidos sociólogos de la época.

10. Su campaña antijudía
 Entre sus obras, y entre sus acciones, se destacan las campañas que organizó contra los judíos. Su libro contra ellos es famoso, no solo porque dice las cosas sin pelos en la lengua, sino también porque su polémica está fundada sobre datos irrefragables. Se apea de las teorías y de los fanatismos, para montar sobre el caballo trotante de los hechos vivos y de los datos experimentales.
 La campaña de Ford contra esa raza no fue una campaña antiracial, en su esencia. En no despotrica contra los judíos. El cita hechos contra los judíos “condenables”.
 Hemos notado en varias ocasiones que la cuestión judía es, más bien, “cuestión de una minoría judía”. Y, siendo esto un hecho, había políticamente, de partirse de esa base. Y hubieran sido menos injustas y menos criticadas ciertas políticas antihebreas.
 Ford, durante su vida, llevó campañas notables contra la especulación y el atrevimiento de los supermillonarios , que tenía vistos en la región de la Wall Street. Ahora, es evidente que, entre la judiada inmoral de los supermillonarios  de la famosa calle, había (y nadie lo negaría) eminentes cristianos, que se distinguen por sus manos sucias y sus uñas largas. Era campaña contra los instintos y los hechos antisociales, cometidos por los Morgenthau y los Smith, en hedionda compañía.
 Ford supo poner el asunto en su propio lugar, y también asegurar que en la caterva de los reos judíos de la minoría, había su cantidad de cristianos que no les iban en zaga a los hebreos indeseables.
 El valor de Ford al editar ese libro tenía una importancia excepcional. La mafia económica internacional está bien organizada, y no habría sido Ford el primero en caer víctima de la perfecta organización a la que combatía. No le importaba al eminente industrial norteamericano. Su valentía había sido demostrada en otras ocasiones, y no fue ahora cuando su temperamento de acero se sobrepuso a todo peligro posible. Ford tenía una máxima, que le valió grandes triunfos en la vida: “Lo que hay que hacer se hace, caiga quien caiga”. Era peligroso poner en evidencia, y con su firma, a la minoría omnipotente en la economía norteamericana. Pero debía hacerse. El lo hizo.
 Daba con ello una lección ejemplar a tanto miedoso que se anida en las alturas de la vida económica.

11. La sección económica de la empresa
 Una de las cosas mejor montadas en las múltiples empresas Ford –en las cuales suman más de 300 mil operarios- es la sección económica. La oficina que está a su frente es de las mejores de la tierra.
La conciencia de Ford no le permitía abandonar al trabajador a sus azares fuera de la casa. Era su máxima: “trabajador mal portado en su casa, mal trabajador”. Con ello ligaba la múltiple existencia de su gente como piezas de un hogar, con el trabajo mejor o peor dentro de las fábricas y de los negocios. La consecuencia era muy natural, aunque en apariencia muy costosa para el industrial: “cuidad de que cada trabajador pueda desarrollar en su vida de hogar una existencia sin azares dolorosos”. El cuidado del bienestar de los hogares de su gente entraba, por lo mismo, en sus planes como medida esencial.
Tiene en su organización gente bien pagada que está al tanto de cuanto atañe a los trabajadores como célula capital del hogar. Gente que se entera de todo, especialmente de las necesidades de un hogar, que no habrían de existir si el padre de familia cobrase lo que debiera percibir; o, cobrándolo, no lo malgastara torpemente. Muchos opinan que el industrial no debe meterse en lo que acontece en una familia que, a la postre, depende de él, porque depende de uno de sus operarios. Ford opinaba todo lo contrario.
El vivía ese raciocinio, que entraña una política tan nueva, que apenas comienza a ser percibida por gobiernos y patrones: la familia es la célula esencial de la sociedad. Pende en gran parte,