Post Guerra 1939 47 05 03 a
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¿Una nueva guerra? El fracaso previsto de la hipócrita Conferencia de Cancilleres en Moscú La SI  03/05/47 p. 1-7

 

¿Una nueva guerra? El fracaso previsto de la hipócrita Conferencia de Cancilleres en Moscú
La SI  03/05/47 p. 1-7

1.- Después de la Conferencia

 Allá va otra. Al cesto de los papeles inservibles. Al cesto de las infinitas hipocresías de los actuales redentores de la humanidad, que van a su negocio.
 Hace poco tiempo –años no más- que comandaban en Europa dos personajes que han pasado ya a la historia. Dos personajes ensoñadores cuyos ideales pasarán a la historia después que hayan pasado por la realidad viva.
 Uno de esos personajes fue capturado, pillado, asesinado y robado por media docena de asaltantes de la nueva idealidad democrático-absolutista. El otro es fama se suicidaba, atrapado por un cúmulo de circunstancias que pasaron sobre sus últimos momentos. Ambos dos fallecieron a manos de sus enemigos, con pretextos de una Ideología que esos enemigos han llevado al extremo de la rigidez y de la intolerancia.
 Si nos apartamos de ideologías, tantas veces mentirosas, y nos atenemos a los hechos puros; si queremos que juzguen los pueblos mismos, y no los personales enemigos de esos dos personajes,  que se comportan, luego, mucho más extremistas antes que aquellos personajes ¿qué opinaríamos, quiero decir, qué opinarían los pueblos respecto a la actuación de unos y de otros?
 Por la prensa de Europa está cundiendo una idea, que solo la vergüenza no deja transpirar abiertamente: ¿qué días son mejores, en todo sentido, aún en el de libertad: los viejos de Mussolini y Hitler y los actuales, cabalgantes sobre cien mil calamidades de todo orden?
 Los pueblos raciocinan, las más de las veces, mediante comparaciones. Son puntos de referencia que adoctrinan más que los mismos argumentos de uno u otro bando. ¿Cuándo se comía y vivía económicamente mejor, entonces o ahora? ¿Cuándo se podía más libremente vivir, entonces o ahora? ¿Cuándo uno estaba más libre del lado del Derecho a vivir Tranquilo, sin miedos, entonces, con todas sus amenazas o ahora? Veredicto popular, todos opinantes: ¿cuándo se podía decir que se estaba mejor, con aquellos personajes o ahora?
 El veredicto popular, que es el mejor argumento, está ya hablando. Y en muchos círculos antes dudosos, ya se rinden a la más clara evidencia. Un auténtico plebiscito de los ínfimos estaría de acuerdo, y ya podemos decir que lo está ya: en que hubo días mejores que los actuales grises días del hambre de pan y de libertades.
 Nunca se lo pudieron pensar, en su extrema gravedad, los mismos dictadores muertos; que el veredicto del pueblo, fundado en hechos, tan pronto los vindicase y tan completamente. Nadie podía preguntar siquiera, a las pocas horas del triunfo de la tiranía que ellos apellidan democracia, se pudiesen ya poner en paralelo los hechos y se pudiese engañar una opinión contraria a los oficiadores actuales de la democracia anticuada y perversa del siglo XlX.
 La actual Conferencia sirve –una vez más- de hecho de estudio. Porque los que abominamos de los ideales perversos del montón democrático estilo XlX, nos atenemos a hechos y solo a hechos. Nada de parlanchería, de sofisticaciones, de logicismo y falacias. Nada de opiniones.  A caballo de libertad de opiniones, interpretadas a su manera, es como ha pasado como verdad la falacia más grosera de la democracia decimonovena. 
 Nos atenemos a hechos. Y ahí están los hechos de esa Conferencia confirmando cuanto en estas columnas hemos venido repitiendo  acerca de las mentiras que gobiernan el mundo desde hace ya varias décadas.

ll.- Un chorizo de Conferencias

 Otra Conferencia. Y, en la economía burocrática de los salvadores de la humanidad, ha de venir otra y otra. Porque vivir es lo primero. Y en la concepción arrastrada de los politiqueros actuales, los pueblos han de alimentarlos antes que ellos los salven.  “Primum vivere. Postea philosophare”. Primero hay que pagarles el precio de sus sacrificios por “el bien de la humanidad” si la frase no traspasa los límites de la broma pesada.