Post Guerra 1939 47 05 03 b
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¿Una nueva guerra? El fracaso previsto de la hipócrita Conferencia de Cancilleres en Moscú La SI  03/05/47 p. 1-7 Conclusión

Xll.- ¿Qué piensan los alemanes?

 Esta guerra mundial ha logrado bélicamente, desplazar los dados. Ya no se trata de un pleito entre Alemania y Gran Bretaña o entre Alemania y Estados Unidos. La futura guerra se plantea entre Estados Unidos y Rusia, entre dos imperialismos y naciones en orden de razas, y dos imperialismos más en orden a ideales.   
 Pero ¿quién negará que Alemania tiene algo qué decir en este orden de cosas?

 a) Teóricamente hablando. Alemania está en medio de los dos disputantes en un montón de cosas. El manchesterismo tenía en Alemania una muralla de difícil derribar, para contener una próxima invasión comunista hacia el occidente inglés y el norteamericano. Han destruido ellos mismos esa muralla. Se habla de la mediocridad de esos políticos, así como de la moralla inglesa que vivaquea en los puestos políticos.
 También en sentido contrario. Alemania venía a ser la pared contenedora de los posibles excesos  capitalistas contra Rusia. Los rusos han invalidado esa pared, quedándose desnudos.
 Alemania era, también muralla, en el sentido medio de las ideas. Era país que condenaba igualmente a unos y otros: al Liberalismo manchesteriano y al Comunismo soviético, fincando el nuevo orden económico en un capitalismo, ixto de Estados Y particulares, que la masa estuviese bien servida, altamente alimentada y derechamente disciplinada. Ese punto medio entre idealismos divergentes e inaceptables, (el Manchesterismo y el Comunismo) era de un interés especial para uno y otro bando.
 Está pared en medio también de eso que ha dado en llamarse Occidente contra Oriente y viceversa. Son los filósofos alemanes los que comenzaron a dar empujones a la carcomida civilización occidental, llamada impropiamente cristiana, popularizando lo oriental, cundiendo la idea en cuanto a la necesidad de que el destino del Oriente viniese a fecundar la pérdida económica y moral del Manchesterismo, que los manchesterianos llamaban cristiana.
Y, en ese orden de ideas, era también Alemania, la que, si defendía la necesidad de acudir a la decadencia de Occidente, era necesario salvar las bases reales de esa civilización, envenenada por el Manchesterismo supercapitalista.
 Estaba, otra vez Alemania en el punto medio entre los dos extremos que hoy se pelean la hegemonía del mundo.
 De ese experimento medio ¿quién duda que podía nacer, reformando lo reformable, el punto de equilibrio entre lo que se ha dado en llamar la propiedad privada y los derechos de la persona humana, primando sobre todo?

 b) Alemania, aunque eliminada, tiene que decir algo respecto a venganza. N nois gusta deambular sobre terrenos fangosos. Pero la realidad, cuando es barro, obliga a cernirnos sobre ella, ni que sea con aeroplano, o a lo menos con zancos. 
 Alemania recuerda el pasado. Recuerda la derrota, el por qué de ella, quién la ha fabricado. Recuerda el odio secular de los sajones sobre sus parientes ancestrales los germanos. Sabe qué han hecho los rusos y qué han hecho los ingleses y norteamericanos.