Hispanoamericanismo 47 09 12
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Hispanoamericanismo 47 09 12
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Estados desunidos iberoamericanos. No solo lazos materiales La SI 06/09/47 p. 8
Estados desunidos iberoamericanos. El Colegio Mayor Nuestra Señora Nuestra Señora de Guadalupe La SI 29/09/47  p. 6
Estados desunidos iberoamericanos. Consumado el absurdo La SI 20/09/47 p. 6
Estados desunidos ibero-americanos. Una entidad que hacía falta La SI 27/09/47 p. 6 col. 1-3
Estados desunidos ibero-americanos. Alistarse La SI 04/10/47 p. 9
Estados desunidos iberoamericanos. Por qué aquí no hay minorías La SI 04/10/47 p. 9
Estados desunidos ibero-americanos. Sobre la Conferencia de Río, de Arturo Fontaine Aldunate. En “Estudios” Nº 185 La SI 11/10/47 p. 7
Estados desunidos iberoamericanos. Contra el imperialismo naviero La SI 08/11/47 p. 8

Estados desunidos iberoamericanos. No solo lazos materiales
La SI 06/09/47 p. 8

 No nos paralogicemos, ni entremos en el cerco del materialismo triunfante.
 Nosotros no negamos importancia a los lazos y ventajas materiales que puedan darnos los lazos de orden material. Los pueblos que así miran sus cosas, tienen sus lazos febles y de una duración pequeña: lo material se pudre, aparte lo que hace o deshace; lo material no perdura, sea lo que sea lo que nos sirve.
 Nosotros podemos estar unidos a un panamericanismo continental por lazos materiales. No discutiremos mucho que no sean esos lazos de otra índole. Pero cuando se trate de unión hispano-americana, es imposible que nos lo tomemos tan a la ligera y que creamos que con lo material nos basta.
 La raza ibero-americana tiene unos lazos profundos de índole espiritual, sin los cuales haría ya tiempo que habría sido volatilizado el hispano-americanismo. Los lazos de nuestra raza han persistido aún sin ventajas materiales. La lengua, el carácter idiosincrásico, los ideales religiosos, es algo que, cuando no se trata de idealismo, sino de “vida”, es infinitamente más firme que lo material, y aún hay en lo material cosas que, siendo materiales, como la sangre, son el sostén de los lazos espirituales que nos mantienen unos, unidos y hermanos; y no solo vecinos, si es que fuésemos vecinos.
 En todo el mundo la guerra última, que era una inmoralidad, ha traído el renacimiento de la ferocidad originaria y el culto de lo material y el placer.
 Diremos francamente que, si América ha de distinguirse de los demás, es porque la guerra nos ha hecho recapacitar –al revés del resto del mundo- un paso más hacia lo espiritual, hacia los signos inmateriales que nos mantienen hermanos en la brecha.
 No creamos a la manera de los vencedores materialistas de la guerra, que nuestro afán ha de ser principalmente material. Tiremos por lo espiritual, y estemos contentos de que seamos en mejor situación, como hombres,  que el resto del mundo. Tengamos ideales. Reforcémoslos. Gustemos de ellos, viviéndolos y no idealizándolos. Y nuestra fuerza, que vendrá de los adentros, se reforzará enormemente de tal modo, que aún un materialista lo ha comprendido: Waldo Frank ha escrito que el Nuevo Orden arrancará de España –de Hispano-América- “porque es el único país que vive de ideales que emergen d adentro del espíritu”.

Estados desunidos iberoamericanos. El Colegio Mayor Nuestra Señora Nuestra Señora de Guadalupe (Está destinado a los estudiantes hispanoamericanos que cursan sus estudios en Madrid)
La SI 29/09/47  p. 6 (No lleva sus iniciales, y no estoy seguro de que sea de JBC, sino de un anónimo profesor peninsular. Pero lo copié, por dos motivos. Porque fue incluido en esta Serie de artículos hispanoamericanistas, suyos en la mayor parte, refrendándolo con ello; y, porque el suscrito -JVG- fue colegial en él el año lectivo 1961-1962)

 Recientemente ha sido inaugurado, en Madrid, el Colegio Mayor de Nuestra Señora de Guadalupe que responde al viejo deseo de proporcionar a los estudiantes hispanoamericanos un albergue íntimo y recoleto que, ofreciéndoles ambiente y comodidad de estudio, los una profundamente a las inquietudes de la Universidad española.
 A tan solemne acto, testimonio vivo de la misión ecuménica de España, asistieron el Nuncio de su Santidad, los Ministros de Asuntos Exteriores, Educación y Justicia y destacadas figuras de la intelectualidad hispana.  La inquietud de los universitarios españoles, por boca del profesor Ruiz Jiménez, se unió a los afanes de los estudiantes hispanoamericanos que enviaron al acto  al profesor José González Torres, Presidente de la Juventud de Acción Católica mejicana, portador de un mensaje cordial y de un hermoso lienzo, reproducción fiel de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.
Inaugurado solemnemente el Colegio, se procedió a colocar la primera piedra del nuevo edificio, que con igual nombre y fines se levantará en el recinto de la Ciudad Universitaria., trocando su provisionalidad  en obra definitiva y amplia.
El nuevo Colegio dará cauce a una hospitalidad que para ser completa no puede reducirse al parcial ámbito de unas aulas o a la formación exclusivamente intelectual, sino que debe comprender la total dimensión humana de los huéspedes.