La SI 47 08 09
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Comenzó la Conferencia de Río de Janeiro La SI 23/08/47 p. 4-5
Marshall actúa en Río de Janeiro. ¿Qué hacen en Río? 30/08/47 p. 3
Las zonas en la Conferencia de Río. Las zonas prohibidas La SI 07/09/47 p. 3-4

 

Comenzó la Conferencia de Río de Janeiro
La SI 23/08/47 p. 4-5

 Se ha reunido en Río de Janeiro la Conferencia de Común Defensa Continental
 Ante todo, los hechos obligan a preguntar como vestíbulo del tema: ¿hay algún peligro armado contra el continente?
 El tema está cercado por toda clase de dudas. Mr. Roosevelt inventó ese tema, ese peligro, y Dios sabe que la segunda intención estaba siempre tras las palabras de aquel gobernante.

 a) Atengámonos a los hechos
 El tema fue inventado contra la Alemania de Hitler. Y todos sabemos que, no solo no había el más remoto peligro por este lado, sino que no fueron más que inventos novelescos de baja estofa los que algunos periodistas, que viven inmoralmente del sensacionalismo, inventaron para dar cuerpo a una farsa extranjera.
 Alemania hitleriana no hizo el gesto más mínimo, ni antes ni después de la guerra, para encender guerra en el continente americano.
 Los que inventan enredos se contradicen a menudo. Es lo que pasaba a los norteamericanos que mojaban su pluma o su boca en tales dislates. Mr. Roosevelt, en una alocución a los periodistas, ejerciendo de Papa laico como acostumbraba, decía un día (y la idea se le escapó varias veces de la boca): “Las intenciones de Hitler son de una unidad europea en la cual él disponga a su voluntad; y así devengan sus vasallos todos los europeos, y colonias, sin independencia alguna, los pueblos de aquel continente. Es la idea alemana de muchos lustros; y es Hitler el que intenta realizarla. América se opondrá a sus propósitos”.
 Si ésa era la idea y la intención de Hitler ¿qué tenía que ver en ello el continente americano? ¿Cómo ni siquiera se acordaba Roosevelt de nuestro peligro al explanar los intentos hitlerianos?
 Mr. Truman se ha referido varias veces a lo mismo, y de su boca han salido ideas semejantes: “Una Europa subyugada al libre arbitrio alemán era la idea capital del nacismo vencido”.
 Si el ideal de la guerra alemana, según los dos Presidentes norteamericanos, era la conquista y sujeción de Europa, y así lo confirman los hechos bélicos ¿cómo podía ser la conquista armada de América?
 No hay que bajar ahora  a la imposibilidad de hacerlo, si ese hubiese sido su intento. Basta tener mediocres ideas estratégicas para comprender que tal afirmación  es un puro desatino. Y que solo un general que haya equivocado el oficio es capaz de sostener tal patraña.
 América no estuvo, durante la guerra, en peligro alguno.
 Y, si alguien quisiera comprobar su imposibilidad, basta ver que ese hecho venía como anillo al dedo al Japón, al cual interesaba, cuando menos, el batir a Estados Unidos, interceptar Panamá, cortar las materias primas que estos pueblos enviaban al norte. Y, a pesar del poder enorme de este pueblo, y de sus resonantes victorias durante el primer año, no hubo siquiera la posibilidad de intentar un mal ataque. ¡Cuánto menos podían intentarlo los hitleristas, que estaban mucho más lejos y preocupados enormemente de una docena de guerras en tierras de Europa?
 Merece quien diga esto, y señale este peligro, el dictado de militarmente analfabeto.

 b) Y antes de la guerra ¿hubo algún ataque a la independencia y rectos principios  de soberanía a América?
 Sí, lo hubo. Todos ellos, sin excepción, de parte de Estados Unidos, siempre ganosos de anular nuestras soberanías para absorbernos.
 Los ataques armados a México, directos; a Haití y Santo Domingo, por parte de Wilson, disolviendo los parlamentos y expulsando los Presidentes de esos países, de los cuales, por fuerza bruta, se hizo amo, señor y déspota; los ataques mañosos a Nicaragua, hasta que forzaron a este país a vender las tierras del canal; a Colombia, de la cual separaron “manu militari” una provincia, que embolsillaron a sus intereses, Panamá; otros duros ataques a otras naciones ¿qué