Estados Unidos 47 09
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Estados Unidos 47 09
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Estados Unidos anda mal nutrido. La alimentación yanki La SI 07/09/47 p. 6-7
Marshall comienza a hablar La SI 20/09/47 p. 3
Incompetencia extranjera  La SI 20/09/47 p. 3-4
El “anti-Rooseveltismo” en Estados Unidos La SI 20/09/47 p. 4-5
Se prohíben las importaciones La SI 27/09/47 p. 4-5

 

Estados Unidos anda mal nutrido. La alimentación yanki
La SI 07/09/47 p. 6-7

 En Chicago se ha celebrado últimamente  una Conferencia de farmacéuticos. Han acudido a ella una multitud de boticarios, algunos de ellos de fama nacional en el ramo de los específicos. Ha habido en las sesiones  notables intervenciones sobre temas apasionantes. Además de farmacéuticos, hombres que se las entienden con la ciencia, también hombres conocidos que se las entienden con empresas y negocios. Es decir, químicos de la salud y de la enfermedad y fabricantes de drogas.
 Entre los asistentes, el director de la “Nacional Vitamin Foundation”, Dr. Robert Goodhart. El cual, tocándole a él el distraer a la concurrencia de doctores, se arrellenó en la cabina oratoria y arremangándose las venerables mangas farmacéuticas, se dirigió a sus colegas con unas palabras semejantes a las siguientes:
 Tengo que darles una mala noticia. Más mala, porque los ingenuos creen lo contrario de lo que en realidad es. Se cree que nuestro país es el cielo de los hombres y el paraíso del trabajo bien remunerado.  Sepan que más de una tercera parte de los habitantes de nuestro país están desnutridos, y que su salud está resentida por la escasa y mala alimentación.  Y esto lo dice el director de un hospital que soy yo, y director de una oficina productora de drogas alimenticias y vitaminas. Desnutridos. En los hospitales es peor. De los pacientes que llegan son dos de cada tres que están gravemente afectados por la mala nutrición y este estado de gran deficiencia general alimenticia existe en un país abundante  y entre gentes que creen estar bien alimentadas. Desnutridos. He dicho”
 Pasmo general. En el mundo de las mentiras manchesterianas se cree que Estados Unidos es el “non plus ultra” de los que comen mucho y bien y de los que cobran harto. Lo cual no es extraño, en ese mundo descreído de incautos creyentes en las mentiras periodísticas.  Lo extraño es que quedaran pasmados los que lo oían, que eran norteamericanos. Ellos también se extrañaron. Porque un legítimo yanki está tan convencido de que su país es el paraíso, que, aunque tengan una recua de desnutridos delante, ellos tienen delante un pelotón de hartos y bien nutridos. El norteamericano no puede estar desnutrido.
 Por esto se pasmaron. No solamente porque un doctor y colega se atreviese a soltar tal barbaridad, sino porque en el país no podía haber desnutridos, ni aún entre un batallón de desnutridos. 
 Pero una cosa es la que piensan los yankis, y otra cosa es la realidad.
 En cierta ocasión, no hace de ello veinte años, una delegación de Australia, destacada por el parlamento, anduvo por los Estados Unidos investigando sobre jornales y precios. Y la consecuencia del desnivel: la desnutrición. Y hallaron que los jornales, relacionados con los precios de más de dos terceras partes  de trabajadores eran más bajos que los de Australia, y eran éstos muy bajos; que la desnutrición campaba a sus anchas entre la pobrisalla (sic) de la plebe.
 Al leer ese informe de la Comisión australiana, piensa uno en la frase de Chateaubriand, que había sido embajador en Inglaterra durante años: “Inglaterra es el país que tiene más oro del mundo y el país que tiene más pobres y hambrientos”.
 Las palabras del Dr. Goodhart son palabras de sabio. Pero, hace ya unos diez años, anduvieron precedidas por una Misión de investigadores que, en su reseña del comer, del hambre y de la desnutrición, probaban, a la cola de largas estadísticas y experiencias, que en Estados Unidos ni tan solo la mitad de la población se nutría tal como la ciencia aconsejaba. Todo lo de riqueza alimenticia popular era una verdadera paparrucha.

 b) No atribuimos todo a bajos jornales de la industria norteamericana.  Los jornales, allá del 70% de los trabajadores son tan bajos como en cualquier otro país. Pero hay algo más grave, que influye en que no sepa usar de una verdadera cocina científica para emplear sus pequeños sueldos, pequeños en relación con el costo de los alimentos.
 1) El derrumbamiento de la familia norteamericana. Por causas que sería largo enumerar, la familia yanki no existe. Existe medianamente en los inmigrantes de la última generación, pero no entre los verdaderos yankis, sobre cuya moral han escrito últimamente unos