diplomáticas 47 09 10
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Diplomáticas La SI 07/09/47 p. 9
Diplomáticas La SI 13/09/47 p. 8
Diplomáticas La SI 20/09/47 p. 9
Diplomáticas La SI 27/09/47 p. 8
Diplomáticas La SI 04/10/47 p. 8
Diplomáticas La SI 11/10/47 p. 9
Diplomáticas La SI 25/10/47 p. 5

 

Diplomáticas
La SI 07/09/47 p. 9

La mujer en la diplomacia 1
En la su boca muy linda
lleva un poco de dulzor
en la su cara tan blanca
un poquito de arrebol;
Cuando entraba por la Iglesia
Relumbraba como un sol:
las damas mueren de envidia
y los galanes de amor
El cura que sermonea
en el Credo se perdió
El abad que dice Misa
ha trocado la lición
Monaguillos que le ayudan
no aciertan responder, non:
por decir “Amen, Amén”,
decían “Amor, Amor”…
(Romancero)
Y queda abierto el tema, bajo el signo del poder de la mujer, por ser ella quien es gentileza absoluta.
Queremos mostrar –demostrar sería atrevimiento- que la mujer tiene bajo toda clase de armas y en todas las esferas públicas, una especial situación para el bien, mayor que el hombre. Y para mostrar que no rehuímos arma alguna, comenzamos por esgrimir la que le brinda la misma naturaleza, para luchar con armas desiguales las batallas políticas, y en especial de diplomacia.
Queda abierto el tema.

Elecciones en Hungría
Conocemos Hungría. Y comprendemos que han sido las recientes elecciones (dos comunistas por cada contrario) una simulación atrevida.
Dudaríamos de los rumanos, los romanos del último piso, y de los búlgaros, tataranietos de los hunos, con la h inicial. En estas razas caben los cambios  fenoménicos aparentes. Pero no caben en Hungría. En aquellas razas no hay gitanos, y en realidad los hay. En Hungría hay gitanos, pero en realidad no los hay.
Hungría es una gran planicie, en que el sol está de cara. Los chanchos pasean por ella pero limpios, y el trigo de sus explanadas parece olas de oro que se mueven al compás de los vientos.
En los hogares labriegos rezan a los Santos, y el feudal que los preside es tan feudal como los señores del derecho de pernada de la Edad Media, pero con todos los avances modernos: radio, victrola, revista, un perro elegante y una sirvienta que sirve al caballero su taza de plata de yerbas y su cabello de oro.
Hasta los rincones son religiosos y feudales, pero de un feudalismo voluntario y querido. Son todos aristócratas: los señores, los criados, los labriegos, los gitanos. Comen como señores con modales, y hablan como patriarcas.
Los vecinos andan por los alrededores con traza de señores. Mira, por allá anda Schubert, que acaba de dar lección a la niña y está componiendo un loor a la Virgen que adelanta su cara fresca bajo el toldo artístico de una empalizada aldeana:
-Ave María, Gratia plena…
Y en verdad que esas elecciones han de ser sofisticadas esencialmente.

La NU es un pelele

Por descontado es aceptado que toda sociedad, cumpliendo sus Estatutos, puede obligar a sus socios en lo que sea precisamente el cumplimiento acordado de sus fines.