Rusia 47 09
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El actual Plan Quinquenal ruso a SI 13/09/47 p. 1-6

 

El actual Plan Quinquenal ruso
La SI 13/09/47 p. 1-6

1.- La realidad rusa

 Racimos de mentiras cuelgan de las agencias noticieras acerca de la actualidad rusa. Y es necesario enterarse de la verdad, sin nubes que nos cieguen la vista y nos hagan marrar en el camino.
 
 1) En primer lugar, la confusión querida. Las agencias noticieras no son más que gonfaloneros avanzados de los amos del mundo, que tiran todos sus anzuelos para pescar tontos y prolongar su milenario dominio sobre los países. Cuando irrumpía el actual Gobierno argentino, entonces como revolucionario, esas agencias noticieras, con cinismo provocador, escamparon por el mundo las noticias más absurdas sobre la revolución argentina. Mentiras. Calumnias. Pero las cogió por el cogote aquel Gobierno –que no era de castrados- y les canceló todos los permisos, si antes no repartían por el mundo las noticias verdaderas y no declaraban, encima, que habían divulgado antes deliberadamente noticias falsas para despistar la opinión mundial contra Argentina y al servicio de Estados Unidos. La condición era humillante. Habían de confesar su mentirosidad y declararse a sí mismas embusteras. Así lo hicieron. Porque hay cierta “moral” que no solo se presta a mentiras y calumnias, sino que no tiene empacho en confesarse mentirosa y calumniadora.   
 Ello indica a qué nada se reducirían las agallas de esos mentirosos y calumniadores si todos los Gobiernos, sintiendo los derechos de su país a la verdad, imitasen a aquel Gobierno argentino. Pero no en todas partes operan hombres dignos de tal nombre. Y los hay que, so ventaja individual de alcanzar tal o cual momio, no les importa nada que los embusteros propalen sobre su patria las calumnias que les acomode.
 Esas agencias, hijas del oro, se han adueñado del mundo. Por uno u otro medio, se han rendido a ellas todos los gobernantes de todos los países. Y no se dirá que, si son dueñas del mundo y no sabemos más que lo que a ellas les acomode, que sea por virtud de su propia potencia: son dueñas del mundo porque pasamos por un período de entrega a los extraños, a cambio de que, si perjudican al mundo, nos reconozcan a nosotros la ventaja tal o cual. 

 2) No puede negarse que, además, el mundo actual está tan bajo, que, a la manera de los que se gozan con su dolor, encontramos un singular encanto en el embrollo, la mentira y el estado nuboso de las cosas.
 La época actual está señalada (por esas agencias) como el mejor tiempo del mundo en cuanto a noticias de las cosas.
 Todo lo contrario. La abundancia de lo que se llaman “noticias” es ahora la más señalada de la tierra. Pero esas “noticias” son de tal modo embustes, sea en lo que se comunica, sea en lo que se calla, sea en el modo de presentárselo, que un crítico desapasionado confesará sin ambages que vivimos las atmósfera mortífera más envenenada y contrahecha que jamás haya existido.
 Y el mundo, más o menos, lo sabe y se congratula de ese maremagnum mentiroso.
 Nuestra época, a influencia del pragmatismo de razas nórdicas, ha saltado más allá de la moral; y el bien y el mal ya no son vallas, sino una ranciedad de otras épocas. Siempre ha fallado la moral humana. la distinción entre las fallas antiguas y el pragmatismo moderno está en que se tenían las fallas como excepciones y errores, que la flaqueza humana cometía, mientras que la tónica moderna es, no solo borrar el concepto de mal y de error, sino que hace gala de ese mal.
 Si nos atenemos al concepto “robo”, lo veremos claramente. Antaño al robo se le llamaba robo, error, falta e inmoralidad. Y era necesario ocultar a los ojos de las gentes esa falla. Modernamente el robo está a la orden del día, celebrándose al que pilla algo, el arte por el arte, sin necesidad alguna. El político que en dos o tras años pilla cuarenta millones, no solo no es residenciado, sino que es colocado en el cielo de la opinión, y considerado como un “héroe del pillaje”. La gente lo considera un héroe, y el cielo de los “vivos” está ya admitido por los