sector internacional 48 02
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Breves aclaraciones a los problemas internacionales La SI 14/02/48 p. 1-3 (continuará)
Breves aclaraciones a los problemas internacionales La SI 21/02/48 p. 1-3 (continuará)

 

Breves aclaraciones a los problemas internacionales
La SI 14/02/48 p. 1-3
 
 Hay en los problemas mundiales mil soluciones que se esperan, para lograr, no la paz, pero sí algo de serenidad y de tranquilidad, por lo menos relativa.
 Digamos que lo que se opone a esas soluciones son múltiples dificultades acerca de las cuales  dos observaciones creemos deben hacerse: 1) muchas de estas dificultades son elementales, vulgares, de interpretación fácil; 2) muchas de esas dificultades son entendidas por los por los Gobiernos “grandes”, que no solo no procuran solucionarlas, sino que muchas de ellas son inventadas por ellos mismos, para sus fines inconfesables.
 Por tanto, partimos de la base  de que los países que actúan por boca de sus gobiernos, no buscan la serenidad y la paz, sino que son ellos los creadores voluntarios de esas dificultades. Es eso, tal vez para algunos, pesimismo, cuando no es más que realismo, objetivismo, ver las cosas tales como son.
 Entonces, puede replicar algún lector ¿a qué aclarar estos puntos y desnudar esos problemas, si no solo no hay voluntad de eliminarlos, sino que ellos son expresamente creados?
 Sería inútil la aclaración de ellos, si se buscase la corrección voluntaria de esos puntos. Pero nosotros buscamos solo el recto raciocinar, y el moral querer, de nuestros lectores. No pretendemos, en nuestra humilde misión, otra cosa. Si, en los azares de nuestras críticas, algún gobernante ve la luz, ello se nos da por añadidura; y es inútil decir que nuestra pretensión nada tiene, ni aún en este caso hipotético, de jactanciosa.
 Pasemos revista, pues, a numerosos problemas, y hagamos una sola observación sobre cada uno de ellos: echar un rayo de luz sobre cada uno. Y nada más. 

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 El ministro de hacienda inglés, Mr. Cripps, está a punto de perder la cabeza al pie del abismo.
 En la actual angustia de estadistas, hemos dicho en varias ocasiones que Cripps es una excepción, y que Inglaterra puede esperar algo, y aún algos, de él. Todos los demás (Eden Bevin, Attlee, Morrison, etc) basura arrinconable. Mr. Churchill, el hombre fatal de Inglaterra, más que arrinconable.
 Cripps ha sido puesto por Attlee, en el único puesto difícil de la actualidad inglesa: la hacienda. Churchill arruinó, además del Imperio, la hacienda nacional, situando al país al borde de la catástrofe. Esa situación de Mr. Cripps, a los pies del abismo, para ver si puede salvarlo, es una de las pocas medidas de Mr. Attlee que habrá de agradecerle el país.
 Mr. Cripps ha dado muestras de su capacidad ya en este cargo. El ha confesado la extrema pobreza del país, y ha añadido siempre que, a pesar de esta pobreza, hay base para la recuperación. Alemania de 1920 dio el ejemplo
 Recién acaba Mr. Cripps de hacer unas declaraciones distintas. En oraciones pesimistas, dice ahora a los ingleses que su situación es casi desesperada, matando las esperanzas de aquel pueblo que, sobre trabajar calidad siempre buena, había puesto ansias ciertas en que, trabajando más que antes, su situación era esperanzadora. Ahora, dice Cripps, nos vamos a hundir si no viene inmediatamente un nuevo socorro norteamericano…
 Con ello, si hará desesperar a la masa trabajadora de su país, no logrará la conmiseración yanki. El norteamericano, con relación al pragmatismo que aprendieron de Gran Bretaña, se muere de ansias de que Gran Bretaña se hunda lo más pronto posible.
 Las relaciones anglo-yankis hay que tratarlas desde esta base: Norte América está ansiosa de suceder, totalmente, al Imperio británico (y a los ingleses) y a tocar los gajes del Imperio. Y, si alguna cosa anhela Norte América de Inglaterra, es que se muera internacionalmente cuanto antes.
 A esta base, que es objetiva, podrá Cripps salvar a su patria. No de otra manera, a la manera churchilliana, de arrodillarse a los pies del primo soberbio.

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