Argentina 48 07
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¿Próxima Presidenta en Argentina? La SI 07/08/48 p. 1-3

 

¿Próxima Presidenta en Argentina?
La SI 07/08/48 p. 1-3

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 Tiempos de rememoración pasada. ¿Qué extraño es que, para los nuevos tiempos del mañana renazcan cosas que ayer fueron, y que pasaron a la historia como cosas inútiles, ahora arrinconadas?
 La historia tiene de común con las modas femeninas el renacer y el cambiar. Como andaban las damas griegas, así idean los modistos de otras épocas la vestimenta femenina. Los peinados de las damiselas romanas se resucitan después en otras épocas. Y lo que ayer, en tiempos tal vez lejanísimos, constituía el summum de la aristocracia y de la moda, renace después como cosa de grande actualidad y como símbolo de  suprema distinción.
 Así en la historia, como en los datos de la moda, renacen las cosas que la historia pasó a los museos como cosa anticuada. Registran los libros varios renacimientos. Y es famoso, entre todos, los siglos caracterizados por un general Renacimiento de cuanto, muchos siglos atrás, constituía la flor y nata de la civilización griega y de su copia, la romana.
 En el Renacimiento renacieron tantas cosas de importancia. Los generales imitaban a los de los tiempos idos de Atenas y Roma. Los reyes eran estampa perfecta de los emperadores romanos y de los reyezuelos de las distintas ciudades griegas. La obra literaria tenía un modelo al cual acercarse: las obras de los artistas de la Hélade o del Imperio. Los dramas resucitaron hasta las etapas dramáticas. La escultura copiaba a Praxiteles. Los poetas ensalzaban a Homero y Virgilio. Los políticos loaban más de lo justo a Cicerón. Y hasta se incurría, con el deseo de imitar, en las más profundas equivocaciones: los partidarios de la democracia loaban intensamente la dictadura de Demóstenes, y los partidarios de Grecia y Atenas ponían como ejemplo de Voluntad popular la farsa política de la Atenas dictatorial y de su concepto de la esclavitud.
 Se llegó a excesos perniciosos. La Iglesia, por ejemplo, era enemiga decidida (había de ser) del Renacimiento pagano. Sin embargo, los Papas fueron casi todos renacentistas y con su actuación empujaron enormemente el renacimiento hasta bajo el signo de la mitología griega y de las costumbres vaticanas sobre las costumbres (sic).
 Las cosas viejas y desterradas renacen muchas veces.

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 En los viejos tiempos la historia nos muestra el gobierno de mujeres extraordinariamente bien llevado. En los tiempos modernos, víctima el mundo de la burocracia, quedó arrinconado el concepto, creyendo (los tiempos modernos crean tantas cosas que ellos dicen que son científicas) que la mujer no servía para nada y fue en consecuencia arrinconada.  
 La historia de los tiempos modernos es absolutamente enemiga de la mujer en cuanto a gobernante. La mujer era una nulidad y no había que usarla para nada. La mujer de los últimos siglos era, en concepto y en palabra, alabada hasta las estrellas. En la realidad, continuaban las costumbres de la Edad Media. No más se distinguieron ambas edades en que la Edad Media decía lo que hacía, mientras que la Edad Moderna hablaba por los codos a favor de la mujer, mientras en la realidad la contradecía en todo. Ella era realmente un Don Nadie, tanto en las cosas vulgares del Derecho Civil, como en lo especial de los achaques políticos y cosas sociales.
 ¿Para qué recordar nombres, fechas y casos que destacan a múltiples mujeres que se hicieron famosas en los siglos de la Edad Media? Basta recordar, pues de régimen político se trata, a Isabel de Castilla, vulgarmente la Reina Católica, para ver uno de los ejemplos más notables en la historia que nos interesa.
 Ascendió al trono de su país en la situación de éste más extrema, todo ruinoso, todo mal tenido, todo desencajado. Nada, especialmente cuanto estaba relacionado con el dinero. En la última pregunta. Pobres las arcas, empolvados los caminos, vetustas las ruedas administrativas, los buenos  en el baile de los empleados públicos desatendidos, los malos arriba y los buenos en la estacada.
 Sube la joven reina, pues no tenía más de veinte años, y a su acción todo cambia completamente. La nación llega al summum de su poderío. La hacienda se orienta, los ladrones