Democracia Autopsia 41 06
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Democracia Autopsia 41 06
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Autopsia de una palabra sonora. Democracia (21) La SI 07/06/41 p. 21-22
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (22) La SI 14/06/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (23) La SI 21/06/41 p. 16

 

Autopsia de una palabra sonora. Democracia (21)
La SI 07/06/41 p. 21-22

179. Habla Lindbergh (conclusión)
 Existen en Estados Unidos personas que creen en serio que el mundo democrático podría ser salvado por la entrada de los Estados Unidos en la guerra. Olvidan que la guerra mundial llevada por parte de los Estados Unidos bajo la misma consigna democrática, malogró su propósito, produciendo en sus aliados métodos de intolerancia y opresión.
 Los intervencionistas han de pensar en las consecuencias causadas por una guerra prolongada: piénsese en lo que produjo la última guerra mundial, en Rusia, Italia y Alemania, y ahora en Francia e Inglaterra y otras naciones pequeñas.
 La actual guerra ha de exigir a los Estados Unidos, en caso de entrar a ella, sacrificios de sangre mucho más grandes que la última.   
 Es fácil levantar el grito de guerra, anunciando que se debe impedir la agresión y que hay que conservar los ideales democráticos; pero cuando se calme el clamor, se encontrará Estados Unidos ante la realidad de la guerra, para lo cual no estamos preparados y cuyo resultado es completamente incierto.
 De todas partes del país salen gritos contra la guerra. Y este grito proviene de fuentes más profundas que solo de una antipatía contra la guerra. se trata de los fundamentos del sistema gubernamental de los Estados Unidos, los cuales se encuentran, como lo demuestran los acontecimientos de los últimos meses, en grave peligro. 
 Hay que llamar al Gobierno a cuentas, por los acontecimientos ocurridos, desde la elección presidencial. Entonces se prometió a la nación norteamericana la paz; y luego, en lugar de eso, se la arrastra a la guerra.
 Hay que aconsejar a los dirigentes democráticos y republicanos no pasar por alto la voz del espíritu nacional que está despertando aquel espíritu que ha conducido a salvo a los Estados Unidos en anteriores tiempos  críticos inminentes y que también los llevará a salvo en la crisis actual”

180. Democracia racial en Estados Unidos
 1.- En Texas, Estados Unidos, los extranjeros ciudadanos de América no inglesa estaban privados de numerosos derechos que tienen los ciudadanos que hablan inglés. En ciertos restaurantes, cinemas, etc. solo pueden entrar los ciudadanos de pelo rubio. Ante este hecho, único de intolerancia en la actualidad mundial, el diputado estadual Mr. Juan C. Hoyo, ha presentado un proyecto de ley a aquella legislatura del cual copiamos los párrafos iniciales:
 “Sección Primera.- Todas las personas de raza caucásica, la mejicana incluida, tendrán igual derecho a todos los privilegios, ventajas y facilidades en lugares públicos de diversión, sujeto solamente a las limitaciones que fijan las leyes. 
 Segunda.- Aquel que niegue esas ventajas, facilidades o privilegios mencionados, o quien haga distinciones o muestre prejuicios raciales a cualquier miembros de la raza caucásica o coopere que se hagan esas distinciones, quedará sujeto a que se le demande por daños y perjuicios, y el demandante obtendrá, además de esa indemnización, la cantidad de $100.000.
 Tercera.- Será en contra de la ley para cualquier compañía, persona o sociedad, o el propietario, arrendatario o agente de cualquier teatro, museo, circo, hipódromo o centro de espectáculo en general el rehusar la entrada a cualquier persona de la raza caucásica que presente su boleto de admisión, etc…

11.- Como se ve, los grupos blancos que no hablan inglés no aceptan que en un país civilizado las leyes se establezcan tan antidemocráticamente, que se hagan distinciones tan absurdas. Pero lo bueno es esto: que esos democráticos protestadores excluyen en su proyecto a la raza negra de la región, que forma el 69% de sus habitantes. Ellos quieren la libertad para sí, para la raza caucásica. La niegan a la mayoría de los ciudadanos, que son negros, y no se comprende como esa mayoría negra no expulsa del Parlamento a la minoría blanca.
 De ahí las cada día más airadas protestas de la raza negra norteamericana (21 millones de habitantes). Última de ella nos la trasmite una agencia cable gráfica hace pocos días: